Oscar Valdés Dancuart se encuentra en un momento delicado. Si bien no han llegado a nosotros las versiones dadas ayer por Juan Carlos Tafur sobre un posible interés de la pareja presidencial para cambiarlo en mayo, lo cierto es que el Presidente del Consejo de Ministros se encuentra bajo fuego graneado de varios sectores.
Es cierto que los más bullangueros en la diatriba han sido los integrantes del sector de izquierda que salió del gobierno. Su esquema político es simple: criticamos a Valdés, logramos que salga del gobierno y Humala “vuelve al redil”. Pero esta construcción simplista tiene dos problemas: el Presidente de la República se siente cómodo con la posición centrista que construyó en la campaña electoral y sus compañeros zurdos no han sido capaces de construirle una alternativa consistente para los objetivos trazados por Humala para el fin de su mandato. Es probable que Valdés se vaya en el transcurso del año, pero ellos no regresan.
Pero otras declaraciones le han complicado la vida a Valdés con otros dos sectores políticos que tienen un mayor peso. De un lado, desde el liberalismo se ha fustigado su – hasta ahora – poca capacidad de diálogo en torno a los conflictos sociales, en particular, en torno al proyecto Conga. Ejemplos claros han sido varias columnas de Augusto Álvarez Rodrich y del director de este diario.
De otro lado, sus lamentables declaraciones sobre la “teatralización” en los testimonios dados por las víctimas de la violencia ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación no solo le han valido respuestas desde las organizaciones de defensa de los derechos humanos o de los personajes arriba anotados.
El núcleo duro del nacionalismo, representado por Daniel Abugattás y Marisol Espinoza (los puntales de la bancada oficialista), así como ministros de su propio gabinete, se han desmarcado rápidamente de esta postura ofensiva hacia peruanos que sufrieron el terror. El único que, con sus declaraciones, parece estar alineado con esta postura, es el Ministro de Justicia, a quien ayer la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos le ha enmendado varias inexactitudes expresadas por él a “El Comercio”.
Sin aparecer en la foto triunfal de la captura de ‘Artemio’ y con periodistas que solo se dedican a insultar como únicos defensores, la permanencia del titular de la PCM resulta precaria. El futuro de Conga es lo que decidirá si, finalmente, Valdés va o no va.
José
Godoy