El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Miércoles 23 de Mayo del 2012

Columnistas | 30-06-2011 | José Godoy

Censurando a rosa maría

Despido político. Así ha calificado - con toda razón - Rosa María Palacios su salida de América Televisión, luego de 7 años de dirigir y conducir Prensa Libre, un programa serio, honesto e independiente. Incluso políticos a los que criticó duramente lamentan su abrupta salida.

 

Se trata de un cierre intempestivo e injustificable. El programa tenía buenas cifras en el rating, prestigio, credibilidad e incluso daba buenas ganancias al canal. En cualquier medio que se prestigie, eso significaría una condecoración para los periodistas responsables de este logro. Claro, no ha sido así para los seis representantes de la familia Miró Quesada dispuestos a ajustar cuentas con alguien que se volvió incómoda para ellos.

 

El comunicado que habla de "programación de entretenimiento" como causa de la no renovación del contrato de Palacios merecerá ser estudiado en las Facultades de Ciencias de la Comunicación como uno de los documentos más vergonzosos de la historia de la televisión peruana, muestra de un camuflaje ridículo para lo que es, a todas luces, una censura.

 

Lo ocurrido el martes se veía venir. A Rosa María le cobraron la independencia mostrada en la campaña electoral (cuando la orden era ponerse el kimono), su defensa de los derechos humanos (en medio de medios que caricaturizan a sus defensores) y su oposición serena y documentada a un gobierno mediocre (que quiso embarrarla, con apoyo de periodistas aliados, a ella y a su esposo, en una de las campañas más asquerosas de la última década).

 

Eso es lo que le ha costado el puesto, como parte de las vicisitudes que los periodistas pasamos y como parte de la precariedad de los medios de comunicación en el Perú.

 

Estoy seguro que Rosa María estará, más temprano que tarde, en las pantallas. De lo que no estoy tan convencido es del propósito de enmienda de directivos de un grupo editorial que desde hace 3 años viene despidiendo periodistas valiosos y dilapidando su prestigio.

 

Espero que las valiosas personas que trabajan en la parte periodística de los medios del Grupo El Comercio sigan dando la batalla interna para mantener la credibilidad de sus diarios y canales, que pueden verse afectados por las decisiones absurdas de sus directivos, quienes prefieren el aplauso del cóctel de los amigotes antes que el reconocimiento del público al que finalmente se deben.

 

Que la prensa libre sea la que, finalmente, gane la batalla.

 
José
Godoy

Mis otra columnas
Galería Fotográfica
Galería Fotográfica
Encuesta

¿Está de acuerdo con el desempeño del Gobierno en el caso Conga?





Diviértete