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<title>Diario16</title>
<link>http://www.diario16.pe/</link>
<language>es-CL</language>
<description>Diario16</description>
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	<title>La semana</title>
	<published>2012-05-20</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1733/la-semana</link><description><![CDATA[<p>
	<strong>Uno. </strong>No, no fue una lista de asistencia, como ha dicho Jorge Montoya, excomandante de las Fuerzas Armadas. El acta de sujeci&oacute;n al r&eacute;gimen fujimorista fue mucho m&aacute;s que la lista de un almuerzo de camarader&iacute;a. Fue el mecanismo utilizado por Fujimori y Montesinos para demostrar su control sobre las Fuerzas Armadas. Era un candado, una forma de atar a los oficiales a la suerte del r&eacute;gimen. Hubo, sin duda, quienes firmaron sabiendo que de no hacerlo pon&iacute;an sus carreras en juego. Dif&iacute;cil exigir h&eacute;roes cuando el control sobre la instituci&oacute;n era total. Pero tambi&eacute;n hubo entusiastas, dispuestos a lo que sea para congraciarse con el poder, incluso traicionar a sus colegas honestos. Las Fuerzas Armadas deber&iacute;an reconocer que ese acto simboliza el periodo en que fueron manejados con criterios clientelistas por una c&uacute;pula corrupta. Si bien hist&oacute;ricamente no han logrado ser una instituci&oacute;n meritocr&aacute;tica donde los mejores son los que ascienden, en esos a&ntilde;os fueron mucho menos. Un episodio vergonzoso que muestra las m&uacute;ltiples debilidades de su organizaci&oacute;n y cultura interna. La memoria est&aacute; muy fresca como para que se pretenda tomarnos por tontos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>Dos. </strong>Es lamentable que un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Cajamarca haya impedido a Alejandro Toledo realizar una conferencia sobre la crisis mundial y su impacto sobre la econom&iacute;a peruana. Actos de intolerancia como estos, haya o no razones para protestar contra las autoridades universitarias, son un ejemplo m&aacute;s de la crisis de las universidades nacionales y del radicalismo que todav&iacute;a campea en su interior. &iquest;Sobran, acaso, eventos en los que pueden aprender y debatir sobre lo que sucede en el mundo, sea o no sea el conferencista de su agrado? Estoy seguro de que no. Que una presentaci&oacute;n de ideas pueda ser impedida por un grupo de radicales muestra que el pensamiento cr&iacute;tico no goza de salud en la Universidad Nacional de Cajamarca.</p>
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	&nbsp;</p>
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	<strong>Tres.</strong> Se le ha otorgado la medalla Defensor&iacute;a del Pueblo 2012 a Ang&eacute;lica Mendoza de Ascarza, &lsquo;Mam&aacute; Ang&eacute;lica&rsquo;, por su defensa a los derechos humanos. Fundadora &ndash;junto a otros familiares de desaparecidos&ndash; de la Agrupaci&oacute;n Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Per&uacute; (ANFASEP) en los ochenta, la se&ntilde;ora Ang&eacute;lica simboliza a todos aquellos que tuvieron el coraje de enfrentar a un Estado y una sociedad que prefer&iacute;an ignorarlos cuando no agredirlos. Una indolencia que todav&iacute;a se mantiene entre muchos peruanos. &iquest;Usted ha visto a alguno de los que niegan o minimizan los excesos del Estado en el conflicto interno mostrar inter&eacute;s por conocer el v&iacute;a crucis de cientos de familiares de desaparecidos? Si por un momento estos sujetos se quitaran de encima sus prejuicios y escucharan el relato de la se&ntilde;ora Mendoza, probablemente reconocer&iacute;an que su versi&oacute;n de lo sucedido merece ser revisada. Pero sabemos que con frecuencia los prejuicios son m&aacute;s fuertes que la sensibilidad y que la empat&iacute;a es cosa extra&ntilde;a en un pa&iacute;s con quiebres raciales y sociales tan fuertes como el Per&uacute;. El reconocimiento de la Defensor&iacute;a trae un poco de justicia entre tanta indolencia, y por eso hay que celebrar.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Estado</title>
	<published>2012-05-13</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1722/estado</link><description><![CDATA[<p>
	En En las &uacute;ltimas semanas se han acumulado noticias referidas a la debilidad del Estado peruano. En el sector pesquero una viceministra t&eacute;cnica tiene el coraje de enfrentarse a lobbies vinculados a la pesca de la merluza y presentar su renuncia. Esta denuncia p&uacute;blica muestra un ministerio precario, con oficinas que carecen de capacidad t&eacute;cnica y funcionarios poco calificados en puestos clave. En otro pa&iacute;s, el Congreso o la Fiscal&iacute;a ya estar&iacute;an investigando el tema y tendr&iacute;an al ministerio patas arriba, pero aqu&iacute; brillan por su ausencia.</p>
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	&nbsp;</p>
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	El gobierno muestra sus limitaciones en el VRAE. El ministerio de Energ&iacute;a y Minas cede frente a mineros informales, quienes controlan amplias zonas del territorio. Los choferes de transporte p&uacute;blico acumulan papeletas impunemente. Todos estos fen&oacute;menos muestran la debilidad de distintas dependencias del Estado, subordinadas, ignoradas o apabulladas por intereses privados y pol&iacute;ticos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En los ochenta conocimos los excesos de un Estado burocr&aacute;tico. Empresas p&uacute;blicas en quiebra eran utilizadas como agencias de empleo. Obras monumentales se constru&iacute;an sin presupuestos t&eacute;cnicos. Una regulaci&oacute;n excesiva resultaba funcional a funcionarios corruptos, encargados de otorgar licencias para todo tipo de actividades.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Se dijo en los noventa que se reducir&iacute;a el Estado para hacerlo m&aacute;s fuerte. Pero quienes realizaron las reformas, tal vez por su ideolog&iacute;a antiestatista, fueron mucho mejores demoliendo que construyendo. Hab&iacute;a mucho que destruir, por supuesto, pero el mayor reto era poner las bases para un Estado diferente. Claro, es dif&iacute;cil que quienes no creen en el Estado puedan reformarlo. Se despidieron a bur&oacute;cratas pero no se reform&oacute; la burocracia. Se crearon islas de eficiencia pero no se adoptaron criterios meritocr&aacute;ticos de selecci&oacute;n de personal. Tampoco se crearon instancias capaces de regular con agilidad suficiente el creciente poder de la empresa privada. Y tal vez haya menos margen para la corrupci&oacute;n menuda de licencias y sellos, pero varios esc&aacute;ndalos muestran que todav&iacute;a queda amplio espacio para la gran corrupci&oacute;n de privatizaciones, concesiones y obras p&uacute;blicas.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	No creo que este Estado d&eacute;bil sea, como se&ntilde;alan algunos, una consecuencia del modelo econ&oacute;mico. El Estado neoliberal actual tiene grandes continuidades con el Estado interventor de los ochenta. Es el mismo Estado d&eacute;bil, incapaz de regular eficientemente actividades ilegales como el narcotr&aacute;fico, contrabando y terrorismo, y los intereses privados. Algunas islas de eficiencia se salvan, pero son la excepci&oacute;n. Esto es un enorme obst&aacute;culo para cualquier gobierno, pues m&aacute;s all&aacute; de las buenas o malas intenciones, dificulta la implementaci&oacute;n de cualquier tipo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Y parece ser que este gobierno, como los anteriores, tampoco tiene ideas claras sobre c&oacute;mo enfrentar el problema.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	PD: Toda mi solidaridad con Gast&oacute;n Garatea, un ser humano excepcional. Indigna ver una instituci&oacute;n que sanciona injustamente a uno de sus mejores soldados, mientras que arrastra los pies o calla frente a eventos abominables.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Censura</title>
	<published>2012-05-06</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1709/censura</link><description><![CDATA[<p>
	Si no fueran eventos tr&aacute;gicos con varios muertos de por medio, la seguidilla de errores en el VRAE parecer&iacute;a ya una comedia. Un rescate que al parecer no fue rescate, subversivos derrotados y en fuga que son ubicados sin problema por la prensa, un efectivo perdido que regresa por sus propios medios cuando supuestamente era buscado por sus compa&ntilde;eros, ranchos podridos y chalecos antibalas inadecuados. Finalmente, como colof&oacute;n, el padre del suboficial C&eacute;sar Vilca encuentra el cad&aacute;ver de su hijo en pocas horas y con la ayuda de habitantes del lugar, demostrando la incapacidad del Estado para comunicarse con la poblaci&oacute;n. Los ministros responsables ir&aacute;n al Congreso y todo parece indicar que el Poder Ejecutivo perder&aacute;, cuando menos, a su ministro del Interior.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	&iquest;Se justifica la censura? La pregunta puede parecer ociosa: si la oposici&oacute;n tiene los votos necesarios, pues ello basta para castigar pol&iacute;ticamente al gobierno. Pero si bien por su naturaleza de control pol&iacute;tico la censura tiene una alta carga subjetiva, ello no deber&iacute;a evitar que los grupos en el Congreso establezcan algunos par&aacute;metros informales que permitan una convivencia pol&iacute;tica razonable, basada en el principio de &ldquo;no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Porque lo que ha campeado en el uso de este mecanismo de control parlamentario en el pa&iacute;s es la improvisaci&oacute;n. Existe en la memoria nacional un muy mal recuerdo sobre el uso abusivo de la censura por parte de la oposici&oacute;n aprista y odri&iacute;sta durante el primer gobierno de Fernando Belaunde. Sin caer en similares excesos, en a&ntilde;os recientes la oposici&oacute;n tampoco ha sido coherente en sus pedidos de censura si los comparamos con su actuaci&oacute;n como gobierno. Ilave fue un error grav&iacute;simo para la bancada aprista durante el gobierno de Toledo, pero para el gobierno aprista Bagua no justificaba censura alguna. Los fujimoristas que hoy hablan de censura contra ministros que detestan ni se sonrojan cuando se les recuerda c&oacute;mo blindaban a sus ministros ante denuncias muy graves. Y si Ollanta Humala fuera hoy l&iacute;der de la oposici&oacute;n ya habr&iacute;a pedido que rueden cabezas por estos hechos, como lo hizo en el periodo anterior en varias ocasiones.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	&iquest;Cu&aacute;les podr&iacute;an ser estos criterios de convivencia pol&iacute;tica? En la mayor&iacute;a de casos ser&iacute;a saludable que para que proceda la censura el ministro que la enfrenta tenga alg&uacute;n control sobre los hechos bajo consideraci&oacute;n. Que el problema haya surgido por sus decisiones o por las de funcionarios bajo su mando directo. Deber&iacute;an evitarse censuras por hechos que se pierden en una larga cadena de mando en sectores que arrastran profundos problemas hist&oacute;ricos. Pero adem&aacute;s parece adecuado que la censura tambi&eacute;n proceda en casos muy serios en los que el gobierno arrastra los pies o ha perdido la br&uacute;jula. En este caso, los ministros, m&aacute;s all&aacute; de su responsabilidad directa, son fusibles para llamar la atenci&oacute;n y castigar dichos errores. En el caso de Bagua, por ejemplo, considero que se cumpl&iacute;an ambos requisitos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Este caso tambi&eacute;n parece cumplir con los dos criterios, quedando por determinar hasta d&oacute;nde alcanzan las responsabilidades de los involucrados. En mi opini&oacute;n, existe una serie de errores en el manejo de los hechos cometidos por miembros del Ejecutivo como por personal bajo supervisi&oacute;n ministerial. Adem&aacute;s, la forma arrogante en que se trataron los hechos desde el inicio ante un problema tan serio extiende la responsabilidad al gobierno y bastar&iacute;a para la censura. Declaraciones contradictorias, incapacidad de reconocer errores, evidencia de improvisaci&oacute;n en las operaciones realizadas, son todas razones para sancionar al gobierno. Personalmente, donde para m&iacute; cavaron su tumba y sent&iacute; se insultaba a los muertos fue cuando el gobierno envi&oacute; a sus voceros a se&ntilde;alar que una censura era &ldquo;hacerle el juego al terrorismo&rdquo;. Es inaceptable que una fuerza democr&aacute;tica equipare el leg&iacute;timo derecho de la oposici&oacute;n a criticar al gobierno con favorecer a Sendero Luminoso. En un pa&iacute;s que ha visto tanta intolerancia por culpa de ese grupo, este argumento efectista para salvar cabezas insulta la inteligencia de los peruanos. Hacerle el juego al terrorismo es, m&aacute;s bien, no reconocer los errores.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>¿Dónde están los excongresistas?</title>
