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<title>Diario16</title>
<link>http://www.diario16.pe/</link>
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	<title>A la caza del dinero de las reparaciones civiles</title>
	<published>2012-02-06</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1523/a-la-caza-del-dinero-de-las-reparaciones-civiles</link><description><![CDATA[<p>
	Dentro de nuestro sistema jur&iacute;dico hay un concepto denominado Reparaci&oacute;n Civil. Esta no es otra cosa que una especie de indemnizaci&oacute;n o compensaci&oacute;n econ&oacute;mica por el da&ntilde;o producido a la sociedad por aquellas personas que cometieron delitos graves, como robarse el dinero del Estado o cometer acciones terroristas. Adem&aacute;s de la prisi&oacute;n efectiva con la que se castiga a sus autores, las sentencias tambi&eacute;n fijaron estos pagos de cumplimiento obligatorio y, como cosas juzgadas, inapelables. En ambos rubros, corrupci&oacute;n y terrorismo, el monto de las reparaciones civiles establecidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en conjunto, asciende a m&aacute;s de 4,800 millones de soles, seg&uacute;n el Ministerio de Justicia. Como vemos, se trata de much&iacute;simo dinero que bien podr&iacute;a ingresar a nuestro siempre necesitado presupuesto nacional.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Desde los casos m&aacute;s conocidos de la llamada mafia &ldquo;fujimontesinista&rdquo;, como los mismos Fujimori y Montesinos, y de la c&uacute;pula de Sendero Luminoso, como los propios Abimael Guzm&aacute;n u Osm&aacute;n Morote, hasta los un tanto olvidados como el del ex juez y operador judicial Alejandro Rodr&iacute;guez Medrano, dentro del grupo de la corrupci&oacute;n y el del, &uacute;ltimamente tan activo dirigente de Movadef, Alfredo Crespo, dentro del senderismo, entre cientos de otras sentencias; sus protagonistas deben dinero contante y sonante a todos los peruanos. Son millones de soles que no han sido cobrados, ins&oacute;litamente, ni siquiera en un 1%. Es cierto que las cifras establecidas como reparaci&oacute;n civil por el Poder Judicial son, en varios casos, astron&oacute;micas, pero tambi&eacute;n es cierto que las pasadas gestiones presidenciales de Toledo y Garc&iacute;a han sido inexplicablemente inoperantes en el cobro. No es aceptable, por ejemplo, que Alfredo Crespo haya tenido el descaro, seg&uacute;n documentos de la Procurador&iacute;a Anticorrupci&oacute;n, de pagar solo 40 soles de los 30,0000 que establece su sentencia, ni que Alejandro Rodr&iacute;guez Medrano haya pagado solo 45 mil de los 600,000 que se le impuso como deuda, y que sigan disfrutando de los mismos derechos civiles y crediticios que tiene cualquier ciudadano que no ha cometido en su vida delito alguno, y con una hoja r&eacute;cord impecable en las centrales de riesgo, tal como sucede con la mayor&iacute;a de los sentenciados por corrupci&oacute;n. No ha existido, en las pasadas gestiones presidenciales, una real voluntad pol&iacute;tica de cobrar estas cuantiosas acreencias.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	Pues bien, algo hab&iacute;a que hacer y parece que la actual administraci&oacute;n del Ministerio de Justicia se ha puesto las pilas y est&aacute; tratando de poner al mismo nivel que una instituci&oacute;n financiera privada a la alica&iacute;da capacidad de cobranza del Estado, m&aacute;s all&aacute; de la Sunat. Dentro de esta l&iacute;nea, se acaban de publicar dos decretos supremos que tienen como finalidad condicionar la solicitud de beneficios penitenciarios para sentenciados por corrupci&oacute;n al pago previo de la reparaci&oacute;n civil y el empoderamiento estructural de las procurador&iacute;as especializadas en terrorismo y corrupci&oacute;n. Estas, hasta la semana pasada, no ten&iacute;an acceso gratuito, por ejemplo, ni a los registros p&uacute;blicos. Asimismo, est&aacute;n en agenda inmediata cuatro proyectos de ley que permitir&aacute;n tener un registro nacional de deudores de reparaciones civiles, insertar estas acreencias en el sistema financiero privado y retener hasta la tercera parte de los ingresos de estos deudores. De otro lado, se terminar&aacute; con la prescripci&oacute;n a los diez a&ntilde;os de estas obligaciones y, por &uacute;ltimo, se instaurar&aacute; la inhabilitaci&oacute;n permanente de las personas sentenciadas por corrupci&oacute;n a ocupar cargos p&uacute;blicos. De esta forma, de acuerdo a las proyecciones m&aacute;s optimistas, se espera cobrar hasta el 25% de toda la cuantiosa acreencia estatal hacia el final del actual gobierno. Ver para creer.</p>
