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Jueves 24 de Mayo del 2012

Política | Julio 19, 2011

El nexo entre el coronel Adrián Villafuerte y Ollanta Humala

El nexo entre el coronel Adrián Villafuerte y Ollanta Humala

 

El 24 de mayo de 2006, Antauro Humala dijo en una entrevista que le hizo el periodista Edmundo Cruz en el penal de Piedras Gordas, que el coronel en retiro Adrián Villafuerte Macha –actual hombre fuerte en materia de Defensa y Seguridad de Ollanta Humala– no era, bajo ningún concepto, un militar montesinista.

 

En aquel entonces, varias denuncias periodísticas reportaron que dicho oficial retirado del Ejército, apodado ‘El Ácido’ –que durante la campaña electoral de ese año ya era parte del círculo de confianza del candidato Ollanta Humala– había sido en los años 90 secretario del general montesinista César Saucedo. Y, por eso, sin que se lo hayan preguntado, Antauro Humala salió en su defensa durante la entrevista.

 

“Hay una desesperación en los sectores montesinistas y también fujimoristas por vincularse a los que tienen más posibilidades de ser gobierno (N.R.- se refería al Partido Nacionalista). Casos diferentes son los de Adrián Villafuerte Macha y José Goycochea Cacho. El primero trabajó con Saucedo, pero eso no implica que sea montesinista”, dijo allí el hermano menor del actual presidente electo.

 

Fue la primera y única vez que Antauro mencionó a Villafuerte y, por entonces, el dato pasó desapercibido. En ese momento, a nadie se le pasaría por la cabeza que la razón de esa defensa era que Villafuerte estaba donde estaba –y hoy, está donde está– gracias, precisamente, al líder etnocacerista.  

 

Antauro fue el primero de los Humala en vincularse a Villafuerte, a inicios de los 90, en el centro del país. Desde entonces, los lazos entre ambos nunca se romperían. Más bien, se afianzarían y se prolongarían hasta alcanzar al mismo Ollanta Humala.

 

Documentos inéditos hasta hoy, así como testimonios de fuentes militares, revelan la historia desconocida de Adrián Villafuerte, el hombre que toma, hoy, las decisiones más importantes de lo que serán la defensa y la seguridad del país en los próximos cinco años.

 

 

JAUJA, AÑO 1990

En 1990 el ex teniente Antauro Humala estaba destacado en el Batallón Contrasubversivo 324, en Jauja, cuyo jefe era el entonces mayor EP Adrián Villafuerte.

 

En marzo de ese año, Contrainteligencia detectó la existencia de un grupo de oficiales subalternos que era percibido como un potencial peligro para la institucionalidad y como subversivo, que se hacía llamar Militares Etno-Caceristas (MEC), y estaba conformado en su mayoría por integrantes de la promoción 1985, “Héroes de Concepción”, de Antauro Humala. Las fuentes indican que, para ese momento, Villafuerte ya sabía del MEC y de sus actividades.

 

Antauro y sus compañeros de promoción fueron detenidos y conducidos al sótano del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) para ser interrogados.

 

Un mes después, el 9 de abril, concluyó la primera investigación. El jefe del SIE, coronel EP Rafael Córdova Rivera, firmó un documento indicando que “este SIE ha terminado la investigación sobre los tenientes de Infantería Humala Tasso Antauro, del BCS-324 (31 DI) e Infante Quevedo Rogger, del BIB-77 (18 DB), no habiéndose encontrado delitos o faltas contra la seguridad que justifiquen su permanencia en este servicio”. Córdova puso a dichos oficiales a disposición de la Segunda Región Militar.

 

Fuentes militares, con conocimiento de estos hechos, aseguran que el factor principal que salvó la carrera de Humala fue la opinión favorable que entonces ofreció su jefe, el mayor Villafuerte. Éste, no veía ningún problema en el etnocacerismo; más bien –indican– lo alentaba.  

 

Al finalizar esa investigación, el coronel Córdova le obsequió a Humala unos libros del filósofo humanista francés, Frantz Fanon. De hecho, en otro de los pasajes de la entrevista del periodista Edmundo Cruz, que también pasó desapercibida, el etnocacerista dijo que Córdova fue “el único oficial marxista que hubo en el Perú; simpatizó con nuestro movimiento, inclusive orientó mis lecturas”.

 

Pero en realidad las pesquisas nunca concluyeron. El alto mando del Ejército nunca le quitó los ojos de encima a Humala y ordenó un seguimiento especial.

 

A fines de ese año, el EP le pidió a Villafuerte, aún jefe de Humala, un informe pormenorizado del desempeño del teniente. Villafuerte lo hizo el 31 de diciembre, a través de un documento confidencial en el que no pudo ocultar su admiración por su subordinado.