	<published>2012-04-29</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1699/a-daonde-estaan-los-excongresistas</link><description><![CDATA[<p>
	&iquest;Qu&eacute; hacen los congresistas cuando dejan el Legislativo? Hay unos 185 o 190 individuos que desde el 2006 han salido del Congreso para no volver. &iquest;A d&oacute;nde fueron? Como veremos, la pregunta no es ociosa. Es m&aacute;s, considero urgente estudiar un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s com&uacute;n: el del congresista que sabe que apenas sobrevivir&aacute; un periodo electoral, y que probablemente use su cargo para buscar un mejor futuro.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Seg&uacute;n Infogob, 51% de los congresistas que terminaron su mandato el 2011 intentaron la reelecci&oacute;n, la otra mitad tir&oacute; la toalla. La mayor&iacute;a de quienes postularon perdi&oacute;. La tasa de reelecci&oacute;n actual en el Per&uacute; es apenas de 22%. Mejor que el 18% del Congreso del 2006, pero an&eacute;mica en perspectiva comparada. Unos pocos logran volver tras un periodo fuera, pero, en general, cada cinco a&ntilde;os tenemos un Congreso integrado por debutantes. De acuerdo con Tanaka y Barnechea (Argumentos, Marzo 2011), 67% de los congresistas elegidos el 2001 y 82% de los del 2006 eran primerizos. La cifra en el Congreso actual est&aacute;, si la memoria no me falla, entre 70% y 73%.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En otros pa&iacute;ses es tambi&eacute;n com&uacute;n que los excongresistas busquen su futuro en la pol&iacute;tica subnacional. En M&eacute;xico, por ejemplo, est&aacute; prohibida la reelecci&oacute;n parlamentaria y por ello la gran mayor&iacute;a (dos tercios, de acuerdo a un estudio del 2008) de diputados intenta seguir sus carreras pol&iacute;ticas como alcaldes o gobernadores. De pronto este patr&oacute;n se da tambi&eacute;n en el Per&uacute; y el que no lo percibamos es parte de nuestro acentuado lime&ntilde;ismo. Pero mi impresi&oacute;n &mdash;y lo observado en los resultados de las &uacute;ltimas elecciones regionales&mdash; es que los congresistas no siguen sus carreras en ese nivel y los pocos que lo hacen tienen escaso &eacute;xito. Tito Chocano, actual presidente regional de Tacna, o &Aacute;lex Kouri, alcalde y luego presidente regional del Callao, parecen ser las excepciones que confirman la regla. Para muchos, entonces, la pol&iacute;tica se acaba tras el Congreso, sea por decisi&oacute;n propia o porque su papel de parlamentarios les envenen&oacute; la carrera.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Entonces, si no siguen en pol&iacute;tica, &iquest;a qu&eacute; actividades privadas se dedican? Seguro varios excongresistas honestos se ganan la vida en sus mismas actividades de antes de ser elegidos, o buscan trabajos en actividades que nada tienen que ver con su paso por el Congreso. Pero no me sorprender&iacute;a que la ausencia de incentivos electorales haga que otros congresistas en ejercicio graviten hacia intereses privados que puedan darles seguridad en el futuro. Otros se dedicar&aacute;n a impulsar sus propios intereses, los que ten&iacute;an antes de llegar al Congreso o los que construyeron en el camino. &iquest;Hay alguna relaci&oacute;n entre las comisiones que integraron, las decisiones que tomaron, sus votos en el pleno y sus actuales actividades?</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En teor&iacute;a, el incentivo de reelegirse deber&iacute;a reducir la posibilidad de que los representantes se aparten de los intereses de sus electores. Pero incluso en democracias con congresos fuertes y pol&iacute;ticos con horizontes de mediano plazo se cuelan otros intereses que apartan al congresista de una representaci&oacute;n &ldquo;pura&rdquo;. Por ejemplo, los compromisos que deben realizar para financiar costosas campa&ntilde;as de reelecci&oacute;n o para establecer los contactos necesarios para postular a posiciones de mayor jerarqu&iacute;a. Ahora imag&iacute;nese lo que puede estar sucediendo en un pa&iacute;s en el que el horizonte de vida pol&iacute;tica es de un periodo electoral. Preocupante, &iquest;no? De pronto se trata de suspicacias exageradas, pero creo que periodistas y polit&oacute;logos tienen una agenda interesante de investigaci&oacute;n por delante.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Jorge Santistevan (1945-2012)</title>
	<published>2012-04-22</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1688/jorge-santistevan-1945-2012</link><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES">Uno de mis primeros trabajos fue como practicante de la Defensor&iacute;a del Pueblo en 1997. Volv&iacute; luego en el a&ntilde;o 1999 como secigrista. Eran momentos dif&iacute;ciles para Jorge Santistevan y su equipo. Se aproximaba la elecci&oacute;n del a&ntilde;o 2000 y el fujimorismo incrementaba la presi&oacute;n sobre la instituci&oacute;n. A pesar de que el Defensor carec&iacute;a de mecanismos para controlar directamente al Ejecutivo (su poder se basa en la persuasi&oacute;n), el gobierno no toleraba a esta isla de independencia, que por contraste hac&iacute;a m&aacute;s grotescas a instituciones convertidas en felpudos del&nbsp;</span>r&eacute;gimen<span lang="ES">. Los ataques desde los medios oficialistas eran ya de todo calibre, incluyendo una alucinante conspiraci&oacute;n comunista en la que el Defensor era el centro de una supuesta &ldquo;telara&ntilde;a roja&rdquo;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES"><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES">En la semana de su partida, perm&iacute;tanme compartir dos lecciones que me dej&oacute;, con su ejemplo, Jorge Santistevan. La primera es la del l&iacute;der que sabe que su responsabilidad implica pensar en el mediano plazo y no dejarse llevar por posiciones maximalistas. Santistevan fue un maestro en el arte de navegar en aguas pol&iacute;ticas complicadas, balanceando independencia y prudencia. Marc&oacute; desde el inicio un estilo cr&iacute;tico frente al gobierno de Fujimori, pero eligiendo sus batallas para no poner en riesgo la instituci&oacute;n ni a quienes depend&iacute;an de ella (los inocentes acusados de terrorismo en prisi&oacute;n, por ejemplo). Recuerdo que algunas veces quienes trabaj&aacute;bamos en la Defensor&iacute;a consideramos que se ten&iacute;a que ser m&aacute;s cr&iacute;tico frente a un tema particular. Pero creo que hoy reconocemos que Santistevan, hechas sumas y restas, tuvo raz&oacute;n. Su estrategia le permiti&oacute; mantener una imagen de independencia, ganar tiempo, acumular legitimidad y recursos, para luego ser muy cr&iacute;tico cuando el fujimorismo intent&oacute; la reelecci&oacute;n.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES"><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES">Santistevan tambi&eacute;n demostr&oacute; c&oacute;mo construir bases s&oacute;lidas para una instituci&oacute;n estatal, algo extra&ntilde;o en un pa&iacute;s donde es com&uacute;n destruirlas o subordinarlas a intereses pol&iacute;ticos o econ&oacute;micos. Ese logro tuvo un lado material: alianzas con entidades internacionales de cooperaci&oacute;n para obtener fondos, manejo adecuado de recursos, establecer oficinas en diferentes departamentos. Pero el mayor logro, me parece, fue establecer una cultura institucional que todav&iacute;a se mantiene. Santistevan escogi&oacute; como sus colaboradores a personas con prestigio, no a segundones ni mediocres. Esa libertad y calidad de los jefes intermedios restaba personalismo a la instituci&oacute;n y fortalec&iacute;a sus distintas &aacute;reas. Adem&aacute;s, promovi&oacute; una cultura de servicio, la convicci&oacute;n de que la instituci&oacute;n ayudaba, sea a trav&eacute;s de quejas individuales o por medio de reportes especiales, a un enorme sector de peruanos invisible para el Estado: pobres extremos, presos, grupos vulnerables.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES"><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify">
	<span lang="ES">En suma, Santistevan represent&oacute; lo mejor de nuestra tradici&oacute;n republicana, el l&iacute;der que tiene principios e inteligencia, pero que sabe actuar con astucia en un contexto pol&iacute;tico complicado, el creador que usa su capacidad personal para construir una instituci&oacute;n que lo trasciende. Un dem&oacute;crata, sin duda, pero adem&aacute;s uno h&aacute;bil y eficiente. Una pena que en esta d&eacute;cada no haya vuelto a la funci&oacute;n p&uacute;blica, como si nuestra paup&eacute;rrima pol&iacute;tica pudiera darse el lujo de desperdiciar a este tipo de individuos.&nbsp;<o:p></o:p></span></p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Fascismo</title>
	<published>2012-04-15</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1674/fascismo</link><description><![CDATA[<p>
	Un miembro de la familia Le Pen vuelve a demostrar el poder del Frente Nacional en Francia. Peleando el tercer lugar con el izquierdista M&eacute;lenchon, Marine Le Pen obtiene hoy cerca del 15% de intenci&oacute;n de voto. Ocupa el segundo lugar entre j&oacute;venes de 18 a 20 a&ntilde;os, los m&aacute;s afectados por el desempleo. Varias de las propuestas de Le Pen probablemente sorprender&iacute;an a otras derechas en el mundo. Si bien defiende una agenda conservadora en temas de seguridad y moral que, con matices, son familiares en varias derechas, tambi&eacute;n promete m&aacute;s derechos sociales y proteccionismo econ&oacute;mico, propuestas que asociar&iacute;amos a la izquierda si no fuera por un gran &ldquo;pero&rdquo;: todos esos beneficios ser&aacute;n para franceses. La inmigraci&oacute;n se convierte en la bestia negra de esta derecha que, aunque m&aacute;s moderada que la de pap&aacute; Jean-Marie, explota el nacionalismo a niveles nauseabundos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Nos hemos acostumbrado a asociar hoy a la derecha, democr&aacute;tica o no, con partidos conservadores en lo moral y liberales en lo econ&oacute;mico (aunque la tensi&oacute;n entre las alas libertarias y conservadoras de estas coaliciones nos recuerde que esta alianza no es tan &ldquo;natural&rdquo;). Pero sabemos bien que una derecha que combine nacionalismo, valores conservadores y Estado del Bienestar no es nueva en la historia. El fascismo muestra que esta combinaci&oacute;n tambi&eacute;n cabe entre lo que calificamos como derecha pol&iacute;tica. Parte del enorme atractivo electoral y posterior legitimidad autoritaria del fascismo se explica precisamente por su anticapitalismo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En La primac&iacute;a de la pol&iacute;tica (Cambridge U.P., 2006), Sheri Berman explica la importancia de esta dimensi&oacute;n econ&oacute;mica para comprender al fascismo. La autora presenta a la socialdemocracia y al fascismo como hermanos gemelos, uno bueno y otro malvado, construidos a inicios del siglo XX en oposici&oacute;n al capitalismo y al comunismo. Ambos rechazaron desde posiciones comunitarias la inseguridad producida por un capitalismo en crecimiento que desarticulaba jerarqu&iacute;as tradicionales, culturas, religiones y formas de vida. Pero ambos movimientos objetaron tambi&eacute;n las m&aacute;ximas marxistas de lucha de clases y revoluci&oacute;n anticapitalista. Para la autora, lo que socialdem&oacute;cratas y fascistas buscaban no era expropiar al capital privado, sino controlarlo para aprovechar su enorme energ&iacute;a: establecer la primac&iacute;a de la pol&iacute;tica sobre la econom&iacute;a.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Las diferencias entre los dos modelos tambi&eacute;n son muchas, por supuesto. La socialdemocracia propone que del conflicto entre empresarios y trabajadores puede surgir una s&oacute;lida comunidad construida sobre la base de derechos civiles y pol&iacute;ticos, capaz de resolver sus diferencias en la arena electoral. Para el autoritarismo fascista la comunidad nacional ten&iacute;a un rostro m&aacute;s uniforme y excluyente, donde lo bueno para la sociedad lo determinaban los l&iacute;deres y no el voto ciudadano. Esos rasgos explican el encanto del fascismo entre sectores conservadores y reaccionarios que encontraron en &eacute;l una versi&oacute;n popular de su desprecio y miedo a la democracia liberal y al comunismo. A pesar de desconfiar de otros aspectos del fascismo, como la movilizaci&oacute;n popular o el liderazgo de gorilas sin cultura, la seducci&oacute;n del poder atrajo a muchos conservadores.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La segunda guerra mundial acab&oacute; con los reg&iacute;menes fascistas. Su carga hist&oacute;rica de horrores y fracasos hace dif&iacute;cil que un fascismo como los de anta&ntilde;o pueda llegar al poder en elecciones. La derecha nacionalista europea tiene en su similitud con el discurso fascista uno de sus principales l&iacute;mites electorales. E incluso si gana una elecci&oacute;n, probablemente tendr&iacute;a que moderarse para adaptarse a sociedades m&aacute;s plurales, fragmentadas y globalizadas (como sucedi&oacute; en Austria en el a&ntilde;o 2000 cuando la extrema derecha lleg&oacute; al gobierno como parte de una coalici&oacute;n).</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Pero parece saludable mantener las alarmas encendidas, especialmente en estos tiempos. El fascismo gan&oacute; fuerza originalmente cuando crisis econ&oacute;micas afectaron a clases medias y trabajadoras, incrementando el sentimiento anticapitalista simbolizado en los banqueros de Wall Street. Y explotar el sentimiento antiinmigraci&oacute;n, el desempleo y el costo de los salvatajes de la Uni&oacute;n Europea le dan a estos grupos municiones para atraer votos. Mejor pecar de alarmistas que de complacientes.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Congreso</title>
	<published>2012-04-09</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1658/congreso</link><description><![CDATA[<p>
	Pareciera que la ilusi&oacute;n de cambiar su p&eacute;sima imagen le dura pocos meses al Congreso. A menos de un a&ntilde;o de instalado, ya da la impresi&oacute;n de que se tir&oacute; la toalla. La instituci&oacute;n es percibida como ineficiente y corrupta; colmada de personajes que buscan avanzar sus intereses particulares y que eclipsan el trabajo de los buenos congresistas. Es evidente que la &ldquo;renovaci&oacute;n&rdquo; no soluciona nada. Tenemos una de las tasas de reelecci&oacute;n parlamentaria m&aacute;s baja del mundo: apenas 22%, ligeramente superior al 18% del anterior Congreso. Los congresos suelen concentrar un poco de rabia ciudadana en todas las democracias, pero en el Per&uacute; la situaci&oacute;n es cr&iacute;tica.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	El Congreso est&aacute; atrapado en un c&iacute;rculo vicioso dif&iacute;cil de romper. Si no hay partidos pol&iacute;ticos fuertes, los elegidos para conformar las listas parlamentarias les deben poco o nada a los grupos que los llevaron al Congreso. Los partidos no tienen cuadros prestigiosos ni competitivos en la arena electoral. Estos grupos, adem&aacute;s, est&aacute;n quebrados econ&oacute;micamente. Sus listas parlamentarias se elaboran buscando candidatos populares y/o con recursos de campa&ntilde;a. Personas que no tienen experiencia pol&iacute;tica pero gozan de popularidad, caudillos locales o personajes dispuestos a invertir en las campa&ntilde;as pensando en alg&uacute;n fin ulterior. La legislaci&oacute;n electoral se acomoda a esta debilidad y permite invitados o que se formen alianzas de &ldquo;partidos&rdquo; para evitar que pierdan el registro. Tampoco hay que vender la idea de que partidos m&aacute;s fuertes mejorar&aacute;n sustancialmente la imagen del Congreso, basta mirar el pa&iacute;s en los ochenta. Pero m&aacute;s fortaleza partidaria ayudar&iacute;a a reducir varias de las conductas que asociamos con el desprestigio del Congreso.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Si los elegidos le deben poco o nada al partido, la conducta dentro del Congreso ser&aacute; la de aventureros en busca de sus propios intereses. Al Congreso llegan grupos parlamentarias ya quebrados, pegados con babas. Surgen tr&aacute;nsfugas o incluso grupos ad-hoc creados por desertores de uno o varios partidos. Los personajes que llegaron los partidos durante la elecci&oacute;n muestran las perlas que escond&iacute;an sus candidaturas: estafas, actividades ilegales, esc&aacute;ndalos familiares. Los esfuerzos serios por cambiar las cosas, que los hay, se pierden entre estos casos lamentables.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Y mientras se acerca el fin del mandato parlamentario las cosas se ponen peor. Varios congresistas de regiones, ya desconectados totalmente de sus votantes, buscan con desesperaci&oacute;n postular por Lima. Otros se comportan como vagones de tren, formando bancadas de apoyo a candidatos viables en la elecci&oacute;n presidencial, como sucedi&oacute; con Casta&ntilde;eda en el Congreso pasado. La historia termina con un nuevo Congreso elegido en las mismas condiciones, una renovaci&oacute;n casi total de reparto, pero de nuevo con p&eacute;simos actores. Cada ciclo la ciudadan&iacute;a refuerza todos sus prejuicios y rencores hacia sus parlamentarios. Y, por supuesto, contra los partidos pol&iacute;ticos que eligen a estos parlamentarios, incidiendo en la debilidad partidaria.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En esas condiciones, el Congreso ejerce pobremente sus funciones. Como es obvio, no representa en forma adecuada a los electores. Tampoco controla al Ejecutivo. El Ejecutivo puede negociar f&aacute;cilmente mayor&iacute;as con estos aventureros que encuentran m&aacute;s provechoso para sus intereses convertirse en sus sat&eacute;lites que en opositores. Apenas una vez en once a&ntilde;os un Ejecutivo sin mayor&iacute;a parlamentaria ha perdido la Mesa Directiva. Fiscaliza m&aacute;s que el Congreso de los noventa, claro. Pero es una fuerza reactiva, sin una agenda clara.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	&iquest;C&oacute;mo romper el c&iacute;rculo vicioso? Ya se&ntilde;al&eacute; en anteriores columnas mi desconfianza a las recetas de reformas electorales o del reglamento del Congreso. Los veo como bienintencionados esfuerzos, pero dif&iacute;cilmente suficientes: la realidad de debilidad partidaria rebalsar&aacute; las reglas (si es que se adoptan) y se acomodar&aacute; a ellas. Y se&ntilde;alar que hay que reforzar los partidos es patear el dilema un paso atr&aacute;s: &iquest;c&oacute;mo &ldquo;creamos&rdquo; partidos fuertes? Parece que lo m&aacute;s recomendable y realista es ser modestos en los objetivos, pero m&aacute;s eficientes en cumplirlos: fortalecer las instancias de fiscalizaci&oacute;n para controlar tanto a los candidatos como a los aportes econ&oacute;micos a los partidos. Y continuar, y mejorar, el trabajo de ciertas instancias de sanci&oacute;n al interior del Congreso.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Continuidad II</title>
	<published>2012-04-01</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1642/continuidad-ii</link><description><![CDATA[<p>
	La semana pasada discut&iacute;a la continuidad de los lineamientos b&aacute;sicos de gesti&oacute;n del Estado (modelo econ&oacute;mico, relaci&oacute;n con la gran empresa y la inversi&oacute;n, etc.) adoptados en los noventa y mantenidos tras la transici&oacute;n del a&ntilde;o 2000. Si bien Humala est&aacute; intentando poner un pie m&aacute;s al centro que sus predecesores, hasta el momento su gobierno se parece mucho a los de Toledo y Garc&iacute;a. Se&ntilde;al&eacute; dos factores importantes para explicar esta continuidad: el poder de la empresa privada y la tecnocracia econ&oacute;mica. Esta semana discuto la base electoral/social de la continuidad. Para ello voy a simplificar lo que s&eacute; son diferencias electorales que requerir&iacute;an un an&aacute;lisis m&aacute;s preciso.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	A grandes rasgos, creo que hay un 20-25% de entusiastas del modelo econ&oacute;mico que vota por la continuidad. Son quienes m&aacute;s se han beneficiado del crecimiento en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Simplificando, el voto de Lourdes Flores o de PPK: urbano, coste&ntilde;o, fuerte en zonas de dinamismo econ&oacute;mico y crecimiento demogr&aacute;fico. Un grupo minoritario, pero muy relevante como ancla conservadora.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Luego tenemos un 30-35% de ciudadanos cr&iacute;ticos. Demandan reformas profundas y m&aacute;s redistribuci&oacute;n desde el Estado, sea por ideolog&iacute;a, frustraci&oacute;n o por sentirse relegados del crecimiento. Por lo general concentrados en regiones que no se han enganchado al modelo, este numeroso grupo tampoco es capaz de ganar la presidencia en primera vuelta.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Al medio hay un grupo que representa al 50-40% de voto, sin preferencias homog&eacute;neas pero distinguible de los otros dos grupos. En materia econ&oacute;mica este grupo tolerar&iacute;a algunas reformas al statu quo pues carecen del &aacute;nimo conservador de los entusiastas. Pero tampoco apuestan por grandes cambios, menos cuando hay un crecimiento alto que los beneficia directa o indirectamente.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Dada esta composici&oacute;n electoral, un candidato tiene que aproximarse al centro para ganar la segunda vuelta. Pero, aunque moderados, estos electores tolerar&iacute;an un gobierno que realice cambios y reformas m&aacute;s profundas que las actuales. Es aqu&iacute; donde entran a tallar los factores se&ntilde;alados la semana pasada, jalando al gobierno hacia la derecha.