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	</item><item>
	<title>Cuidado con la Gran Transformación</title>
	<published>2012-01-30</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1502/cuidado-con-la-gran-transformaciaon</link><description><![CDATA[<p>
	Que la &ldquo;gran transformaci&oacute;n&rdquo; del pa&iacute;s que ofreci&oacute; Ollanta Humala durante su campa&ntilde;a se est&aacute; produciendo, m&aacute;s bien, en s&iacute; misma, es un hecho. Ahora se le ve m&aacute;s c&oacute;modo acudiendo a citas internacionales como la del Foro Econ&oacute;mico Mundial en la Suiza de los Alpes (ir&oacute;nicamente, el lema del evento fue la gran transformaci&oacute;n mundial) que visitando el Per&uacute; de los Andes. Apenas gan&oacute; las elecciones, muchos celebramos la sinton&iacute;a hist&oacute;rica del triunfador con los votantes excluidos del crecimiento econ&oacute;mico, quienes conformaban el n&uacute;cleo m&aacute;s fiel y radical de un electorado sembrado por su hermano Antauro y cosechado por el actual presidente, despu&eacute;s. Como sabemos, se trat&oacute; de un s&oacute;lido arraigo procedente, en su mayor&iacute;a, del centro y sur del pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n de Cajamarca, donde de igual modo, obtuvo una de las m&aacute;s altas votaciones.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La famosa &ldquo;hoja de ruta&rdquo; no fue otra cosa que una camisa de fuerza que atrajo al resto del electorado que necesitaba para ganar, en especial a los n&uacute;cleos que no estaban dispuestos a votar por Keiko Fujimori. Pero, buena o mala, dependiendo de la orilla pol&iacute;tica desde donde se mire, porque a&uacute;n es muy temprano para saber los resultados de su gobierno, la gran transformaci&oacute;n personal de Ollanta Humala puede acarrear preocupantes consecuencias al mediano plazo. Sobre todo, entre la poblaci&oacute;n menos favorecida de la sierra, de cara a futuros procesos electorales, pues &eacute;sta siente que, por en&eacute;sima vez, se ha jugado con ella. De esta forma se consolida una m&aacute;xima muy peligrosa que subyace en la conciencia colectiva del tercio m&aacute;s pobre del pa&iacute;s: los pol&iacute;ticos mienten y lo hacen descaradamente cuando est&aacute;n en campa&ntilde;a. Esto, sumado a la percepci&oacute;n de que, a prop&oacute;sito del inminente descalabro de Gana Per&uacute;, los partidos son tan solo fr&aacute;giles alianzas oportunistas cuya &uacute;nica finalidad es acomodarse en el poder y llegar a &eacute;l a trav&eacute;s del timo, no le hace ning&uacute;n favor a la democracia. El mayor riesgo es que Ollanta Humala agote el poco cr&eacute;dito que le queda a la clase pol&iacute;tica que juega, aunque con trampa, dentro de esta democracia y le deje llano el camino a un caudillo a&uacute;n m&aacute;s radical que su propio hermano preso. Que aparezca un personaje capaz de representar el descontento y ofrecerles un verdadero cambio, una revoluci&oacute;n. Una cosa es con guitarra y otra con caj&oacute;n, dicen, pero nunca tanto como lo que puede ser calificado como una traici&oacute;n por, precisamente, aquellas poblaciones involucradas en la mayor&iacute;a de los conflictos sociales, por ahora desplazados por el protagonismo de Conga, solo uno de m&aacute;s de doscientos. La gran transformaci&oacute;n, entonces, se puede convertir en una gran frustraci&oacute;n. No olvidemos que Sendero Luminoso tambi&eacute;n ofrec&iacute;a una gran transformaci&oacute;n.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>De la Primavera árabe al Invierno islámico</title>
	<published>2012-01-23</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1479/de-la-primavera-aarabe-al-invierno-islaamico</link><description><![CDATA[<p>
