Los más importantes grupos políticos del país se encuentran en un momento de redefiniciones. Más allá de los liderazgos de bajo carisma pero con alto control de sus feudos, se vienen presentando una serie de dilemas que cada agrupación tendrá que resolver.
Gana Perú tiene dos serios asuntos a dilucidar. En primer lugar, debe lidiar con las demandas y conflictos de intereses de algunos de sus congresistas del interior del país. El caso más notorio corresponde al parlamentario Amado Romero, vinculado a la minería informal y que en una semana ha confirmado las alertas señaladas apenas fue elegido. ¿Qué hará la bancada más allá de retirarle sus proyectos controvertidos?
En segundo lugar, va a tener que definir los alcances de su proyecto político. Un comunicado del Partido Nacionalista Peruano indica que los locales con el nombre de Gana Perú volverán a tener el membrete original, lo que implica que los grupos de izquierda aliados al PNP van a tener que definir su situación dentro de la alianza.
Por su parte, Perú Posible definirá en esta semana su nuevo estatuto, en días en que Alejandro Toledo intenta superar el duelo por su derrota con las actividades del Centro Global para el Desarrollo y la Democracia. La pregunta es si Toledo podrá iniciar la despersonalización de su agrupación política o si comenzará una lenta agonía hasta su desaparición.
Donde se encuentra el ambiente algo más movido es en el Partido Popular Cristiano. La semana pasada los congresistas Raúl Castro y Marisol Pérez Tello dejaron en claro en Caretas que habrá algo más que la disputa de cargos partidarios en octubre próximo. Lo que se juega el PPC es definir cual será la forma como puedan ir más allá de las fronteras de Lima, así también su futuro como partido de centro derecha democrático.
El fujimorismo tiene un dilema mayor. Como menciona Carlos Meléndez, si quieren ir más allá de la marca Fujimori (Alberto o Keiko), deberían partidarizarse y moderar su faz autoritaria. El problema es que ello supone enterrar definitivamente al expresidente preso en la DIROES, cuando aún existe dentro del fujimorismo un debate abierto sobre su legado.
¿Y el Apra? Más que reorganización, están concentrados en dos aspectos claves: evadir todas las acusaciones sobre corrupción que ya vienen saliendo (y las pendientes) y que su minibancada tenga relevancia mediática. Juego alanista más que aprista.
José
Godoy