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Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 15-12-2011 | José Godoy

VOTOS CON BOTAS

Buena parte de los medios de comunicación, al comentar el discurso del Presidente de la República en el día del Ejército Peruano, se quedó en el apelativo de “guardianes socráticos de la Nación” con el que Humala describió a nuestros soldados. Claro, sin notar que esta es una muletilla común en los discursos presidenciales, a tal grado que a los periodistas los ha llamado “guardianes de la República”.

 

Lo que sí corresponde analizar con exhaustividad es esta frase presidencial: “necesitamos revisar, para no politizar nuestra Fuerza Armada, si se debe mantener el voto al personal militar, necesitamos revisar eso, porque si votan también tienen derecho a recibir capacitación o visitas de políticos”. Paradójica expresión de alguien que, según confesión propia en su libro autobiográfico, formaba grupos dentro del Ejército para discutir sobre cómo rebatir y no aplicar los puntos más controvertidos de la doctrina contrasubversiva aplicada por el Ejército peruano.

 

Existen muchos mitos alrededor del voto militar. Uno de ellos es el enunciado por Ollanta Humala en el párrafo anterior. Sin embargo, no existe mayor politización en las Fuerzas Armadas que la que tienen los ciudadanos sin uniforme ni armas. De hecho, la participación en el sufragio es bastante alta en la mayoría de institutos armados - con excepción del Ejército, por el desplazamiento de oficiales y suboficiales – y no hay evidencia de desórdenes en los cuarteles por causas políticas.

 

El segundo mito es que la “familia militar” vota en bloque. Conozco a varios de sus miembros y, en general, los miembros de las instituciones castrenses y sus familiares tienen las mismas divisiones, pleitos y pugnas políticas que el resto de peruanos. Además de la agenda propia de este sector, vinculada sobre todo al tema de los sueldos y las pensiones, por lo general, deciden su voto en consideración a sus propias visiones de lo que debe ser el país.

 

Un tercer mito es que los miembros de las Fuerzas Armadas deben ser “apolíticos”. El problema con esta concepción es que se olvida que los militares son ciudadanos con derechos y deberes similares a los nuestros y que su participación en entidades castrenses no restringe dichas características inherentes a toda persona. Son las instituciones las que deben guardar neutralidad y estar sujetas a un control democrático de sus acciones.

 

Restringir un derecho no es una buena medida para que las instituciones castrenses respeten al sistema democrático o a los derechos humanos.

 
José
Godoy

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