Si hay un tema que se ha discutido casi en paralelo a este conflicto, es el juicio que se sigue, en el campo civil, entre Cipriani y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sobre la herencia que recibió esta de don José de la Riva Agüero. Mientras unos dicen que al perder el título de Pontificia y Católica la universidad también perdería las propiedades que recibió debido a esa herencia, otros sostienen que un tema no tiene nada que ver con el otro.
Fernán Altuve, especialista en derecho canónico, sostiene que ante la pérdida de los títulos de ‘Pontificia’ y ‘Católica’, porque “la Iglesia es dueña de su propio nombre”, los bienes de Riva Agüero dejarían de pertenecer a la universidad para pasar a ser parte del Arzobispado de Lima.
Pero el abogado José Alejandro Godoy dice que Altuve está equivocado porque asume que la universidad es parte de la Iglesia, cuando en realidad es una sociedad civil diferente. “No es propiedad de la Santa Sede, ni de la Iglesia Católica. Se tendría que disolver para disponer de esos bienes”, indicó.
También dijo que una cláusula señala que si la universidad no subsiste a los 20 años, sus bienes irían, una parte a la Iglesia, y otra a la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), la cual, por cierto, se ha reafirmado como entidad con inspiración católica, pero sin vínculos formales de sujeción a la Iglesia.
En la página web de dicha casa de estudios –citada por la PUCP-, se indica que “la Universidad Católica de Lovaina (…) reconoce su tradición católica, su identidad, su sistema de valores, su papel como centro de pensamiento crítico dentro y para la comunidad católica, y destaca su apertura a todas las visiones del mundo”. Es decir, declara su espíritu católico y su autonomía.