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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 17-08-2011 | Jerónimo Centurión

Yo soy Pisco

El 15 de agosto de 2007 trabajaba en la Tv y, como la gran mayoría de reporteros, me tocó ir al día siguiente al sur de Lima y ver los estragos del terremoto: decenas de personas continuaban buscando a sus familiares, cientos de personas dormían entre escombros y la ayuda gubernamental era ofrecida como si se tratase de caridad.

 

Pocas semanas después, las noticias sobre la tragedia se fueron diluyendo. Poco a poco, hasta que algún escándalo de corrupción nos recordaba el inacabable egoísmo gubernamental, empresarial y nacional.

 

Un año después, el expresidente García declaró, el 15 de agosto “día de duelo nacional”. Poco tiempo después, funcionarios de su gobierno eran descubiertos, nuevamente, involucrados en escándalos de corrupción.

 

Mientras tanto, la anunciada reconstrucción no pasaba de ser retórica. Un discurso cuyo nivel de falsedad brillaba en las calles y, sobre todo, en el ánimo de los pobladores de Pisco.

 

A fines de 2009 la llamada de una chica que, en ese instante me volvía loco, me hizo regresar a Pisco. Ella estaba indignada porque el gobierno había decretado “El día del Pisco Sour”. “Es una cacha”, me dijo. Ella es de Ica y sabía perfectamente el estado de abandono en el que se encontraba la zona devastada por el sismo. No dudé un instante. Al día siguiente tomé un bus y llegué a Pisco.

 

Efectivamente, la ciudad seguía en ruinas. Pero, lo que más me llamó la atención fue el ánimo de la mayoría de habitantes. Ya no se quejaban. Simplemente parecían resignados a vivir entre polvo y escombros. Los más entusiastas en sacar adelante esta bella ciudad eran, irónicamente, los extranjeros reunidos en una organización llamada Pisco sin Fronteras.

 

Dos días después, sin embargo, de manera casi accidental, conocí a un grupo de chicas que me demostraron que estaba parcialmente equivocado. Una de ellas se llama Claudia Amico. Ella sabía que la reconstrucción de Pisco no podía depender del gobierno y había decidido involucrar a sus pobladores. Su proyecto consistía en encuestar y escuchar a cada uno de los vecinos para conocer cómo les gustaría reconstruir su ciudad.

 

Parecía una broma. En medio de la apatía generalizada, esta chica y sus socias, todas ellas profesionales, se paseaban por las calles con papelógrafos y maquetas discutiendo sobre cómo debería reconstruirse Pisco.

 

Hoy, ese sueño está a punto de ser realidad. Espacio Expresión, la organización que Claudia y sus amigas crearon ha culminado 13 proyectos de inversión para recuperar el borde costero de Pisco mediante el sistema de obras por impuestos.

 

El actual alcalde apoyó desde el inicio esta iniciativa privada y este lunes 15 Espacio Expresión presentó su proyecto ante más de un centenar de empresarios dispuestos a invertir en estas obras. Los ministros de Vivienda y Comercio asistieron en representación del gobierno, pero la mayoría de medios, apenas se enteraron de que el presidente Humala no iría, decidieron marcharse. “Si no va Humala” no hay noticia, me comentó un colega mientras se retiraba del local y lo peor no era su actitud. Lo penoso era que tenía razón. Así funciona la prensa y la locura que generó la chica de Ica devino en amistad.

 
Jerónimo
Centurión

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