	La llamada &ldquo;Primavera &aacute;rabe&rdquo; fue recibida con simpat&iacute;a por buena parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica de las sociedades occidentales. Desde Latinoam&eacute;rica hasta Europa, los medios celebraban la valent&iacute;a de las juventudes revolucionarias y hasta resaltaban el hecho de que estas hayan utilizado la tecnolog&iacute;a de moda para organizarse: las redes sociales. Atribuy&eacute;ndole un toque &ldquo;cool&rdquo; a las sangrientas protestas, frivolizando y equivocando a&uacute;n m&aacute;s la ex&oacute;tica percepci&oacute;n de una realidad tan lejana como compleja, ajena y oriental. Sin duda, este efecto domin&oacute; que a&uacute;n no culmina, no se trata de algo tan simple como la sola gesta de masas oprimidas liber&aacute;ndose de crueles y din&aacute;sticas dictaduras para convertirse en democracias ejemplares, m&aacute;s bien dista mucho de ser aquello. Por lo pronto, las nuevas autoridades elegidas en T&uacute;nez y en Marruecos pertenecen a partidos isl&aacute;micos. Y en Egipto, pa&iacute;s mucho m&aacute;s influyente, que supera los 80 millones de habitantes, acaba de ocurrir lo mismo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Lo cierto es que el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n &aacute;rabe desde este lado del mundo pec&oacute; de ingenuo y rom&aacute;ntico, pues omiti&oacute; un elemento fundamental: la religi&oacute;n. No se tom&oacute; en cuenta que las paulatinas refundaciones de las rep&uacute;blicas &aacute;rabes norafricanas y, eventualmente, Siria y Yem&eacute;n, entre otras, le dejar&iacute;an el camino libre al Islam, a la posibilidad de un vertiginoso ascenso de la religi&oacute;n en la vida pol&iacute;tica. Que las viejas satrap&iacute;as ser&iacute;an reemplazadas por una dictadura peor: la del oscurantismo; por un credo que abriga posturas tanto o m&aacute;s incompatibles con los derechos humanos consagrados a partir de la civilizaci&oacute;n occidental. No nos enga&ntilde;emos, las libertades fundamentales de los ciudadanos &aacute;rabes seguir&aacute;n siendo conculcadas, solo que ahora utilizando el infalible opio de Al&aacute;. El panorama para las minor&iacute;as religiosas de esos pa&iacute;ses, como la cristiana, es todav&iacute;a m&aacute;s precario.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Pero el empoderamiento del Islam tambi&eacute;n traer&aacute; consigo mucha turbulencia a la relaci&oacute;n del Medio Oriente con Israel, Estados Unidos y el resto del mundo no musulm&aacute;n. Concretamente, el &ldquo;yihadismo&rdquo;, que en sentido generalizado proclama el enfrentamiento contra los infieles, adem&aacute;s de ser el sustento ideol&oacute;gico que respalda las acciones terroristas en nombre de la fe, incrementar&aacute; las hostilidades hacia afuera. Lo que acaba de ocurrir en el emblem&aacute;tico Egipto, tras las recientes elecciones parlamentarias, es una clara muestra de c&oacute;mo podr&iacute;a terminar esta &ldquo;primavera&rdquo;. El fin de semana se dieron a conocer los resultados de este proceso que ha durado dos meses, entre el 28 de noviembre y el 18 de Enero, y que ha tenido tres fases. Se ha conformado un Poder Legislativo de 498 esca&ntilde;os, el cual tendr&aacute; la importante misi&oacute;n de elaborar una nueva Constituci&oacute;n, y luego convocar a otro proceso electoral para, finalmente, elegir un presidente. La Alianza Democr&aacute;tica, una alianza isl&aacute;mica formada en torno al partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes, ha logrado el 47% de las curules. En segunda posici&oacute;n ha quedado el partido isl&aacute;mico radical Hizb al Nur, que junto a otras agrupaciones del &aacute;mbito salafista (la corriente m&aacute;s extremista del Islam, la misma que sirve de inspiraci&oacute;n a Al Qaeda) consigui&oacute; un 24,6% de los votos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Las agrupaciones pol&iacute;tico-religiosas han conquistado el 70.4% del poder egipcio. Lo ir&oacute;nico es que el movimiento juvenil que hace casi un a&ntilde;o protagoniz&oacute; el celebrado levantamiento que acab&oacute; con el r&eacute;gimen de Hosni Mubarak apenas estar&aacute; representado en el nuevo Parlamento. Los datos de la p&aacute;gina web de la comisi&oacute;n electoral de ese pa&iacute;s le otorgan el tercer lugar al partido de tradici&oacute;n liberal Wafd, con un 8,4% del electorado, seguido por los nuevos liberales de la Alianza Egipcia, quienes obtuvieron tan solo un 6,6 por ciento.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>El problema del INPE</title>
