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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 29-06-2011 | Juan Sheput

La condecoración devaluada y el tren

Una  de las señales del deterioro institucional que atraviesa el país es el papel que juegan los colegios profesionales. No solo han abandonado su rol principal, el de salvaguardar la ética de sus agremiados sino que han claudicado de uno de sus propósitos fundacionales, el de convertirse en elementos críticos en aras de la excelencia profesional.

 

Es así que tenemos abogados que defienden con entusiasmo a corruptos prestándose al juego de enlodar ciudadanos decentes, periodistas que silencian u opinan por encargo, ingenieros que se prestan a la destrucción urbana de la ciudad, todo en aras de obtener una renta fácil. Claro que hay excepciones, profesionales notables, que se convierten en referentes morales, aunque sean  una especie en extinción.

 

La “condecoración” al Tren Eléctrico constituye una cumbre en este deterioro institucional. Por si no se han enterado, el Colegio de Ingenieros del Perú condecoró el pasado 8 de junio al Tren Eléctrico considerándolo Proyecto Emblemático de la Ingeniería Peruana.

 

El Tren Eléctrico es todo lo contrario a una obra de excelencia en ingeniería. Más que una condecoración merecía una llamada de atención de los colegiados. Diremos por qué.

 

El Tren Eléctrico es un claro ejemplo de cómo no se debe hacer un sistema complejo de ingeniería, desde la fase de diseño hasta su puesta en operación. No solo ha sufrido de cambios y sobrevaloraciones sino que la ruta de la primera etapa no constituye una solución para el caos del transporte de la capital. Su ineficiencia será sinónimo de gasto y su implementación será una gran decepción. Junto al Metropolitano constituyen un homenaje a la falta de planificación.

 

Tanto el Metropolitano como el Tren Eléctrico son sistemas de ingeniería,   es decir, sistemas  con uso intensivo de tecnología, que son influenciados por su entorno, sea político, social o económico de los lugares por donde operan. Al ser sistemas de alta complejidad poseen propiedades emergentes, llamadas así porque surgen, inevitablemente, recién durante la operación, tal y como ha sucedido y sucede con el Metropolitano. Claro que todo esto se podría haber podido minimizar, si es que hubiera habido un adecuado diseño y planificación, elementos básicos de la ingeniería, que en esta oportunidad no fueron tomados en cuenta.

 

Tiene razón la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, cuando poniéndose de lado de los alcaldes de Villa María del Triunfo y San Juan de Miraflores denuncia el abandono de la zona del Tren Eléctrico correspondiente a estos distritos. Paradójicamente,  el tren condecorado está de espaldas a la población a la cual debería servir, rompiendo así con uno de los principios claves de la ingeniería, el de generar bienestar a la sociedad.

 

En lugar de haber sido condecorado, el Tren Eléctrico y su pariente cercano, el Metropolitano, deben ser estudiados como ejemplos de lo que no se debe hacer en ingeniería.

 
Juan
Sheput

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