Siguen las audiencias del juicio oral por las interceptaciones de las comunicaciones realizadas por Business Track y las revelaciones de sus integrantes siguen sacando ronchas. Ayer, el capitán de fragata Carlos Tomasio de Lambarri afirmó que durante las visualizaciones del material incautado a Manuel Ponce Feijoó, se encontró un audio del presidente Alan García cuyo destino es un misterio.
“En una audiencia de verificación (de los audios encontrados a Manuel Ponce en la Dirandro), uno de los mayores dice: ‘es la voz de Alan García’, y en ese momento se paraliza todo. Salen los fiscales (del ambiente donde se chequeaba el material) y las visualizaciones se congelaron”, dijo el marino a la prensa. Tomasio manifestó que estos audios después desaparecieron y que en ninguna de las actas del extenso proceso de BTR figura ninguna grabación con la voz del presidente de la República.
El marino no quiso dar mayores detalles sobre el tema afirmando que será el ex almirante Manuel Ponce Feijoó quien dará mayores detalles de este incidente cuando acuda al Poder Judicial para su juicio oral, al finalizar el interrogatorio de Tomasio. Sin embargo, negó que sus declaraciones sean el detonante de algún tipo de represalia en su contra. “Lo máximo que me puede pasar es que me maten. Al señor Ponce y a mí, más no nos puede suceder”, expresó.
Según el también fundador de Business Track, el presidente de la República ordenó al actual ministro del Interior, Miguel Hidalgo, entonces jefe de la Dirandro, la realización de la investigación a los integrantes de BTR cuando era la Dirincri la entidad encargada de realizar dichas pesquisas. Incluso denunció que ellos fueron detenidos de forma irregular por 15 días en los calabozos de las instalaciones antidrogas, plazo que sólo está indicado para los investigados por terrorismo y narcotráfico.
Ante la Segunda Sala Penal con Reos en Cárcel, Carlos Tomasio denunció la pérdida de su computadora personal, la misma que se encontraba en las oficinas de BTR y que al igual que el audio presidencial, no tiene paradero conocido. Afirmó que su ordenador portátil contenía información importante “del frente externo” y de otros temas que revelará en las posteriores audiencias de su juicio oral.
El marino también reconoció la compra de los equipos de interceptación Triggerfish 4080, cuando era integrante activo de la Marina. Afirmó que no tuvo jamás el equipo y que los fabricantes los entregaron directamente al Estado como correspondía. Negó que estos aparatos hayan sido usados para ‘chuponear’ celulares de nuestro país porque “fueron comprados para ser llevados a un país de interés. Funcionaban con CDMA (la tecnología de los celulares análogos), que en este país ya no existe desde el 2001 o 2002, (los Triggerfish) no sirven para GSM (los móviles que utilizan chips); estos equipos no son de interés para el Perú”.
“HACÍA TRABAJOS PARA MI ESTADO”
Carlos Tomasio de Lambarri dijo a diario16 que desde que dejó la Marina, en el 2001, realizó trabajos de inteligencia para el país. “Me considero ser un hombre de inteligencia y seguir trabajando para mi Estado. No hice trabajos para la Marina sino para el Estado, en un nivel más alto, varios niveles más altos diría yo”, manifestó.
Durante su primera intervención ante el fiscal Tony García, Carlos Tomasio, quién además era el gerente de operaciones de BTR, negó tener alguna vinculación con el ‘chuponeo’ realizado a Rómulo León y Alberto Químper, a pesar de las imputaciones en su contra hechas por sus ex empleados Martín Fernández y Jesús Ojeda.
Afirmó que tenía como hobby el escuchar “comunicaciones abiertas” y por esa razón tenía un scanner con el que podía ir oyendo señales como las de los bomberos, policías o radioaficionados, pero que no podía acceder a llamadas de celulares debido a que su dispositivo, al haber sido comprado de manera legal, tenía esta función bloqueada.
ROBERTO MORE rmore@diario16.com.pe