	<published>2012-01-16</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1457/el-problema-del-inpe</link><description><![CDATA[<p>
	Situaciones como la del convicto Antauro Humala recibiendo la visita de su novia, durante su estad&iacute;a custodiada en un hospital, en plenas festividades de fin de a&ntilde;o, o que el asesino holand&eacute;s Joran Van der Sloot haya tenido celular con internet, televisor y play station en su celda, entre much&iacute;simas otras cosas que ignoramos, se seguir&aacute;n produciendo. La corrupci&oacute;n y las mafias internas del Inpe se encargar&aacute;n de poner trabas en el camino a cualquier intento de reforma institucional.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Al convivir en un mismo espacio, en este caso una prisi&oacute;n promedio peruana, los dos actores principales de un sistema penitenciario tan precario como el nuestro, se produce un c&oacute;ctel letal, explosivo. Por un lado, tenemos a los chicos &ldquo;buenos&rdquo;: agentes penitenciarios, empleados p&uacute;blicos seleccionados sin estrictas evaluaciones de por medio, muy mal pagados, con un sueldo que no les alcanza para cubrir su canasta familiar b&aacute;sica (1,200 soles) y sin aumento a la vista, expuestos permanentemente al peligro y al cash mal habido. Por el otro, a los chicos &ldquo;malos&rdquo;: delincuentes de todos los pelajes, lo peor de la sociedad en t&eacute;rminos criminales, sin &aacute;nimo de rehabilitarse en las c&aacute;rceles sobrepobladas donde purgan condena y con dinero en el bolsillo como producto de sus delitos, dispuestos a pagar altos precios por obtener privilegios. Dos bandos que, por simbiosis, forman uno solo: el de la corrupci&oacute;n generalizada.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Los porteros, celadores, varios miembros del grupo de operaciones especiales, hasta los mismos directores permiten privilegios inmediatos como el tr&aacute;fico y el consumo de drogas y la posesi&oacute;n de electrodom&eacute;sticos prohibidos, celdas m&aacute;s grandes y hasta armas de fuego. Comodidades que son vendidas al mejor postor, entre los miles de reclusos con capacidad de compra que custodian d&iacute;a tras d&iacute;a. Demasiada tentaci&oacute;n.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	Pero el Inpe tambi&eacute;n tiene, enquistada entre sus puestos medios, una verdadera mafia. Los presidentes se van, ellos se quedan. Estamos hablando, por ejemplo, de los directores regionales (penitenciarios) y de los propios directores de los diversos penales del pa&iacute;s (los cuales ganan unos 1,800 soles como m&aacute;ximo), con varias honrosas excepciones que conozco. Esta mafia suele boicotear urgentes licitaciones p&uacute;blicas transparentes, aquellas de las que no pueden sacar tajada y tambi&eacute;n, por supuesto, conceden permisos indebidos a los presos m&aacute;s poderosos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	De pronto, un hombre muy calificado como el actual (no es la primera vez) llega a la presidencia del monstruo. Quiere cambiar las cosas, combatir a las mafias, sancionar, acatar rigurosamente las normas de ejecuci&oacute;n penal. O, de pronto, no vayamos tan arriba, un buen funcionario es promovido al cargo de director de un presidio e intenta cumplir la ley. Entonces, la mafia muestra sus garras. Los internos no solo los amenazan de muerte afectando sus vidas y las de sus familias, les hacen reglaje, adem&aacute;s de demandarlos penalmente, empapel&aacute;ndolos con procesos judiciales. Sin embargo, son los agentes y funcionarios penitenciarios corruptos los que golpean m&aacute;s fuerte y a la cabeza: permiten que presos famosos, &ldquo;emblem&aacute;ticos&rdquo;, tengan privilegios indebidos. Luego filtran el dato a la prensa para que despu&eacute;s del esc&aacute;ndalo se saque del cargo al enemigo reformador que se est&aacute; metiendo con su presupuesto familiar, financiado por el mercado negro. Un juego perverso. Cinco meses es muy poco tiempo para ver resultados de una gesti&oacute;n; cinco a&ntilde;os, apoyo pol&iacute;tico y bastante m&aacute;s presupuesto, tal vez alcancen. Es necesario hacer una salvedad: en las c&aacute;rceles peruanas tambi&eacute;n hay inocentes, presos arrepentidos rehabilit&aacute;ndose y buenos agentes y funcionarios penitenciarios, pero son una minor&iacute;a.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Perú: primera impresión</title>