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	El Presidente elegido llega al poder sin un partido que lo ate a su posici&oacute;n reformista de campa&ntilde;a. A un lado tiene empresarios organizados que ejercen presi&oacute;n para evitar reformas profundas. Asimismo, lo rodean tecn&oacute;cratas que, adem&aacute;s de saber gestionar el Estado, le muestran que la estabilidad de su gobierno depende de mantener el crecimiento econ&oacute;mico. Al otro lado del espectro no hay casi nada: ni sindicatos, ni partidos organizados de izquierda, ni organizaciones sociales con agenda y organizaci&oacute;n nacional. El Congreso tampoco &ldquo;ancla&rdquo; las preferencias electorales. No hay partidos pol&iacute;ticos fuertes que representen a estos grupos electorales, sino mucho transfuguismo, fragmentaci&oacute;n y aventureros.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Incluso m&aacute;s: en el caso de Humala politizar la econom&iacute;a le dar&iacute;a municiones a la oposici&oacute;n en el Congreso. La oposici&oacute;n, en cierta forma, necesitaba de un Humala reformista para representar los intereses de quienes prefer&iacute;an cambios moderados o no quer&iacute;an ning&uacute;n cambio. Humala ya tiene a los opositores de la continuidad, la izquierda parlamentaria, tranquila y callada en su gobierno. &iquest;Para qu&eacute; abrirse otro frente politizando la econom&iacute;a? Por todo ello, al gobernante le es m&aacute;s f&aacute;cil y rentable optar por la continuidad.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Dejo el an&aacute;lisis y paso a la opini&oacute;n. Creo que esta continuidad trae grandes beneficios, basta ver las cifras presentadas por el INEI esta semana para comprobarlo. Considero, adem&aacute;s, que el modelo se sostiene en bases m&aacute;s s&oacute;lidas que otros modelos de desarrollo del pasado. Pero los optimistas de la continuidad no reconocen el grave problema de representaci&oacute;n democr&aacute;tica que existe cuando los gobiernos no responden a las preferencias de sus votantes. El optimismo tampoco deja ver lo dependiente que es el modelo de factores externos, como precios altos de materias primas. &iquest;Creen los optimistas que la mayor&iacute;a de electores votar&aacute;n por la continuidad si nos golpea un shock externo, como una ca&iacute;da del precio de los minerales, por ejemplo? Si no reconocemos los l&iacute;mites del sistema pol&iacute;tico peruano, la necesidad de hacer reformas para tiempos econ&oacute;micos duros y los problemas de legitimidad del modelo, este periodo de crecimiento puede ser recordado como otra oportunidad perdida.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Continuidad I</title>
	<published>2012-03-25</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1632/continuidad-i</link><description><![CDATA[<p>
	Esta semana Alberto Vergara describi&oacute; la pol&iacute;tica peruana de los &uacute;ltimos a&ntilde;os como una &ldquo;alternancia sin alternativa&rdquo;. Por tercera vez, desde la transici&oacute;n del 2000, nos dice, un Presidente gobierna m&aacute;s a la derecha de lo prometido en campa&ntilde;a. Todos estos gobiernos han mantenidolos lineamientos b&aacute;sicos de gesti&oacute;n del Estado establecidos desde las reformas de los noventa bajo Fujimori: continuidad del modelo econ&oacute;mico, apoyo a la inversi&oacute;n privada sobre otras consideraciones, relaci&oacute;n armoniosa con la gran empresa, etc. Al parecer, la &ldquo;Gran Transformaci&oacute;n&rdquo; ser&aacute; lo mismo con un poco m&aacute;s de rostro social. Aunque traiga beneficios, el problema con esta continuidad, dice Alberto, es que mella la democracia, pues los ciudadanos perciben que las elecciones no hacen diferencia en c&oacute;mo se gobierna.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Para algunos comentaristas este diagn&oacute;stico es equivocado. Humala simplemente estar&iacute;a aplicando la moderada Hoja de Ruta que prometi&oacute; en segunda vuelta: no habr&iacute;a desfase electoral alguno. Creo que estos analistas se equivocan. Humala est&aacute; gobernando m&aacute;s a la derecha de lo que se&ntilde;alaba ese documento que, dicho sea de paso, los espantaba. Varios temas que el candidato Humala defendi&oacute; en segunda vuelta han perdido relevancia y, especialmente, la ret&oacute;rica de cambio ha desaparecido. Si bien todav&iacute;a es posible que Humala se coloque un poco m&aacute;s al centro que sus predecesores, esto no lo coloca como el reformista que prometi&oacute; ser. Comparto, entonces, el diagn&oacute;stico de continuidad ofrecido por Vergara.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La pregunta a desentra&ntilde;ar es qu&eacute; explica esta continuidad. Alberto est&aacute; investigando el tema, y tendr&aacute; m&aacute;s que decir al respecto de lo que yo pueda hacer en este espacio, pero quer&iacute;a aportar al debate con algunas ideas. Esta semana descarto una explicaci&oacute;n para la continuidad centrada en el poder de la empresa privada, pero rescato el aporte crucial de esta posici&oacute;n para resolver el rompecabezas. A&ntilde;ado otro factor, la tecnocracia econ&oacute;mica. La pr&oacute;xima semana termino el an&aacute;lisis discutiendo un factor m&aacute;s: la base electoral/social de la continuidad.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Una explicaci&oacute;n centrada en la empresa privada resalta que sectores exportadores, mineros y financieros, los ganadores de las reformas de apertura de los noventa, tienen hoy el poder y los recursos para capturar a pol&iacute;ticos y los centros de decisi&oacute;n del Estado, asegurando la continuidad del modelo econ&oacute;mico. La cercan&iacute;a de estos intereses con medios de comunicaci&oacute;n permitir&iacute;a descalificar ideas y propuestas que cuestionen este consenso.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Estoy de acuerdo en que estos actores privados son esenciales para jalar al Ejecutivo hacia el lado derecho. La ausencia de grupos organizados y con poder en el lado izquierdo (sindicatos, partidos de izquierda, etc.) incrementa esta influencia. Sin embargo, no creo que baste como explicaci&oacute;n. Atahualpa Humala parece estar muy a gusto jugando ajedrez con los empresarios Pizarro como para hablar de capturas y rescates. Hay algo en ese espacio que es c&oacute;modo para los pol&iacute;ticos y que no se explica solo por presiones o influencias. Pero los grupos econ&oacute;micos son sin duda un primer factor clave.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Esta versi&oacute;n de captura empresarial minimiza la importancia independiente de un segundo factor: tecn&oacute;cratas ortodoxos en puestos claves de decisi&oacute;n del Estado que temen un retorno a las pol&iacute;ticas de los ochenta y desconf&iacute;an de pol&iacute;ticos dispendiosos. Considero que estos tecn&oacute;cratas tienen un peso y agenda propia que impide calificarlos como simples subordinados a la gran empresa, aunque sin duda coinciden en muchas de sus posiciones con dichos intereses privados (a veces con olor a corrupci&oacute;n) y existe una peligrosa puerta giratoria entre empresa privada y tecnocracia. Estos actores tienen a&ntilde;os de experiencia de gesti&oacute;n del Estado, saben solucionar problemas complejos, participan en redes transnacionales y conocen qu&eacute; puertas tocar en el mundo internacional. Es decir, todo lo que falta a pol&iacute;ticos sin partido que necesitan dar se&ntilde;ales de responsabilidad econ&oacute;mica y evitar errores costosos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Tecn&oacute;cratas y empresa privada mueven al Gobierno hacia la derecha, pero no bastan para explicar la continuidad. Hay tambi&eacute;n un factor electoral a considerar: los elegidos para gobernar ya est&aacute;n parados cerca al centro, un centro m&aacute;s abierto a posibles reformas de lo que cree la derecha, pero con intereses distintos a los de los m&aacute;s cr&iacute;ticos del sistema. La pr&oacute;xima semana discuto dicho factor y redondeo la idea.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Pesimismo</title>
	<published>2012-03-18</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1622/pesimismo</link><description><![CDATA[<p>
	Diego de la Torre (El Comercio 13/3) sostiene que parte de nuestro pesimismo nacional se lo debemos a C&eacute;sar Vallejo y Julio Ram&oacute;n Ribeyro (y supongo que Arguedas se salv&oacute; por falta de espacio). El pesimismo de sus obras habr&iacute;a envenenado el alma nacional: &ldquo;Con una actitud as&iacute; no se crea algo grande, menos a&uacute;n un ciudadano con mentalidad ganadora y sin complejos.&rdquo;</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Dudo que los libros puedan ser responsabilizados por el pesimismo de un pa&iacute;s que era semianalfabeto hasta entrado el siglo XX, y menos si la lectura dista de ser una actividad popular. Adem&aacute;s, estoy seguro de que estar&iacute;amos peor si nuestros personajes de ficci&oacute;n fueran triunfadores, pues no tendr&iacute;amos ni siquiera buena literatura para balancear nuestros fracasos. &iquest;Se imaginan a un Zavalita optimista, al juez Montenegro organizando talleres de autoayuda en Rancaso, al zambo Bobby L&oacute;pez conquistando a Queca tras un buen coaching? No solo cursi, sino irreal.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Cuando el articulista pasa a la historia las cosas se ponen peor, pues comprendemos que el cuento literario viene con moraleja pol&iacute;tica. Este derrotismo, nos dice, contribuye a fomentar lo que siguiendo a Von Mises denomina &ldquo;el dogma Montaigne&rdquo;: la creencia de que la riqueza es la causa de la pobreza, de que los de abajo est&aacute;n fregados por culpa de los de arriba. Ese falso dogma explicar&iacute;a atrocidades tales como la Revoluci&oacute;n francesa (&iquest;con las nefastas igualdad y fraternidad?) y el genocidio stalinista. Nos har&iacute;a rechazar la civilizaci&oacute;n y los evidentes beneficios del mercado. La moraleja local ser&iacute;a que por culpa del dogma ponemos trabas a la inversi&oacute;n privada y al progreso.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Comparto la idea de que varios de nuestros desencuentros provienen de dogmas que simplifican los problemas de la sociedad. Sin duda la historia est&aacute; llena de buenos deseos convertidos en carnicer&iacute;as. Y de acuerdo, tambi&eacute;n, en que las recetas de los que culpan al capitalismo de todos los males sociales muchas veces son peores que la supuesta enfermedad. Pero, vamos, los de arriba tambi&eacute;n se han portado bastante mal en la historia como para se&ntilde;alar que todo se trata de un malentendido o de purita envidia. Por cada injusticia de un reformista radical hay una atrocidad similar de parte de los privilegiados, de aquellos que creen que todo estar&iacute;a bien si los de abajo aceptan pac&iacute;ficamente que los intereses de los ganadores son los mismos que los intereses de toda la sociedad.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Martin Luther King o Nelson Mandela, por ejemplo, ten&iacute;an buenas razones para creer que en sus sociedades las instituciones favorec&iacute;an la continuidad de reg&iacute;menes racistas que sus &eacute;lites consideraban justos. A quienes lucharon por mejores condiciones laborales y denunciaron los l&iacute;mites de la igualdad en la Europa de inicios del siglo XX tambi&eacute;n les dijeron que las cosas estaban bien y que cambiarlas har&iacute;a todo peor. Que Europa haya mirado con sorna las promesas de igualdad sovi&eacute;ticas pas&oacute;, en parte, por el balance entre capitalismo e igualdad que lograron algunas de sus sociedades. &iquest;No es posible que donde De la Torre ve progreso otros vean problemas e injusticias? &iquest;Somos tan poco humildes como para no considerar que tal vez hay algo o mucho de cierto en las quejas de los m&aacute;s cr&iacute;ticos? &iquest;No es la esencia de la pol&iacute;tica discrepar sobre estos asuntos?</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Sin duda debemos debatir con doctrinas radicales que prometen el cambio f&aacute;cil sin reconocer los retos que enfrenta un pa&iacute;s pobre. Pero tan o m&aacute;s urgente es pensar c&oacute;mo lograr mayor legitimidad pol&iacute;tica en este pa&iacute;s donde creerse un triunfador y ser optimista no basta todav&iacute;a para romper poderosas barreras de cuna. Porque los dogmas pesimistas probablemente sean m&aacute;s cre&iacute;bles si las &eacute;lites optan por dar clases de autoayuda simplonas. Sospecho que Ribeyro y Vallejo fueron grandes escritores por desarrollar su capacidad de empat&iacute;a, algo que se extra&ntilde;a en buena parte de nuestras &eacute;lites econ&oacute;micas.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Meses Después</title>
	<published>2012-03-11</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1610/meses-despuaes</link><description><![CDATA[<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Hace tres meses, al discutir el cambio de Gabinete y la actuaci&oacute;n del Gobierno en el conflicto en Cajamarca, me preguntaba (Mano Dura 11/12/2011) qu&eacute; pasar&iacute;a con la popularidad de Ollanta Humala tras estas decisiones. Asimismo, hace dos meses (Revocatoria 8/1/2012) evaluaba si la revocatoria de Susana Villar&aacute;n era tan probable como se&ntilde;alaban sus entonces triunfalistas opositores. &nbsp;</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Los que leen esta columna con regularidad se habr&aacute;n dado cuenta de que me gusta evaluar las predicciones propias y las de otros analistas. Creo que es un ejercicio interesante y, lamentablemente, poco com&uacute;n. Intentar mirar m&aacute;s de cerca lo que nos ense&ntilde;a la realidad, dejando de lado prejuicios y anteojeras ideol&oacute;gicas, tiene la virtud de permitirnos entender mejor la pol&iacute;tica y aprender de nuestros aciertos y (varios) errores. Ya es posible ofrecer algunas respuestas tentativas en ambos temas.</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En el primer caso me declaraba ignorante y ofrec&iacute;a dos escenarios. Se&ntilde;alaba que era posible que con la &ldquo;derechizaci&oacute;n&rdquo;, entendida como la continuidad del modelo econ&oacute;mico y una posici&oacute;n dura frente a sus viejos aliados a nivel local, la aprobaci&oacute;n del Gobierno cayera a los niveles de los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan Garc&iacute;a: apoyo moderado en la costa y el norte del pa&iacute;s, rechazo en las zonas donde Humala gan&oacute; en primera vuelta. Pero dec&iacute;a que tambi&eacute;n era posible que, al tomar esta posici&oacute;n, Humala ganara apoyo entre quienes no votaron por &eacute;l y que gracias a nuevos programas sociales y otras medidas, mantuviese el apoyo de parte de sus votantes de primera vuelta. Esta combinaci&oacute;n de continuidad y cambio moderado le permitir&iacute;a mantener o incrementar su popularidad.</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Tres meses despu&eacute;s, vemos que Humala recuper&oacute; sus niveles de popularidad iniciales, con cifras bastante homog&eacute;neas a trav&eacute;s de clases sociales y regiones (aunque hay que tener en cuenta el sesgo urbano de las encuestas). Medidas como el impuesto a las sobreganancias mineras, nuevos programas sociales y gestos simples pero significativos, como sus viajes (y los de Nadine Heredia) al interior del pa&iacute;s, le permitir&iacute;an contar con el apoyo de diversos sectores de la sociedad. Lo que algunos de sus ex aliados de izquierda se&ntilde;alaron como un viraje electoral (visi&oacute;n que comparto parcialmente) no apartaron a Humala de toda su base de primera vuelta, que eval&uacute;an al Gobierno de manera distinta.</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Sin embargo, tal vez por su heterogeneidad, esta base no parece ser incondicional ni f&aacute;cil de consolidar. Veremos qu&eacute; tan estable es este apoyo si Humala se ve obligado a definirse en ciertos casos sensibles, sean protestas sociales o los infaltables esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n. No olvidemos que la popularidad de Alan Garc&iacute;a inicia su lenta ca&iacute;da reci&eacute;n en enero/febrero de su primer a&ntilde;o. Pero hasta el momento Humala ha logrado un apoyo bastante alto y diverso que lo distingue de los anteriores presidentes.</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En el caso de Villar&aacute;n, s&iacute; me anim&eacute; a opinar que el proceso fracasar&iacute;a. Y no por una recuperaci&oacute;n milagrosa de la alcaldesa sino por lo complicado del proceso de revocatoria en una gran ciudad y, fundamentalmente, por lo dif&iacute;cil que es articular algo, lo que sea, en el Per&uacute;. Organizar protestas, construir partidos pol&iacute;ticos o, como en este caso, movilizar oposici&oacute;n, resulta muy dif&iacute;cil por la falta de legitimidad de los liderazgos y la debilidad de las organizaciones existentes. Revocadores grises y la ausencia de transparencia en el financiamiento del proceso parecen empujar la revocatoria hacia el fracaso. Esto no significa que la alcaldesa sea popular, simplemente que sus opositores tampoco lo son.&nbsp;<o:p></o:p></p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Izquierda Dividida</title>
	<published>2012-03-04</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1596/izquierda-dividida</link><description><![CDATA[<p>
	Mi invitado, Daniel Nogueira Budny (Universidad de Texas en Austin), nos adelanta las conclusiones de su tesis doctoral sobre las trayectorias divergentes de los partidos de izquierda en Am&eacute;rica Latina. Esta mirada comparada constituye un aporte valioso al an&aacute;lisis de la ca&iacute;da de IU en el Per&uacute;.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Mientras algunos partidos de izquierda en Am&eacute;rica Latina desarrollaron ra&iacute;ces profundas en sus sociedades, construyeron organizaciones partidarias fuertes y ganaron elecciones nacionales (el PT de Brasil o el Frente Amplio de Uruguay, por ejemplo), otros sufrieron divisiones y perdieron seguidores, algunos incluso despu&eacute;s de alcanzar buenos resultados iniciales (como La Causa Radical en Venezuela y la IU en el Per&uacute;). &iquest;C&oacute;mo explicar estas diferentes trayectorias?</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En mi investigaci&oacute;n doctoral propongo que tanto la escena institucional bajo la que se desarroll&oacute; un partido de izquierda en sus momentos formativos, como los tipos de desaf&iacute;os enfrentados por dicho partido durante su fundaci&oacute;n, determinan su futura habilidad para adaptarse exitosamente a cambios en el contexto pol&iacute;tico.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Primero, en los pa&iacute;ses latinoamericanos en los que la represi&oacute;n autoritaria desmont&oacute; la estructura organizativa y la capacidad de movilizaci&oacute;n de partidos izquierdistas pre-existentes, surgi&oacute; un espacio en el espectro pol&iacute;tico que permiti&oacute; el nacimiento de nuevos partidos izquierdistas sin ataduras con el Marxismo-Leninismo ortodoxo. En tales pa&iacute;ses, la izquierda rechaz&oacute; ideolog&iacute;as ut&oacute;picas iliberales, reconoci&oacute; el valor de comprometerse con los dem&aacute;s partidos democr&aacute;ticos y adopt&oacute; el papel de defensor de los derechos pol&iacute;ticos (en parte, para defenderse de la represi&oacute;n gubernamental).</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Entretanto, la izquierda tradicional peruana floreci&oacute; bajo la dictadura militar. Como no hubo una represi&oacute;n fuerte (en comparaci&oacute;n al Cono Sur), nunca surgi&oacute; la necesidad de moderarse. De hecho, la izquierda, inicialmente, se radicaliz&oacute; para diferenciarse de Velasco. Luego, como cualquier grupo pol&iacute;tico pod&iacute;a participar en las elecciones a la Asamblea Constituyente; independientemente de su ideolog&iacute;a, la izquierda no tuvo ninguna raz&oacute;n para moderarse.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La IU y el PT fueron fundados con apenas siete meses de diferencia. Pero mientras el PT naci&oacute; como un partido de la izquierda &ldquo;reformada&rdquo;, la IU naci&oacute; como un partido todav&iacute;a ortodoxo, dogm&aacute;tico y sectario, caracter&iacute;sticas que perjudicar&iacute;an sus oportunidades de moderarse en el largo plazo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Segundo, las medidas arbitrarias utilizadas por muchos reg&iacute;menes autoritarios para perseguir a los partidos izquierdistas animaron involuntariamente la construcci&oacute;n de partidos de izquierda fuertes y flexibles. Debido a que el proceso de construcci&oacute;n partidaria tiene un alto costo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico a corto plazo, y su valor institucional electoral solo se reconoce a largo plazo, los partidos necesitan un incentivo externo (por ejemplo, una amenaza a su existencia) para embarcarse en este esfuerzo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Para poder sobrevivir y superar dichos desaf&iacute;os, estos partidos tuvieron que construir organizaciones disciplinadas y capaces de adaptarse: desarrollaron una burocracia partidaria, crearon una estructura jer&aacute;rquica y adoptaron mecanismos mayoritarios de toma de decisiones. Este desarrollo organizativo ayud&oacute; involuntariamente a que estos partidos se moderen y modernicen. Porque, por lo general, el cambio institucional profundo en la historia se da &ldquo;de arriba hacia abajo&rdquo;, con liderazgos claros y con partidarios disciplinados.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La alianza electoral IU no pudo unificarse; menos a&uacute;n construir un partido con esas caracter&iacute;sticas. Sin un enemigo com&uacute;n, los l&iacute;deres de los partidos representados en IU no tuvieron incentivos para superar su sectarismo y, por eso, insistieron en adoptar un mecanismo consensual de toma de decisiones. Un fen&oacute;meno similar ha estado presente en La Causa Radical: como nunca tuvo un incentivo para unificarse por un desaf&iacute;o externo (porque naci&oacute; bajo una democracia nominal), el partido permaneci&oacute; poco organizado. Igual que la IU, LCR nunca desarroll&oacute; una instituci&oacute;n partidaria ni capacidad organizacional y siempre insisti&oacute; en tomar las decisiones por consenso. Igual que la IU, LCR fracas&oacute; electoralmente. Sin una organizaci&oacute;n moderna y eficaz, entonces los partidos no tienen chance de adaptarse con &eacute;xito a los cambios externos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En s&iacute;ntesis, cuando enfrentaron desaf&iacute;os cruciales al inicio de su vida institucional, los partidos izquierdistas fueron forzados a realizar cambios que, involuntariamente, ayudar&iacute;an al futuro proceso de moderarse, modernizarse y poder adaptarse a sus nuevas condiciones. Por el contrario, cuando estos desaf&iacute;os no estuvieron presentes, los partidos de izquierda quedaron incapacitados para adaptarse a las nuevas realidades de la competencia electoral. Parece que el &eacute;xito requiere sacrificios.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Daniel Nogueira Budny</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Fujimorismo</title>
