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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 06-04-2011 | Juan Sheput

MODELO CON CAMBIO RESPONSABLE

El temor de la derecha más radical al ascenso de la candidatura de Ollanta Humala no puede ser más contradictorio con el silencio que practican respecto a la brecha que existe en el país entre ricos y pobres. En efecto, como consecuencia de un modelo que necesita de reformas y ajustes, los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres, agregando a ello que los programas sociales, sea  por clientelismo sea por la gigantesca corrupción, no han servido para ayudar a los más necesitados.

 

La sola posibilidad que una segunda vuelta se pueda dar entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori es la demostración del  fracaso rotundo de la política social del gobierno de Alan García. De allí que llame la atención el autoengaño del presidente cuando comenta y se alaba a sí mismo presentándose como el responsable de una administración exitosa.

 

El actual modelo económico requiere de una serie de ajustes para incluir a los más necesitados, a aquellos que están al margen de cualquier beneficio y que hoy representan a poco más de un tercio del país. El actual modelo dista mucho de ser exitoso, pues no beneficia a buena parte del país.

 

Por ello es de especial importancia el desenlace de las próximas  elecciones. Optar por Pedro Pablo Kuczynski o la señora Keiko Fujimori es apostar por la continuidad de un modelo sin cambios, por tanto el país se dirigirá en rumbo de colisión hacia la inestabilidad política y social. Esta es la apuesta que le gustaría a la izquierda extremista y radical.  Preferir al señor Humala, con un cambio total de modelo, sin reconocimiento a las bases del mismo, que ayudaron al crecimiento económico es apostar por el retroceso y la turbulencia, cosa que está lejos del sentir de la mayoría de peruanos.  Elegir a Alejandro Toledo no solo es apostar por lo ya conocido, él representa la continuidad del modelo, pero con los cambios responsables que permitirán que el crecimiento económico se traduzca en desarrollo, con inclusión y responsabilidad social.

 

Un país que está en vías de lograr el desarrollo requiere de fortalecer su débil tejido institucional, entendiendo que ya no estamos para confrontaciones tontas ni guerras civiles parlamentarias. Eso no significa que el próximo Congreso claudique, como el actual,  de su rol fiscalizador y de rendición de cuentas, sino que dé prioridad a la discusión de políticas públicas que generen un mayor bienestar a todos los peruanos.

 

En estos días que quedan para la jornada del 10 de abril, reflexionemos sobre nuestro voto y las consecuencias de nuestro acierto o equivocación. El destino del país está en juego  y nosotros, y nadie más que nosotros, los peruanos, seremos responsables del rumbo que tomemos a partir del 28 de julio de este año.

 
Juan
Sheput

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