	<published>2012-01-09</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1437/perao-primera-impresiaon</link><description><![CDATA[<p>
	&iquest;Qu&eacute; es todo eso?, me preguntaron mis ocasionales compa&ntilde;eros de asiento en el avi&oacute;n que me tra&iacute;a de regreso a mi querido Per&uacute; de costa des&eacute;rtica y capital brumosa. El argentino y su novia (para colmo argentinos) y yo, observ&aacute;bamos por la ventana los escombros con tejado, en medio de la tierra sucia, prologando la pista de aterrizaje que a&uacute;n no se avistaba. Algunos pies m&aacute;s abajo, aparecieron entonces los chanchos rodeados de basura radiante, parcelados con desechos. Los &lsquo;ches&rsquo;, como todos los extranjeros del vuelo, recibieron una carta de presentaci&oacute;n de mi pa&iacute;s con el rostro de una villa miseria gigantesca. Lo mismo, es lamentable, ocurrir&aacute; con todos los miles de extranjeros que llegar&aacute;n en los vuelos de d&iacute;a, durante toda la temporada.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Por unos tres meses, el verano lime&ntilde;o retira el manto de neblina color panza de burro que suele cubrir nuestro cielo y, desde &eacute;l, nuestros eternos pendientes. Pero durante el invierno la neblina tambi&eacute;n oculta, adem&aacute;s del reclamado sol, precariedad, mugre, descuido, ausencia de autoridad y pol&iacute;ticas urbanas, m&aacute;s all&aacute; de la pobreza. No hay una segunda oportunidad para dar una primera impresi&oacute;n, reza la frase y, la primera impresi&oacute;n que se lleva un for&aacute;neo del Per&uacute; desde el aire, en esta &eacute;poca del a&ntilde;o y de d&iacute;a, atraviesa con crudeza las ventanas del avi&oacute;n que la tripulaci&oacute;n, por normatividad, obliga a mantener abiertas. Minutos antes de llegar, el Per&uacute; hace su primer contacto visual con los viajeros a trav&eacute;s del miserable paisaje que protagonizan las chancher&iacute;as clandestinas, cuyos animales, acorralados con trastes y desperdicios, son alimentados con la cochinada que los rodea y los engorda para luego formar parte, en alguna parte, de la boyante gastronom&iacute;a peruana. (Los peruanos comemos rico). S&iacute;, de la gastronom&iacute;a peruana, punta de lanza de la marca Per&uacute;, cuyo eficaz mercadeo, tan inmerso en una corriente de renovada autoestima nacional, poco o nada puede hacer ante la cruda estampa tercermundista que nos ofrece la llamada provincia constitucional, all&aacute; abajo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Previamente, unas viejas embarcaciones casi impresentables flotando en el mar de Ventanilla casi no son frontera visual entre los techos polvorientos y sin terminar que luego empiezan a aparecer como un asentamiento humano postnuclear ubicado en ese absurdo administrativo, con presupuesto propio, que sigue siendo El Callao. El vecindario del, tan corporativamente celebrado y premiado, Aeropuerto Internacional Jorge Ch&aacute;vez da mucha verg&uuml;enza.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Mi trabajo me ha permitido aterrizar en varios aeropuertos del mundo y, por lo menos, en ninguno de Latinoam&eacute;rica, que recuerde, he tenido tan agresivo recibimiento est&eacute;tico, tan mala primera impresi&oacute;n.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Brasil 2012</title>
	<published>2012-01-02</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1416/brasil-2012</link><description><![CDATA[<p>