	<published>2012-02-26</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1582/fujimorismo</link><description><![CDATA[<p>
	Steve Levitsky y Carlos Mel&eacute;ndez debaten sobre el Fujimorismo. Exagero. En realidad tienen m&aacute;s acuerdos que diferencias. Para ambos el Fujimorismo tiene mejores condiciones que otros grupos pol&iacute;ticos para convertirse en un partido duradero, pero concluyen que todav&iacute;a es muy pronto para saber si lo lograr&aacute;. En lo que s&iacute; discrepan es en la posibilidad de un Fujimorismo democr&aacute;tico.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Levitsky trata el tema del Fujimorismo en dos art&iacute;culos publicados en La Rep&uacute;blica. En el primero explica por qu&eacute; la democracia en Am&eacute;rica Latina es m&aacute;s s&oacute;lida en pa&iacute;ses donde los partidos de derecha democr&aacute;ticos son competitivos. Se&ntilde;ala que, a diferencia de la derecha tradicional, el Fujimorismo tiene mejores condiciones para ser un partido popular. Si se modera y adopta valores democr&aacute;ticos podr&iacute;a ser el partido de derecha democr&aacute;tico que le falta al Per&uacute;. En el segundo art&iacute;culo, Levitsky explica por qu&eacute; considera que el Fujimorismo tiene mejores materias primas para convertirse en un partido pol&iacute;tico duradero.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Mel&eacute;ndez responde desde El Comercio. No cree que el Fujimorismo pueda ser democr&aacute;tico, cuando menos no en el mediano plazo, por dos razones. La primera se enfoca en la historia y caracter&iacute;sticas del partido. Su momento fundacional es un golpe de Estado y por diez a&ntilde;os gobern&oacute; en forma abusiva. Estas caracter&iacute;sticas son todav&iacute;a motivo de orgullo para parte de su liderazgo, que minimiza o justifica sus cr&iacute;menes. Es muy dif&iacute;cil, por tanto, que ese Fujimorismo se modere o logre coaliciones con otros sectores de la derecha democr&aacute;tica. La segunda raz&oacute;n que ofrece Mel&eacute;ndez para dudar de una moderaci&oacute;n fujimorista es que el votante naranja es poco democr&aacute;tico. Si lo entiendo, el Fujimorismo estar&iacute;a anclado a sus votantes autoritarios.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Creo que Levitsky puede responder a la segunda raz&oacute;n de Mel&eacute;ndez con facilidad: los votantes del Fujimorismo no lo abandonar&aacute;n si se mueve un poco hacia el centro. Tiene bastante espacio pol&iacute;tico para hacerlo. A Levitsky le falt&oacute; se&ntilde;alar la raz&oacute;n por la que al Fujimorismo la interesar&iacute;a moderarse: ganar elecciones. Un par de pasos hacia el centro le permitir&iacute;an atraer nuevos votantes y ser m&aacute;s competitivo, como hicieron otros partidos de pasado autoritario.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La primera raz&oacute;n de Mel&eacute;ndez, sin embargo, s&iacute; me parece muy poderosa. Veo dif&iacute;cil que el liderazgo del partido se modere, aunque le convenga hacerlo. En buena cuenta por su historia y estilo, pero tambi&eacute;n porque creo que las derrotas electorales son fundamentales para aprender del costo del extremismo. Y sospecho que el Fujimorismo no ve la elecci&oacute;n del 2011 como una derrota. Con una plancha de halcones logr&oacute; llegar a segunda vuelta y all&iacute;, con pocos gestos de arrepentimiento, casi gana la elecci&oacute;n.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En realidad, si los Fujimoristas hicieran una autocr&iacute;tica seria, reconocer&iacute;an que la elecci&oacute;n mostr&oacute; muchas de sus debilidades. Su intenci&oacute;n de voto en primera vuelta nunca creci&oacute;. Llegaron a segunda vuelta, en parte, por la fragmentaci&oacute;n de sus rivales antes que por una campa&ntilde;a exitosa. En segunda vuelta los benefici&oacute; el miedo econ&oacute;mico. Y, finalmente, el sur peruano les dio la espalda, demostrando que su supuesta llegada a este sector por la pacificaci&oacute;n o el clientelismo de los noventa era m&aacute;s limitada de lo que pensaron. Sin duda fuertes, pero menos de lo que cre&iacute;an, y con agendas y temas que van perdiendo relevancia electoral.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Mi lectura es que esta elecci&oacute;n refuerza su estilo poco democr&aacute;tico. Evidencia de esta terquedad autoritaria, creo, es ver al Fujimorismo agresivo de siempre dando la cara en los medios y en el Congreso. En el mediano plazo, entonces, veo improbable un fujimorismo moderado, sea por convicci&oacute;n o por conveniencia. En unos a&ntilde;os veremos qu&eacute; queda de toda esta especulaci&oacute;n.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Activistas</title>
	<published>2012-02-19</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1561/activistas</link><description><![CDATA[<p>
	Contin&uacute;an la primarias presidenciales del Partido Republicano y se va enturbiando lo que parec&iacute;a ser una nominaci&oacute;n segura para Mitt Romney. Al final, seguro ser&aacute; Romney el elegido, pues es el mejor candidato para enfrentar a Barack Obama en noviembre. Sus rivales: Newt Gingrich y Rick Santorum son muy conservadores para el votante de centro, o medio. Si es tan clara esta ventaja en la elecci&oacute;n general, &iquest;por qu&eacute; sigue entrampada la candidatura de Romney?</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Un libro de los noventa, &lsquo;Politics by Other Means&rsquo; (La Pol&iacute;tica por Otros Medios) de Benjamin Ginsberg y Martin Shefter, ofrece, entre otras ideas interesantes y pol&eacute;micas, una explicaci&oacute;n para este entrampamiento. Para los autores, el problema tiene sus ra&iacute;ces en los a&ntilde;os sesenta y setenta, cuando el Partido Dem&oacute;crata se vio invadido por activistas. Los activistas fueron bien recibidos pues eran muy &uacute;tiles para ganar elecciones parlamentarias y fortalec&iacute;an la capacidad organizativa del partido a nivel local. Pero en el mediano plazo las agendas ideol&oacute;gicas de dichos actores apartaron al partido de los intereses de sus votantes. Asimismo, debilitaron su propia organizaci&oacute;n partidaria al depender cada vez m&aacute;s de dichos grupos para la log&iacute;stica electoral.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Este activismo tuvo efectos particularmente negativos en las primarias presidenciales, pues la presi&oacute;n interna de estos actores termina apartando al candidato elegido del elector medio. Un suicidio en un sistema bipartidista. Los Dem&oacute;cratas descubrieron este costo en los ochenta, al nominar candidatos presidenciales d&eacute;biles.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Pues bien, hoy los Republicanos viven la misma situaci&oacute;n. Desde los ochenta creci&oacute; su propia base de activistas conservadores. Las ideas y agendas de l&iacute;deres religiosos, agresivos conductores de radio, impresentables activistas antiinmigraci&oacute;n y miembros del Tea Party tienen hoy un peso enorme en el partido. El libro no trata directamente el activismo conservador en las primarias republicanas, pero es f&aacute;cil aplicar el argumento al caso actual. Tanto poder tienen hoy estos grupos, que incluso candidatos moderados (o m&aacute;s moderados) adoptan banderas conservadoras para ganar la nominaci&oacute;n. Estas banderas, claro, les pasar&aacute;n factura en la elecci&oacute;n general.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Para dichos activistas conservadores, el diagn&oacute;stico es errado: EE.UU. quiere m&aacute;s religi&oacute;n y m&aacute;s moral, y el candidato que defienda estos valores subir&aacute; en las encuestas. El problema es que la realidad electoral los desmiente. La Am&eacute;rica conservadora es todav&iacute;a muy poderosa, pero lo es cada vez menos en t&eacute;rminos de votos. Los Republicanos deber&iacute;an estar discutiendo seriamente c&oacute;mo los cambios demogr&aacute;ficos afectar&aacute;n en el mediano plazo, qu&eacute; nuevos discursos son atractivos para hijos de inmigrantes y c&oacute;mo mantener en el partido a laicos de derecha molestos con el fanatismo religioso. Por el contrario, siguen discutiendo si un morm&oacute;n como Romney representa o no a la Am&eacute;rica profunda.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Si bien en el Per&uacute; estamos lejos de una situaci&oacute;n similar, pues carecemos de partidos institucionalizados, podemos hacer algunos paralelos con el liderazgo de viejos y nuevos partidos. El activismo e ideologizaci&oacute;n de los dirigentes de Izquierda Unida en los ochenta, por ejemplo, hizo que ese partido se preocupara m&aacute;s por debatir lo que El Pueblo (en abstracto) necesitaba y menos por entender lo que el electorado ped&iacute;a. Del mismo modo, los Fujimoristas definieron su estrategia electoral del 2011 de la mano de l&iacute;deres que parec&iacute;an la c&eacute;lula local del Tea Party y no escucharon a sus l&iacute;deres m&aacute;s moderados. Los activistas, sin duda, aportan ideas y entusiasmo, ambos necesarios para que un partido gane identidad. Pero un balance entre activismo y pragmatismo parece necesario si un partido pretende ser competitivo en la arena electoral.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Cuando Bullard despertó, el conflicto todavía estaba allí</title>
	<published>2012-02-12</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1541/cuando-bullard-despertao-el-conflicto-todavaia-estaba-allai</link><description><![CDATA[<p>