 

 

EL INFORME VILLAFUERTE

En su informe Villafuerte efectuó un detallado relato de los patrullajes que hizo Humala ese año y los enfrentamientos que sostuvo al frente de patrulla. Hizo especial referencia a un combate del 11 de marzo, cuando chocó con 40 terroristas e incautó dos fusiles, una retrocarga, diversos explosivos y material subversivo.

 

“Durante el enfrentamiento rescató y evacuó al sargento Espinoza Solano Simón (sic) en plena balacera, demostrando arrojo, coraje y poniendo en peligro su integridad física”, relató Villafuerte.

 

En otra página fue más específico: “(Humala es un) oficial subalterno que durante el presente año ha demostrado poseer excelentes conocimientos para su grado, su espíritu innovador y… (término ininteligible) ha sido malinterpretado; posee amplios conocimientos para su grado, (es) excelente conductor de patrullas, por su inteligencia, imaginación y criterio ha tenido éxito en todas las operaciones en las cuales ha participado; (es)  disciplinado, de ejemplar resistencia física y moral”.

 

“Está apto para cumplir con funciones de otro nivel, de excelente don de mando y ejemplar espíritu de superación; convenientemente orientado y comandado puede desarrollar actividades de diferente tipo en forma excelente… antepone el interés institucional al interés y conveniencia personal…”, continuó Villafuerte. Mayor admiración, imposible.

 

 

SIGUE APOYO TRAS LA BAJA

En diciembre de 1990 el gobierno de Alberto Fujimori le dio de baja al coronel Córdova, y puso en su reemplazo al general de Brigada Juan Rivero Lazo, célebre general montesinista y, a la postre, uno de los responsables del ‘Grupo Colina’. El nuevo jefe del SIE retomó las pesquisas contra el MEC.

 

El 18 de setiembre de 1991 Rivero redactó la Hoja Informativa Nº 6383-B-3b, de cuatro páginas, dirigida al comandante general del Ejército, con el asunto: “Sobre seguimientos y conducta del Tte. Inf. Humala Tasso Igor”; y cinco conclusiones.

 

La primera decía que Humala “cuestiona en forma altanera a los comandos de la institución y considera que únicamente los MEC pueden solucionar el problema de la institución y la subversión.

 

La siguiente, que “por el seguimiento que se le ha efectuado, se ha determinado que este oficial continúa realizando actividades de proselitismo, tratando de convencer a la tropa con ideologías de índole marxista, demostrando indisciplina y rebeldía en el cumplimiento de las órdenes superiores”.

 

El tercer punto indica: “Es pertinente que sea cambiado de colocación a una repartición (en la) que no tenga mando de tropa y que se le realice una vigilancia permanente”. Como cuarta conclusión, considera que ante la cercanía del proceso de ascensos, “es pertinente que se tenga en cuenta estos antecedentes, en vista que al ascender al grado inmediato superior, tendría mayores facultades en el comando de personal subalterno”. El último punto recomendaba tener el mismo cuidado con un compañero de Humala, el teniente Marco Vizcarra Alegría.

 

Así se hizo. En diciembre de 1991 Humala fue destacado a un puesto administrativo en el Pentagonito, sin mando de tropa y sin posibilidades de ascender. Pero, de nuevo, Villafuerte apareció.

 

“Un pariente de Villafuerte era jefe de un batallón de Infantería Blindada en Tumbes, se arriesga y le vuelve a dar mando de tropa a Antauro (Humala), sin que se sepa en la Comandancia General”, señala una de las fuentes castrenses con las que este diario conversó para esta nota. Según la misma, ese pariente era el comandante Juan Macha Olivera, hoy coronel en retiro, a quien este diario intentó ubicar sin éxito. 

 

Allí estuvo con mando de tropa y perfil bajo entre 1993 y 1997. Ascendió primero a capitán y luego a mayor. Pero fue descubierto en diciembre de ese año, y pasado a retiro.

 

 

DESPUÉS DE LOCUMBA

En 1998 Humala se fue a trabajar al Instituto Sanmartiniano como oficial mayor, institución que en ese entonces era dirigida por el general de División (r) Adolfo Macha Bardales, padre del coronel Macha Olivera y pariente de Villafuerte.

 

De acuerdo a las mismas fuentes, nada de esto fue casualidad. “En todo momento estuvo la mano de Villafuerte para ayudar a Antauro, en todo”.

 

El caso es que a fines de los 90, los hermanos Humala empezaron a preparar lo que después sería el ‘levantamiento de Locumba’. “Después de Locumba, Antauro le presenta a Ollanta a Adrián Villafuerte, y los dos hacen empatía”.

 

A partir de entonces, la amistad entre Ollanta Humala y ‘El Ácido’ caminó por su propia senda y se hizo sólida. Sin embargo, eso nunca le hubiera sido posible sin su estrecho vínculo con Antauro Humala. En eso radicaría su fuerte influencia.

 

Este diario quiso entrevistar al coronel Villafuerte, pero pese a los requerimientos, ello no fue posible.

 

DANIEL YOVERA   dyovera@diario16.com.pe 

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