	En Brasil no solo se ha celebrado, como en todo el mundo, la llegada del 2012. Dentro de los confines del bien llamado gigante sudamericano se est&aacute; festejando tambi&eacute;n el flamante ascenso de su econom&iacute;a al sexto lugar del planeta, desplazando nada menos que al Reino Unido. El logro que acaba de ser publicado dentro de un estudio de previsiones del Centro de Investigaciones Econ&oacute;micas (CEBR) coloca su PBI, de dos millones y medio millones de d&oacute;lares, por encima del de Italia, que queda relegada al octavo lugar. Detr&aacute;s de ellos, en la novena y d&eacute;cima posici&oacute;n, respectivamente, se ubican Rusia e India, quienes junto a la estrella que nos ocupa y la ya consagrada China forman el bloque BRIC (Brasil, Rusia, India, China), pa&iacute;ses que tienen en com&uacute;n una gran poblaci&oacute;n, -China e India por encima de los mil cien millones, Brasil y Rusia por encima de los ciento cuarenta millones y, por supuesto, un enorme territorio que supera los 38 millones de kil&oacute;metros cuadrados en conjunto-. El hecho ha sido tomado por las autoridades de este pa&iacute;s como un gran impulso psicol&oacute;gico para el pueblo brasile&ntilde;o que, sin embargo, tiene a&uacute;n mucha tarea por hacer para alcanzar los niveles de desarrollo europeos con los que ya empez&oacute; a so&ntilde;ar. El ingreso per c&aacute;pita a&uacute;n es de solo unos 12,900 d&oacute;lares, contra los 44,400 de Francia o los 48,100 de Estados Unidos, seg&uacute;n cifras del FMI. Dentro de los grandes desaf&iacute;os de esta naci&oacute;n est&aacute; el acabar con el analfabetismo, poner al d&iacute;a una infraestructura insuficiente, mejorar la salud p&uacute;blica y erradicar la miseria que todav&iacute;a afecta a 16 de sus casi 200 millones de habitantes. De otro lado, pese a tener una alta carga tributaria similar a la de los pa&iacute;ses desarrollados, la inequidad en la distribuci&oacute;n de su riqueza es todav&iacute;a preocupante. No obstante, la mayor parte de los economistas locales vaticinan que en unos 30 a&ntilde;os se reducir&aacute;n significativamente las agudas diferencias sociales que a&uacute;n enturbian estas cifras optimistas.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Una simulaci&oacute;n efectuada por la agencia de calificaci&oacute;n de riesgo brasile&ntilde;a Austin Rating, estima que en un escenario de crecimiento optimista (6.5% de crecimiento anual) el PBI per c&aacute;pita de Brasil reci&eacute;n alcanzar&iacute;a al Brit&aacute;nico en el 2028, pero antes, el 2015 Brasil ya ser&iacute;a la quinta econom&iacute;a del mundo, seg&uacute;n el mismo organismo. Adem&aacute;s de los grandes vol&uacute;menes de producci&oacute;n, este ascenso es un reflejo del fortalecimiento del real y en parte tambi&eacute;n por la crisis que atraviesa Europa, continente que, al igual que Jap&oacute;n (a&uacute;n la tercera econom&iacute;a del ranking luego de China y EE.UU.), estar&aacute; una d&eacute;cada con muy bajo o ning&uacute;n crecimiento. Como van las cosas, parece que cada d&iacute;a va a ser m&aacute;s necesario saber hablar portugu&eacute;s y, en esa l&iacute;nea, lo primero que debemos aprender es a dejar, de una buena vez, de referirnos a nuestro enorme vecino utilizando la tan trillada frase: &ldquo;el pa&iacute;s mais grande do mundo&rdquo; porque constituye un flagrante error gramatical. Lo correcto, no lo olvide, es decir &ldquo;o maior pa&iacute;s do mundo&rdquo;, insistir en lo anterior ser&iacute;a como decir en espa&ntilde;ol, algo as&iacute; como &ldquo;el pa&iacute;s m&aacute;s mejor del mundo&rdquo;, lo cual, como sabemos, suena horrible. Feliz ano novo 2012.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Navidades</title>
	<published>2011-12-26</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1396/navidades</link><description><![CDATA[<p>