	Gonzalo Portocarrero se&ntilde;ala (El Espejismo de las Rentas, El Comercio) que la renta, entendida como &ldquo;una ganancia desproporcionada que surge cuando los precios de un producto est&aacute;n muy por encima de sus costos de producci&oacute;n&rdquo;, suele ser causa de conflicto. Puesto que diversos grupos en la sociedad tienen expectativas muy diferentes sobre a qui&eacute;n corresponde y c&oacute;mo distribuir dicha ganancia, la renta causa violencia, corrupci&oacute;n, entre otros males sociales. La miner&iacute;a puede tener esos efectos en el pa&iacute;s. En resumen: si no tenemos cuidado, la abundancia puede causar mayor pobreza.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Alfredo Bullard responde (La Sabidur&iacute;a es la causa de la Ignorancia) que la posici&oacute;n de Portocarrero es absurda, entre otras cosas, porque no hay &ldquo;causas&rdquo; para la pobreza ni existe la renta. La pobreza ser&iacute;a la condici&oacute;n natural del hombre y seguiremos siendo pobres si no creamos riqueza. Solo por medio de instituciones e incentivos que promuevan la creaci&oacute;n de riqueza es que podemos escapar de nuestro primitivo estado natural. Un paso clave para su argumento, aunque apenas lo discute, es que en cuanto esa riqueza no exist&iacute;a antes, le pertenecer&aacute; &uacute;nicamente a quien la crea. Cualquier redistribuci&oacute;n ser&aacute; un &ldquo;robo&rdquo; que, adem&aacute;s, impide el progreso. En nuestro caso, como las empresas mineras son las que crean la riqueza no habr&iacute;a que discutir ninguna redistribuci&oacute;n.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Sin duda, Tomistas, Marxistas, Strausseanos, comunitaristas, entre otros, tendr&aacute;n mucho que decir sobre la concepci&oacute;n libertaria de la propiedad que nos ofrece Bullard. Porque lo que &eacute;l presenta como verdades s&oacute;lidas son, en realidad, el extremo derecho de un largo continuo de teor&iacute;as sobre la correcta relaci&oacute;n entre propiedad privada y el bien com&uacute;n en la filosof&iacute;a pol&iacute;tica. Otros tendr&aacute;n m&aacute;s y mejores cr&iacute;ticas que hacerle. Quiero discutir, m&aacute;s bien, el tema central del art&iacute;culo de Portocarrero, el cual Bullard ni siquiera se detiene a evaluar: la relaci&oacute;n entre renta y conflicto social. Que para Bullard este punto sea invisible dice mucho de la ingenuidad a la que lo lleva su ideolog&iacute;a.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	El art&iacute;culo de Portocarrero se basa en una idea bastante razonable y verificable: si aumentan las rentas derivadas de recursos naturales, aumentan los conflictos sociales redistributivos. Perd&oacute;n, lo hab&iacute;a olvidado, la renta no existe. Usemos los t&eacute;rminos de Bullard: all&iacute; donde se crea m&aacute;s riqueza habr&aacute; mayor posibilidad de conflicto por culpa de quienes quieren &ldquo;rob&aacute;rsela&rdquo;. Ll&aacute;melo como quiera, pero el resultado es el mismo: conflicto. Esta situaci&oacute;n se da en el Per&uacute;, en Nigeria, Venezuela y en diversos pa&iacute;ses con instituciones d&eacute;biles en los que abundan los recursos naturales.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Partiendo de esta realidad, Portocarrero recomienda prudencia. Si no se act&uacute;a para reducir estos riesgos podemos dilapidar recursos que deber&iacute;an servir para el desarrollo. Para Bullard esta discusi&oacute;n es absurda y no deber&iacute;a darse: ya que la redistribuci&oacute;n no se justifica, no hay causa real para estos conflictos. El problema es de Portocarrero y de quienes no &ldquo;entienden&rdquo; las sencillas verdades de la propiedad, la riqueza y el futuro venturoso. Pero s&iacute; hay conflictos, pues. Y, malas noticias, no desaparecer&aacute;n porque de acuerdo a Robert Nozick ellos no deber&iacute;an estar all&iacute;.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En un pa&iacute;s como el Per&uacute; es de mal gusto que sean, justamente, quienes fueron mejor tratados por la vida quienes afirmen que la pobreza no tiene causas. Que la ideolog&iacute;a calce a la perfecci&oacute;n con nuestros intereses materiales deber&iacute;a ser motivo de alg&uacute;n rubor. Pero que Bullard crea lo que quiera, finalmente, eso es secundario. Lo problem&aacute;tico es que esas creencias lo lleven a calificar de absurda la opini&oacute;n de quien nos alerta de un problema pol&iacute;tico del tama&ntilde;o de un dinosaurio. Eso es en realidad lo absurdo.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>De Althaus y Sendero</title>
	<published>2012-02-05</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1519/de-althaus-y-sendero</link><description><![CDATA[<p>
	Jaime de Althaus plantea (El Empate Moral, 27/2/2012) que la reaparici&oacute;n de Sendero Luminoso se deber&iacute;a a que durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os el debate sobre la violencia se ha enfocado en los cr&iacute;menes de las Fuerzas Armadas y el Fujimorismo. Esta versi&oacute;n del conflicto pondr&iacute;a al Estado al mismo nivel que Sendero y a la sociedad como una v&iacute;ctima atrapada entre dos fuegos. Si bien de Althaus cree adecuado denunciar los cr&iacute;menes del Estado, considera que esta visi&oacute;n pesimista ha eclipsado las acciones positivas que desde el Estado y la propia poblaci&oacute;n permitieron acabar con el terror. Por ejemplo, privilegiar la inteligencia para capturar a sus l&iacute;deres, aproximar a las FF.AA. a los ciudadanos o reconocer la participaci&oacute;n heroica de los campesinos en la derrota de Sendero.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Antes de discutir el argumento quisiera aclarar que me parece exagerado atribuir la reaparici&oacute;n de Sendero a lo que digan o dejen de decir las &eacute;lites, obviando otras causas de fondo y, sobre todo, sobredimensionando el impacto de estos debates en una sociedad segmentada y poco informada. Estoy de acuerdo en que estar&iacute;amos mejor vacunados contra Sendero si las &eacute;lites hubiesen enfrentado de mejor manera el tema de la violencia, pero no exageremos apuntando a dichas &eacute;lites, sean de izquierda o de derecha, como causa principal o &uacute;nica para el surgimiento del MOVADEF. Con esos l&iacute;mites m&aacute;s claros, &iquest;tiene raz&oacute;n de Althaus?</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Simpatizo con parte del argumento: existe una historia positiva que contar sobre la derrota de Sendero que merec&iacute;a ser mejor difundida. Vencimos a un movimiento fan&aacute;tico y sanguinario, y diversos sectores de la sociedad participaron en ese logro. Desde la derecha, de Althaus y otros pocos -como Juan Carlos Tafur o V&iacute;ctor Andr&eacute;s Ponce-, han resaltado esta versi&oacute;n. Tambi&eacute;n hay quienes desde la izquierda nos ofrecieron esta historia de resistencia popular al radicalismo, como Carlos Iv&aacute;n Degregori y Jos&eacute; Luis R&eacute;nique.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	En lo que discrepo es en culpar a quienes criticaron a las FF.AA. y al fujimorismo por la ausencia de esta versi&oacute;n constructiva. Igual responsabilidad tiene buena parte de la derecha pol&iacute;tica e intelectual, que opt&oacute; por silenciar todo debate sobre la violencia. El Informe Final de la CVR ya conten&iacute;a, por ejemplo, una amplia discusi&oacute;n y reconocimiento a militares, ronderos y otros actores sociales por su papel en la derrota de Sendero. Pero en vez de resaltar esta narrativa del informe, o criticarlo en forma inteligente, buena parte de esa derecha prefiri&oacute; sacar el verduguillo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Para el grueso de la derecha, Sendero fue simplemente un grupo terrorista que se extendi&oacute; en la sociedad por la influencia de unos marxistas que contaminaron el para&iacute;so. Una interpretaci&oacute;n tan simple e incompleta como la ofrecida por parte de la izquierda en los ochenta para explicar la violencia por la desigualdad y la pobreza, neg&aacute;ndole as&iacute; importancia a ideolog&iacute;as violentistas en el crecimiento del radicalismo. La CVR ofrece una explicaci&oacute;n en la que ambos factores tienen peso propio. Al no debatir esta versi&oacute;n en forma constructiva perdimos la oportunidad de construir ciertos consensos sobre lo vivido, tanto en lo positivo como en lo negativo, que nos hubieran permitido estar un poco mejor preparados como sociedad para enfrentar a los apologetas de Sendero. A de Althaus le falt&oacute; resaltar este aspecto crucial en su interesante art&iacute;culo.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>MOVADEF II</title>
	<published>2012-01-29</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1498/movadef-ii</link><description><![CDATA[<p>
	La guerra tiene costos. La frase la he escuchado antes para justificar actos horrendos cometidos por el Estado, evitando as&iacute; distinguir errores, comprensibles en un conflicto, y cr&iacute;menes. Pero esta semana han sido los integrantes del MOVADEF los que han hablado de costos para minimizar y exculpar los actos de Sendero Luminoso.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La respuesta de algunos periodistas ante este cinismo ha sido indignarse, mandando callar al entrevistado. Es dif&iacute;cil dar lecciones sobre c&oacute;mo actuar ante una situaci&oacute;n de este tipo. Sin embargo, creo que m&aacute;s efectivo que perder la calma ser&iacute;a mostrar las contradicciones del argumento. Y para ello es necesario conocer mejor a Sendero.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Por ejemplo, para responder al c&iacute;nico puede usarse un texto de Ponciano del Pino, llamado &lsquo;Familia Cultura y Revoluci&oacute;n: Vida Cotidiana en Sendero Luminoso&rsquo; (en: Steve Stern Ed. Los Senderos Ins&oacute;litos del Per&uacute;, IEP 1998). He usado el art&iacute;culo en clase para aterrizar el tema de los totalitarismos al caso peruano. Su efecto es muy poderoso en j&oacute;venes que nacieron despu&eacute;s de la captura de Abimael Guzm&aacute;n.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Del Pino entrevista a personas que vivieron en tres poblaciones controladas por Sendero. Sus testimonios nos ofrecen una aproximaci&oacute;n a c&oacute;mo hubiese sido la vida, de haber ganado Sendero la guerra. El autor muestra c&oacute;mo, tras una primera etapa en la que los dirigentes intentaron atraer a los pobladores (&ldquo;la masa&rdquo;) a su causa con la promesa de cambios sociales, la vida se volvi&oacute; un infierno.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Sendero implant&oacute; una sociedad totalitaria, donde toda persona viv&iacute;a para el partido y su l&iacute;der. Lo hizo en base a ejecuciones, reclutamientos forzados, ideologizaci&oacute;n de ni&ntilde;os y castigos corporales. La ideolog&iacute;a deb&iacute;a ocupar todos los espacios de la vida, por lo que hab&iacute;a que romper con lazos familiares, eliminar la tradici&oacute;n y prohibir la religi&oacute;n. No hab&iacute;a familiares, hab&iacute;a compa&ntilde;eros. No se rezaba a Dios, se rogaba al Presidente Gonzalo. Pero adem&aacute;s la prometida sociedad sin clases se convirti&oacute; en una sociedad en la que los Senderistas eran los explotadores.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Del Pino documenta m&uacute;ltiples formas de resistencia pasiva entre los pobladores. Adoptar m&eacute;todos de control de natalidad para no tener hijos que puedan serles arrebatados para la guerra o fugar de noche, por ejemplo. Finalmente, cuando Sendero est&aacute; d&eacute;bil, la resistencia es abierta. En un caso, los pobladores matan a los dirigentes para acogerse a la Ley de Arrepentimiento.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La vida en estas tres comunidades muestra que los muertos de Sendero no fueron costos de la guerra ni errores lamentables, sino la consecuencia l&oacute;gica, justificada ideol&oacute;gicamente, de su proyecto totalitario. Si ganaban la guerra estas conductas no se hubiesen detenido. Por el contrario, se hubiesen radicalizado al contar con el poder del Estado para crear su sociedad ut&oacute;pica bizarra. Moldear la realidad hubiese requerido campos de concentraci&oacute;n y asesinatos masivos, todo justificado como &ldquo;costos&rdquo; para un mejor ma&ntilde;ana. Eran los primeros pasos del genocidio, un experimento de lo que se ven&iacute;a.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>MOVADEF</title>
