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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 11-11-2010 | José Godoy

LA VUELTA AL RUEDO DE TOLEDO

 

Ayer, vía twitter, Alejandro Toledo anunció su postulación a la Presidencia de la República, cuestión que la mayoría de peruanos intuíamos luego de lo que ha sido su performance política durante estos años.  

 

La dinámica política de Toledo ha sido clara durante este quinquenio: realización de actividades en el exterior que reafirmen un perfil de estadista, matizadas con retornos de pocos días al Perú, en los que emitía declaraciones críticas de su sucesor, con la consiguiente respuesta desaforada de los apristas, aunque no faltaron reuniones en privado con Alan García. Con ello Toledo consiguió el mantenimiento de la imagen de opositor nato frente al gobierno y que se prolongue su recordación.

 

¿Qué ventajas tiene el ex mandatario? De lo visto hasta ahora, es justamente su perfil opositor lo que le ha permitido obtener posicionamiento electoral, aunque, como bien ha señalado Mirko Lauer, polarizar tempranamente – y con insultos – con el gobierno saliente le puede ser contraproducente.

 

A ello se suma el hecho que, por varios factores, muchas personas en diversos sectores tienen una buena imagen de su gobierno. Algunos de ellos son el respeto a la institucionalidad y las libertades, el buen manejo económico y hasta la ausencia de alzas en el precio de los alimentos. He aquí su principal capital político, sumado al hecho que varios presidentes en el pasado se han reelegido.

 

¿Dónde estarán las principales dificultades de su postulación? Para comenzar, en la imagen negativa que tiene en un sector de la población, debido a cuestionamientos a sus familiares o  la percepción de frivolidad de algunos de sus actos. Estos elementos serán explotados por los detractores del ex presidente.

 

En segundo lugar, vendrán una serie de cuestionamientos, tanto de sectores conservadores como de militares en actividad y en retiro, por la forma como manejó sus relaciones con las Fuerzas Armadas y los temas de defensa y seguridad. Este será el flanco que más aprovechará el fujimorismo en su contra.

 

Finalmente, Toledo también tendrá que enfrentar el hecho de no ser una cara nueva en la política peruana. Ello le puede restar puntos en un electorado acostumbrado a los cambios. Una imagen renovada tendrá que venir de alianzas bien cuidadas – un retorno de Olivera sería contraproducente - y un programa de gobierno en el que la palabra “promesa” no aparezca. Que recuerde los problemas que esto le causó en su periodo anterior. 

 
José
Godoy

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