Miembro de una de las más antiguas dinastías reinantes del planeta, el emperador de Japón, Akihito, fue operado ayer con éxito, cuando se le colocó un bypass gástrico. La intervención, considerada relativamente sencilla, duró unas cuatro horas y la llevaron a cabo cirujanos de los Hospitales Universitarios de Tokio y Juntendo. Se prevé que le den el alta en dos semanas.
Con el bypass se pretende mejorar el riego sanguíneo del corazón de Akihito, un monarca muy popular entre los japoneses y que sufre serios problemas de salud desde hace años. En el 2003, Akihito fue operado de cáncer de próstata y en 2008 sufrió hemorragias estomacales. En noviembre pasado, estuvo dos semanas internado por una bronquitis