	<published>2012-01-22</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1475/movadef</link><description><![CDATA[<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	De acuerdo con que se niegue el registro como partido pol&iacute;tico al MOVADEF, por cuestiones de forma y fondo. Pero, como han se&ntilde;alado otros comentaristas, ser&iacute;a iluso creer que un problema social se arregla con esa resoluci&oacute;n. Lo visto en estos d&iacute;as deber&iacute;a llevar a una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda sobre qu&eacute; m&aacute;s hacer para combatir estas ideas fan&aacute;ticas.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	Sin duda los partidos deber&iacute;an combatir pol&iacute;ticamente estas ideas en la sociedad. Lamentablemente, nuestros d&eacute;biles partidos no ganan eleccioneregionales ni locales y, m&aacute;s importante, son casi inexistentes en instituciones educativas donde se reproduce esta ideolog&iacute;a. Echarles toda la responsabilidad ser&iacute;a injusto e ingenuo. Tambi&eacute;n es importante difundir todo aquello que recuerde los horrores a los que lleva una ideolog&iacute;a genocida. Entre otros, los trabajos de Carlos Iv&aacute;n Degregori, el informe de la CVR, especialmente los casos horrendos que justificaron la calificaci&oacute;n de Sendero como grupo con potencial genocida, o ese texto de Ponciano del Pino que describe la infernal vida cotidiana en comunidades controladas por S.L. Pero esta agenda, aunque fundamental, es de m&aacute;s largo plazo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	Creo que una batalla importante de mediano plazo que compete al Estado y a todos aquellos vinculados a la Educaci&oacute;n pasa por ganar la Universidad Nacional y la Escuela P&uacute;blica, lugares donde grupos, aunque minoritarios, todav&iacute;a difunden esta forma de pensamiento. Carlos Iv&aacute;n Degregori planteaba una continuidad entre una educaci&oacute;n memorista y autoritaria en la escuela y la atracci&oacute;n a ideolog&iacute;as dogm&aacute;ticas difundidas en manuales marxistas de tercer nivel en la universidad. Con discursos patrioteros o pura indignaci&oacute;n, ese discurso no dejar&aacute; de ser atractivo. El reto es tomar medidas realistas para echarle m&aacute;s pluralismo, debate y calidad a la oferta educativa p&uacute;blica.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	Un primer paso ser&iacute;a incorporar en la escuela el tema del conflicto causado por Sendero. La CVR, incluso, dej&oacute; un curr&iacute;culo y m&eacute;todos educativos para implementarlo. Seg&uacute;n entiendo, dej&oacute; de ser aplicado tras la salida de Nicol&aacute;s Lynch del Ministerio de Educaci&oacute;n. Discut&aacute;moslo m&aacute;s, si es necesario, pero no lo dejemos enterrado.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<o:p></o:p></p>
<p>
	Las universidades nacionales, por su lado, deber&iacute;an abrirse a profesores por horas y visitantes, reconocer que argollas y sistemas administrativos clientelistas impiden la diversidad y la calidad, con las excepciones que todos conocemos. No me atrevo a dar muchas lecciones sobre la universidad p&uacute;blica, pues la conozco poco. Pero hay personas como Manuel Burga, Nicol&aacute;s Lynch, Ra&uacute;l Ferrero, Mar&iacute;a Emma Manarelli, Sinesio L&oacute;pez, C&eacute;sar Landa, entre otros, que tienen o tuvieron c&aacute;tedras en universidades nacionales, incluso algunos durante los peores a&ntilde;os de la violencia. Sin duda, pueden ofrecernos una mirada m&aacute;s informada sobre c&oacute;mo fortalecer la universidad nacional y enfrentar a los radicales. La mediocridad de la universidad peruana contribuye a la supervivencia de ideolog&iacute;as tan dogm&aacute;ticas como intelectualmente pobres, ideolog&iacute;as que no van a desaparecer por negarles un registro electoral.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Generaciones</title>
	<published>2012-01-15</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1455/generaciones</link><description><![CDATA[<p>
	En d&iacute;as pasados se ha discutido sobre la aparici&oacute;n de una nueva generaci&oacute;n de polit&oacute;logos en el Per&uacute;. Mart&iacute;n Tanaka le da un marco m&aacute;s amplio a la discusi&oacute;n y se pregunta si en las Ciencias Sociales se est&aacute; formando una generaci&oacute;n distinta a la del 68. Como ejemplo de una disciplina en la que ya existir&iacute;an divisiones generacionales significativas, Mart&iacute;n, siguiendo a Paulo Drinot, se&ntilde;ala a los historiadores.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Uso el caso de los historiadores para resaltar por qu&eacute;, en mi opini&oacute;n, es prematuro hablar de una generaci&oacute;n acad&eacute;mica de polit&oacute;logos. Al hablar de &ldquo;generaci&oacute;n&rdquo; no me refiero a un grupo de intelectuales p&uacute;blicos que siguen banderas similares, uso com&uacute;n del t&eacute;rmino en la historia de los movimientos intelectuales. Me refiero a algo m&aacute;s simple, aunque puede coincidir con lo anterior: acad&eacute;micos que, adem&aacute;s de edad similar y nacionalidad com&uacute;n, tienen aproximaciones parecidas a su objeto de estudio.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Simplificando, podemos distinguir tres generaciones acad&eacute;micas de historiadores peruanos. Los historiadores hispanistas, generalmente de talante m&aacute;s conservador y concentrados en el estudio de las &eacute;lites, marcaron el tono antes de los setenta. La &ldquo;nueva historia&rdquo; surge en parte en reacci&oacute;n a esa corriente y ofrece una lectura hist&oacute;rica mucho menos armoniosa del pa&iacute;s y m&aacute;s enfocada en &ldquo;los de abajo&rdquo;. Sigue luego una tercera hornada que tiene en com&uacute;n una posici&oacute;n cr&iacute;tica (en mayor o menor medida) de ambos enfoques. Hoy este grupo, vinculado en su mayor&iacute;a a la academia anglosajona, publica en las mejores revistas y editoriales de la disciplina. Sus trabajos, adem&aacute;s, suelen trascender el caso peruano, que es una excusa para discutir temas m&aacute;s amplios.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Pues bien, creo que en ciencia pol&iacute;tica estamos todav&iacute;a lejos de poder hablar de una &ldquo;nueva&rdquo; generaci&oacute;n. Primero, porque carecemos de una generaci&oacute;n previa de la cual distinguirnos. La obra de Julio Cotler, los momentos que le robamos a Carlos Franco, y los soci&oacute;logos e historiadores que han escrito sobre pol&iacute;tica no me parecen suficientes individuos como para hablar de una generaci&oacute;n de polit&oacute;logos que comparta cierto enfoque. Otros autores cercanos a esa edad privilegian otros enfoques, haciendo m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar diferencias claras entre lo viejo y lo nuevo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	M&aacute;s importante, mi supuesta generaci&oacute;n reci&eacute;n empieza su carrera acad&eacute;mica. Somos pocos y no tenemos suficientes trabajos publicados como para hablar de un aporte significativo a la disciplina. Hay productos interesantes, pero es prematuro para saber hasta d&oacute;nde llegaremos. Me parece que algunos medios confunden caras nuevas hablando y escribiendo de pol&iacute;tica (que las hay) con producci&oacute;n acad&eacute;mica generacional (que todav&iacute;a no alcanza).</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Pero, adem&aacute;s, incluso si llegamos a tener esa obra, dudo que haya rasgos comunes que permitan agruparnos, m&aacute;s all&aacute; de la edad. El libro de Alberto Vergara sobre las elecciones de 2006 en el Per&uacute; (&lsquo;Ni Amn&eacute;sicos Ni Irracionales&rsquo;), por ejemplo, est&aacute; m&aacute;s cerca del Cotler de los setenta que del Tanaka de los noventa. Por todo ello, creo que es mejor esperar varios a&ntilde;os antes de hablar de generaciones.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>REVOCATORIA</title>
	<published>2012-01-08</published>
	<link>../../columnista/18/eduardo-dargent/1433/revocatoria</link><description><![CDATA[<p>
	&iquest;Es el pedido de revocatoria contra Susana Villar&aacute;n antidemocr&aacute;tico? Si bien no estoy de acuerdo con los mecanismos de democracia directa para revocar autoridades elegidas, este proceso es un arma legal y leg&iacute;tima para ciudadanos disconformes con la gesti&oacute;n de la alcaldesa. El liberalismo cl&aacute;sico desconf&iacute;a de estos procesos, precisamente por ser &ldquo;demasiado&rdquo; democr&aacute;ticos, un riesgo plebiscitario.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
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	&iquest;Merece Susana Villar&aacute;n ser revocada? En mi opini&oacute;n, no hay razones que justifiquen su salida, como probablemente no las haya en la mayor&iacute;a de regiones y municipios donde tambi&eacute;n hay iniciativas de revocatoria. Coincido, adem&aacute;s, con quienes se&ntilde;alan que los que impulsan la revocatoria son, en su mayor&iacute;a, personajes que no tienen en su agenda una preocupaci&oacute;n real por el gobierno. Pero, obviamente, mi opini&oacute;n importa poco para el resultado del proceso. La pregunta m&aacute;s interesante, tanto para la alcaldesa y sus aliados como para sus cr&iacute;ticos, es si la alta desaprobaci&oacute;n de Villar&aacute;n se transformar&aacute; en un movimiento exitoso de revocatoria. Uno podr&iacute;a concluir, como hacen Aldo Mari&aacute;tegui y otros analistas, que la mayor&iacute;a que desaprueba a la alcaldesa es suficiente para lograr ese objetivo. Que hay que &ldquo;jug&aacute;rsela&rdquo;, pues con un poco de esfuerzo la impopular alcaldesa se cae.</p>
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	Puede ser. Sin embargo, considero que no se lograr&aacute; revocarla. &iquest;Por qu&eacute;? Primero, porque el proceso en s&iacute; es complejo y demandante. Pero adem&aacute;s porque, como en muchos otros casos (por ejemplo, crear partidos pol&iacute;ticos o unificar protestas sociales), en el Per&uacute; es dif&iacute;cil lograr que las opiniones de la poblaci&oacute;n se traduzcan en movimientos organizados. Parte de ello se debe a la d&eacute;bil legitimidad de l&iacute;deres y organizaciones que pretenden representar dichas opiniones.</p>
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	En este caso, sospecho que los ciudadanos disconformes con la gesti&oacute;n de Villar&aacute;n ven los rostros p&uacute;blicos de la revocatoria con igual o mayor desconfianza que con la que observan a su alcaldesa. Los cr&iacute;ticos de Villar&aacute;n probablemente aciertan al se&ntilde;alar que el estilo de la alcaldesa ha ca&iacute;do mal entre la poblaci&oacute;n. Pero no se percatan de que igual o peor caen ellos. Conservadores gru&ntilde;ones, abogados citando c&oacute;digos, lobistas asolapados y pol&iacute;ticos oportunistas tampoco convocan el amor de las masas.</p>
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	Los medios que impulsan el proceso deber&iacute;an ya reconocer que es muy distinto influir en el d&iacute;a a d&iacute;a que ganar elecciones. Incluso Casta&ntilde;eda, un alcalde exitoso en t&eacute;rminos de popularidad, no parece tener el carisma ni la credibilidad para liderar el esfuerzo. Recordemos si no la que debe ser la peor candidatura presidencial de la historia del Per&uacute; reciente. La izquierda caviar no es popular, pero la coalici&oacute;n pro-revocatoria tampoco gana un concurso de simpat&iacute;a. No me sorprender&iacute;a si su campa&ntilde;a termina favoreciendo a la alcaldesa.</p>
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	En unos meses veremos si me equivoco. Por supuesto, esto no significa que la ola venga suave a una desarenada gesti&oacute;n. El peligro de revocatoria se incrementa si desde la Municipalidad enfrentan el tema como una conspiraci&oacute;n o atribuyen su mala estrella &uacute;nicamente a la campa&ntilde;a en su contra. Mejores reflejos son necesarios tanto para pasar esta crisis como para que Fuerza Social llegue al 2014 con vida.</p>
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