Columnistas | 12-01-2012 | José Godoy
El acontecimiento político internacional más importante del año será el proceso electoral presidencial en Estados Unidos, cuyas repercusiones impactarán en el resto del mundo. A lo largo de tres semanas les brindaremos en este espacio algunas herramientas para comprender el proceso.
En Estados Unidos el Presidente es elegido en forma indirecta. El primer martes de noviembre de cada cuatro años, los ciudadanos inscritos para votar – el sufragio no es obligatorio –, al marcar por el candidato de su preferencia, en realidad optan por los 538 delegados al Colegio Electoral que se encargará, en última instancia, de cumplir con el acto formal de elección.
Caben dos atingencias adicionales: el candidato ganador en cada Estado se lleva la totalidad de votos del Colegio Electoral correspondiente a dicho territorio, y se requieren al menos 270 votos en esta instancia para ser electo Presidente. Si no se alcanza esa cifra, el Congreso deberá elegir al mandatario.
Si bien hay varios partidos en Estados Unidos, dos son las identidades políticas principales. En términos gruesos: los republicanos proponen una menor regulación en la economía, más autonomía de los estados y una mayor intervención en la vida privada de las personas, mientras que los demócratas tienen una visión opuesta.
Estas visiones generales se matizan dependiendo del candidato, así como por los temas que interesan a cada uno de los estados que conforman el país y los distintos públicos a los que se dirigen los postulantes.
También debe tenerse en cuenta la importancia de la religión en Estados Unidos. Si bien se trata de un país que no tiene una confesión religiosa oficial, la mayor parte de candidatos apelan al sistema de creencias y valores del ciudadano común y corriente. Es muy difícil que un candidato abiertamente ateo gane una elección en dicho país. Este factor es más importante para los republicanos y para varios estados, pero los demócratas toman también en cuenta esta condición.
Durante el primer semestre del año electoral, los partidos organizan procesos de selección de su candidato presidencial, elecciones a las que se le conoce como primarias. Estas elecciones tienen distintas variantes, dependiendo de cada estado, lo que incluye la posibilidad de permitir el voto a independientes. En algunos estados se organizan ‘caucuses’, una forma de designación especial de delegados. El proceso termina en una Convención Nacional, en agosto, donde se proclama al candidato presidencial.
La próxima semana veremos las primarias y ‘caucuses’ republicanos.
José
Godoy