La información parecía una broma de mañana, pero al promediar el mediodía se convirtió en una paradójica verdad: la casa del expresidente Alan García y de Pilar Nores había sido víctima de un robo. No hubo heridos, los ladrones no se llevaron gran cosa, pero sin duda el hecho viene a ser una señal más del alto nivel de inseguridad que vive el país, precisamente una de las herencias del gobierno del líder aprista.
El inmueble en cuestión se ubica en la Calle Trinidad 420, en el distrito de San Borja, y desde la separación de la ex pareja presidencial ahí viven la ex primera dama Pilar Nores y algunos de sus hijos. El robo habría ocurrido a las 3 de la madrugada del miércoles, y se desconoce cuántos ladrones participaron de él. Al parecer, estos lograron trepar la pared que da a un jardín de una casa vecina de la calle Del Pinar. Nadie resultó herido, ni escucharon ruidos sospechosos.
El exmandatario llegó al lugar al mediodía para conversar con su familia sobre lo sucedido. También arribó una de las hijas de la ex pareja presidencial. Tras permanecer ahí por casi dos horas, García dijo a la prensa reunida en el lugar que los ladrones solo habían llegado hasta la recepción del domicilio, y que solo se llevaron algunas tabaqueras de plata.
“Han entrado en la noche, han sustraído unos adornos, tabaqueras de plata (regalos) de los presidentes, de reuniones internacionales, pero felizmente sin ningún daño a las personas. Parece que (los ladrones entraron) por la zona, por las paredes colindantes. Solo (estuvieron) en la parte de la recepción”, declaró, tras indicar que sería su ex mujer quien daría más detalles de lo sucedido.
No obstante, cuando la prensa reunida en el lugar se logró comunicar con ella a través del intercomunicador del inmueble, ella se excusó de dar declaraciones. “No voy a dar información, el Presidente ya dio detalles, le ruego que no insista”, respondió brevemente, antes de interrumpir la comunicación.
Según el parte policial “se sustrajeron varias tabaqueras, un ánfora, platos, una bandeja con monedas antiguas y fuentes con tapa de plata”, así como adornos, jarrones y candelabros de un “valor incalculable”. El hecho fue denunciado por el vigilante particular de la familia, Víctor Chávez Grandez, quien atribuyó el robo a un electricista contratado para revisar y reparar el sistema de seguridad de la casa.
El parte policial indica que los autores “escalaron por la pared de al lado”. El caso ya se encuentra en DIVINCRI de San Borja.
NO PRESENTAN DENUNCIA
Lo curioso de este hecho es que la pareja presidencial ha decidido no presentar la denuncia correspondiente ante la comisaría de Chacarilla del Estanque, tal como lo informaron en ese lugar.
No obstante este hecho, que todo ciudadano debería hacer para que quede registro del suceso delincuencial, en la Jefatura Divincri de San Borja- Surquillo indicaron que el jefe de esa unidad, el comandante PNP Ángel Infante Carbajal, acudió al domicilio de la ex pareja presidencial con seis efectivos del orden para realizar las indagaciones correspondientes.
El nuevo jefe de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía (Dirincri), Eusebio Félix Murga, también se excusó de dar detalles de lo sucedido, aunque refirió a diario16 que la Policía iba a dar alguna información al respecto. Hasta el cierre de esta edición, esto no había sucedido.
SIN RESGUARDO
Pero, ¿qué tan vulnerable es la casa de un expresidente? Según agentes de seguridad de la zona, dicho inmueble estaba custodiado por tres policías que se turnaban en una caseta que estaba instalada al frente de la casa, en la misma calle Trinidad. Además, siempre había un vehículo policial negro cuadrado cerca. No obstante, desde el 29 de julio, dicha seguridad desapareció, junto con la caseta.
Y es que la seguridad a la que tiene derecho todo expresidente no alcanza a su esposa que vive en otro domicilio, como es el caso de Pilar Nores. El vehículo policial y su escolta resguardan la nueva residencia de García, ubicada en Casuarinas, una urbanización que se caracteriza por tener un acceso restringido.
Lo cierto es que este hecho se produce un día después de que asaltaran, a plena luz del día, a la fiscal Haydeé Zulema Arias Condori, de 37 años, quien decidió subir a un taxi colectivo en Acho con destino a San Juan de Lurigancho.
Asimismo, ocurre a pocas semanas de que delincuentes balearan el vehículo donde iban la esposa e hija menor del congresista Renzo Reggiardo, hecho que conmocionó a todo el país porque en él resultó herida la menor.
ADECUADA PREVENCIÓN
Según el presidente de Asociación Pro Seguridad Ciudadana (Aprosec), César Ortiz Anderson, el peligro aparece cuando la seguridad con la que uno cuenta no es la adecuada para el riesgo que corresponde a un personaje como el expresidente o su familia.
“Existe una falsa sensación de seguridad. Falta supervisión, equipos apropiados, cámaras, sensores, pero sobre todo, personal preparado para garantizar la seguridad. Si no se tiene la respuesta adecuada, van a pasar cosas como esta, o las que ocurrieron a Luis Bedoya, a Jaime Yoshiyama, entre otros políticos”, indicó.
Ortiz explicó que por las dimensiones del domicilio de Alan García, y por tratarse de un ex jefe de Estado, la casa violentada por ladrones debió contar con un buen sistema de comunicación, sensores, sistema de alarma y cercos eléctricos. Además, un par de buenos custodios privados que sepan actuar profesionalmente en situaciones de riesgo.
Sobre esto, añadió que actualmente muchas familias, fácilmente atractivas para criminales, optan por ahorrar en este rubro de la seguridad, y contratan servicios informales que, en muchos casos, terminan brindando información valiosa a los delincuentes.