ES UNA ABERRACION que jóvenes que gateaban cuando Sendero Luminoso mataba gente pida ahora la amnistía para Abimael Guzman. Es un error explicar eso con el argumento de que están desinformados. Todo lo contrario. Los del Movadef saben perfectamente lo que están haciendo. Y lo han estado llevando a cabo en silencio y organizadamente, recurriendo a una estrategia programática. Ninguna generación como esta ha tenido, gracias a internet, la posibilidad de informarse sobre la historia reciente del país. Oír a una chica de veintipocos decir en televisión que Guzmán es un hombre consecuente con sus ideas no es escuchar a una chiquilla despistada, es oír a una militante radical para quien la sangre es solo color rojo. Los desinformados, somnolientos y perezosos, tal como sucedió en los ochentas, hemos sido el resto. La cómoda parálisis que suscita el bienestar propio, desinteresado del de los demás.
UNA LEGION DE FLAMANTES ANALFABETOS FUNCIONALES mira hipnotizada estados de Facebook, desde hace por lo menos cuatro años, que informan al mundo, entre otras cosas, de eventos tales como “hoy tuve un día de la shit”. Los gobiernos despilfarran dinero inaugurando obras incompletas e inútiles pero memorables; blindan a quienes les guardan secretos; cambian de promesas según sople el viento. Y en el medio, discriminación, racismo y violencia desbordados: desde el filtro étnico en un cine a lanzar a alguien de una tribuna, por el odio a una camiseta que anula la humanidad en nombre del futbol más mediocre de Latinoamérica. Mayor crecimiento no equivale a mayor desarrollo. Habrá más plata, pero seguimos igual de brutos.
MIENTRAS TANTO, el Movadef ha estado haciendo convenciones nacionales, recogiendo firmas, cubriendo las redes con un propósito establecido (ver su página web). Y en su jugada más macabramente astuta ha embarcado en su insano pedido de libertad a quien alguna vez fuera enemigo y es ahora complemento, al jefe mediato del Grupo Colina: Alberto Fujimori. Eso no es casualidad, es estrategia: La suma cero de antivalores.
EN UNA REACCION probablemente anticipada por el Movadef, algunos han cometido el error de enfrentar el neosenderismo con las indefendibles banderas del fujimorismo. Eso supone negar el principio fundamental que requiere una sociedad para enfrentarse al terrorismo: la superioridad moral. Si un Estado se comporta igual que el terrorista que lo ataca, ¿quién es mejor? Que los fujimoristas salgan en defensa de la democracia debe ser lo que Abimael sueña hace años en su celda de la Base Naval.
AQUÍ, LOS INOCENTES, LOS DESCEREBRADOS Y LOS ILUSOS somos nosotros. Los del Movadef no tienen nada de ingenuos. Ellos saben lo que quieren. Saben cómo lubricarlo legalmente. Saben cómo aprovecharse de una generación aletargada y cultora del mínimo esfuerzo, de la falta de compromiso de una clase política cuya bandera ¿es el cómo es? Saben que no sabemos reaccionar como debiéramos – con honestidad pública y privada, priorizando la educación, atacando las desigualdades, generando una cultura de inclusión y solidaridadsino que fácilmente caemos en la trampa de responderles en su propio idioma: mátenlos a todos, viva el fujimorismo.
SABEN ESO. Y por eso son peligrosos.
JAIME BEDOYA: http://trigoatomico.blog.terra.com.pe