	Los puritanos gringos, cuando lo inventaron sus paisanos decimon&oacute;nicos, le llegaron a llamar el &ldquo;anticristo&rdquo;, como anticipando la realidad que se impondr&iacute;a con el tiempo: el desplazamiento de la figura de Jes&uacute;s a un absoluto segundo plano, justo de cara a la fecha de su nacimiento. Todo un sacrilegio que las sociedades de origen cristiano hemos preferido pasar por alto. Hace mucho que el marketing de la rojiblanca y barbuda imagen de Pap&aacute; Noel se impone sin remordimientos en calles, hogares, tiendas, bares y plazas, a las representaciones de quien originalmente inspirara la festividad que nos abruma. Podr&iacute;amos decir que hasta las r&eacute;plicas del famoso nacimiento, en las cuales, por cierto, los reyes magos son los primeros en opacar a los protagonistas del cuento, ocupan ahora un espacio de cortes&iacute;a en los hogares occidentales.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Iron&iacute;as de la vida, el llamado Pap&aacute; Noel contradice, de forma cada vez menos impl&iacute;cita, la &eacute;tica de su derrotado rival ideol&oacute;gico, pues &eacute;ste no denuncia a los ricos ni exige que se lo den todo a los pobres. Tampoco es, como Jes&uacute;s, el se&ntilde;or de la misericordia y el amor incondicional. Al contrario, seg&uacute;n sus creadores, representa m&aacute;s bien la justicia, pues Pap&aacute; Noel solo le trae regalos a los ni&ntilde;os buenos y no a los malos. Con el tiempo, la Navidad se ha convertido en una fastuosa muestra del oportunismo humano, del fest&iacute;n capitalista y del hedonismo sin l&iacute;mites. Poco a poco le fuimos extirpando su sentido religioso hasta transformar el 25 de diciembre en una fecha consagrada a las compras, a las panzadas y a un calor familiar m&aacute;s bien secular. Pero el pecado, sin embargo, no es tan grave como parece. Todo indica que Jes&uacute;s, si en verdad naci&oacute;, no lo hizo la madrugada de aquel d&iacute;a.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Resulta que esta fecha es producto de una convenci&oacute;n cristiana que no tiene, en la pr&aacute;ctica, ning&uacute;n respaldo fidedigno. Tradicionalmente, los pueblos boreales siempre hab&iacute;an celebrado alrededor de la citada fecha el solsticio de invierno, es decir, cuando los d&iacute;as empiezan a tornarse m&aacute;s largos, tratando de simbolizar algo as&iacute; como que la tierra volv&iacute;a a la vida, lo cual era considerado el mejor momento del a&ntilde;o para instaurar el nacimiento de sus dioses. Resumiendo, se dice que los primeros cristianos condenaron estas celebraciones paganas, ya que ellos, desde la otra orilla m&iacute;stica, estaban esperando el fin del mundo y, por tanto, no guardaban lugar para los placeres terrenales.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Fue entonces que los seguidores de Jes&uacute;s, all&aacute; por el siglo IV, tuvieron que tomar una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica: unirse a la competencia. Entonces, alegaron (contrariamente a los hechos conocidos) que Jes&uacute;s hab&iacute;a nacido ese d&iacute;a y usurparon la conmemoraci&oacute;n del solsticio para su Iglesia. Liber&eacute;monos de las culpas, los cristianos antiguos &ldquo;plagiaron&rdquo; la Navidad, y su celebraci&oacute;n, desde su origen, estuvo marcada por la ambivalencia.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Perú, un país por civilizar</title>
	<published>2011-12-06</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1340/perao-un-paais-por-civilizar</link><description><![CDATA[<p>
	Casi siglo y medio despu&eacute;s de la Guerra del Pac&iacute;fico es cruel y preocupante la incre&iacute;ble vigencia de los diagn&oacute;sticos e interpretaciones que, del Per&uacute; y su sociedad, hizo la intelectualidad chilena de entonces. Gracias al formidable libro &ldquo;Guerreros Civilizadores&rdquo;, recientemente publicado por la historiadora peruana Carmen Mc Evoy, es posible leer algunas reflexiones que, como balas cargadas de actualidad, penetran la fr&aacute;gil entelequia sobre la que no se termina de construir nuestro desarrollo e identidad como pa&iacute;s. La conclusi&oacute;n es casi letal: en esencia, los peruanos hemos evolucionado muy poco en 132 a&ntilde;os.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Sin suscribirlos en su totalidad, sobre todo por la carga racial que contienen algunos de ellos, me permito transcribir algunos pensamientos de intelectuales citados por la autora, y de ella misma, para la respectiva y dolorosa introspecci&oacute;n a la que nos veremos forzados luego de rumiarlos.