El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 23-06-2011 | José Godoy

Huancavelica y las universidades públicas

Al cierre de esta columna, 3 fallecidos – entre ellos, una menor de 14 años – y más de tres decenas de heridos es el resultado de las protestas en Huancavelica, motivadas por el proyecto de ley que crea la Universidad Autónoma de Tayacaja (UAT)

 

Más allá del pobre manejo de conflictos sociales al que ya nos tiene acostumbrado este gobierno, existen serios problemas de fondo con la formación de esta nueva casa de estudios.

 

El proyecto de Ley tiene una importante falla de origen. La UAT se crearía quitándole parte del presupuesto, infraestructura y docentes a la Universidad Nacional de Huancavelica. La Presidencia del Consejo de Ministros ha señalado que esto ya no se producirá. Sin embargo, de las 14 universidades públicas creadas en este quinquenio – ninguna funciona, por cierto -, 10 han sido formadas de esta manera.

 

Esta situación no solo ha exacerbado una rivalidad existente entre las provincias de Huancavelica y Tayacaja, sino que también revela el estado de dejadez del Estado peruano sobre las universidades públicas. Siendo esta región la menos competitiva y la más pobre del país, resulta absurdo crear dos centros de educación superior universitaria, con los problemas de gestión ya existentes en las universidades públicas.

 

Desde hace varios gobiernos, el Estado ha fundado varias universidades públicas sin la existencia de proyectos educativos ni de estudios serios que justifiquen su pertinencia. Por el contrario, han sido criterios estrictamente políticos los que motivan su aparición.

 

Pero el remedio es peor que la enfermedad. Con estas nuevas universidades y un Estado que descuida a las ya existentes, tenemos casas de estudios con un nivel de calidad bastante mediocre, que cuentan con facultades que no responden a las necesidades de sus regiones o entornos y con severos problemas de manejo administrativo.  A ello sumemos la carencia de un sistema serio de acreditación universitaria o de incentivos para la investigación.

 

A estas necesidades de las universidades públicas se debe añadir lo que ocurre en las universidades privadas. Si bien es cierto que existen algunas con buena calidad, la proliferación de nuevos centros de estudios – así como de filiales y sucursales – ha tenido un efecto adverso en la mejora de la educación superior.

 

Urge, por tanto, una discusión seria sobre la reforma del sistema universitario peruano, que contemple estos temas y que adecue la legislación vigente a mejores estándares de exigencia. ¿Lo hará el siguiente Congreso?

 
José
Godoy

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete