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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 22-09-2011 | José Godoy

COMUNICACIÓN PRESIDENCIAL EN TIEMPOS DE HUMALA

A diferencia de su predecesor, Ollanta Humala no apuesta por la locuacidad. Tampoco abusa de la frase prefabricada, como Alejandro Toledo. Y si bien sus apariciones públicas y declaraciones son escasas, tampoco tiene la parquedad republicana de Valentín Paniagua.

 

¿Cómo definir el estilo comunicacional del Presidente de la República? Cuando da declaraciones públicas, opta por el mensaje sencillo, campechano (incluso improvisa chistes en momentos que no debiera) y, como rezago de su formación militar, da órdenes a sus interlocutores (sobre todo cuando son ministros).

 

Sus silencios tienen tres causas principales: sus evidentes limitaciones oratorias, el consejo de sus asesores para blindar la figura presidencial y, sobre todo, su desconfianza. Como lo relató Rosa María Palacios en un perfil escrito para este diario, Humala es una persona desconfiada por naturaleza. Y no solo por la campaña electoral del 2006, como mencionó Rosa María.

 

Quienes lean el libro - entrevista a Humala que Luis Delgado Aparicio quiso usar en su contra (con poco éxito) podrán darse cuenta que el hoy Presidente hace notar el abandono del Estado en sus responsabilidades, tanto en los servicios básicos y la garantía de derechos de miles de ciudadanos, como en el trato brindado a las Fuerzas Armadas, en especial durante el conflicto interno.

 

Sin embargo, la desconfianza no es buena consejera. El martes Humala perdió los papeles ante una pregunta del periodista Jorge Ramos, de Univisión, acerca de la posibilidad de una reelección. Si bien a algunos peruanos la pregunta puede parecer impertinente debido a que recién llevamos dos meses de gobierno, al público hispano de Estados Unidos sí le interesa conocer la respuesta, debido a la presencia de cubanos y venezolanos que aún asocian la imagen del mandatario peruano a la de los autócratas que gobiernan sus países.

 

Es cierto, a las pocas horas, el Presidente de la República pudo hacer control de daños vía Twitter. Y con ello acalló (parte de) las dudas en el Perú. Pero el daño a su imagen internacional está hecho y, en los siguientes días, Humala tendrá que ser más cauto y preciso con sus declaraciones.

 

No cabe duda que existen periodistas interesados – por razones personales o ideológicas – en que a Ollanta Humala le vaya mal. Conociendo al Presidente, estar a la defensiva todo el tiempo resulta contraproducente y, por el contrario, le facilita la tarea a quienes no lo pueden ver ni en pintura.

 
José
Godoy

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