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Seg&uacute;n el historiador sure&ntilde;o Benjam&iacute;n Vicu&ntilde;a Mackenna, Per&uacute; y Bolivia eran pa&iacute;ses trabados en su evoluci&oacute;n por &ldquo;el revoltijo de sus castas, sus soldadescas y su indiada. Tribus m&aacute;s que naciones atrapadas en un c&iacute;rculo vicioso de fragmentaci&oacute;n y anarqu&iacute;a caudillesca&rdquo;. De Bolivia y su presidente Hilari&oacute;n Daza dec&iacute;a: &ldquo;pa&iacute;s profundamente p&eacute;rfido de &iacute;ndole, viciado y contrahecho en su origen, maleado por las revoluciones. Gobernado por un &ldquo;ind&oacute;mito bruto de las selvas&rdquo;. El Per&uacute; no se salva: &ldquo;Tierra de incesantes convulsiones, habitada por un &ldquo;mal antiguo&rdquo;, ese &ldquo;lobo hambriento e insaciable que hab&iacute;a devorado&rdquo; su vida desde la cuna, &ldquo;dej&aacute;ndoles apenas existencia raqu&iacute;tica y miserable a trav&eacute;s de las edades y de las pruebas m&aacute;s crueles&rdquo;. (De inmediato pienso en Cajamarca, Ca&ntilde;ete, Andahuaylas, etc. 2011 !!!). En s&iacute;ntesis, dice la autora, de acuerdo al juicio del historiador, Bolivia y Per&uacute; eran dos &ldquo;desventurados pa&iacute;ses de la Am&eacute;rica Espa&ntilde;ola, condenados al eterno vaiv&eacute;n de sus propias desasosegadas olas&rdquo;. (Ups, &iexcl;Qu&eacute; vigencia!, digo yo).</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Chile, dice la autora en otro momento, &ldquo;para ganar a los pa&iacute;ses &ldquo;civilizados&rdquo; a su causa nacional, ten&iacute;a que probar una y otra vez que era no solo militar y jur&iacute;dicamente superior, sino que tambi&eacute;n lo era a nivel moral e incluso racial&rdquo;. (Salvo por lo moral y racial, lo suscribo todo). Luego, resumiendo las ideas de una serie de intelectuales chilenos liderados por Pascual Ahumada, la autora explica que Chile construy&oacute; una percepci&oacute;n de s&iacute; mismo &ldquo;como una naci&oacute;n trabajadora cuya misi&oacute;n era civilizar una frontera b&aacute;rbara poblada por bolivianos y peruanos&rdquo;. Ya por nuestros d&iacute;as, dice tambi&eacute;n el libro, el histori&oacute;grafo Sergio Villalobos reproduce, casi textualmente, a inicios de este siglo, todos los argumentos esgrimidos por sus pares decimon&oacute;nicos: &ldquo;que Chile es un pa&iacute;s estable y ordenado en comparaci&oacute;n con la anarqu&iacute;a que rein&oacute; permanentemente en el Per&uacute;. Y que Bolivia es -un pa&iacute;s due&ntilde;o de una &ldquo;historia tr&aacute;gica y pintoresca&rdquo;- y que Per&uacute; -es un pa&iacute;s &ldquo;con un pasado nutrido de vej&aacute;menes y crueldades sin l&iacute;mite con la propia poblaci&oacute;n&rdquo;-. La meticulosa historiadora peruana tambi&eacute;n cita, el fascinante relato, seg&uacute;n sus propias palabras, que nos dej&oacute; sobre su entrada a Lima un cronista soldado, un expedicionario que compar&oacute; a la antigua capital virreinal, refiri&eacute;ndose a nuestra ciudad, con una &ldquo;bacante que se retorc&iacute;a en medio de sus placeres&rdquo;. (Uff, directo al plexo) .Y pensar que esa es solo la introducci&oacute;n.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Yanacocha y sus 4 x 4</title>
	<published>2011-11-29</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1322/yanacocha-y-sus-4-x-4</link><description><![CDATA[<p>
	En una trocha adonde el asfalto no llega, salpicando polvo, cuando no barro, a esos campesinos de hermosos sombreros pero muy pobres, pasa la camioneta doble cabina y doble tracci&oacute;n con su conductor nuevo rico. Este ya no mira a los costados, mucho menos a los ojos, y se toma la licencia de olvidarse del pr&oacute;jimo, de s&iacute; mismo, de cuando &eacute;l o sus padres a&uacute;n caminaban en ojotas. Sigue manejando raudo y ajeno.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	La descrita es, hace tiempo, una escena cotidiana en el campo cajamarquino, y ahora tambi&eacute;n en la ciudad. Es inevitable, es comprensible: los campesinos miran con envidia y resentimiento ancestral a los conductores de esos briosos armatostes motorizados, imposibles de alcanzar con sus caballos o sus mulas. A unos los miran as&iacute; por ser vecinos desmemoriados, a otros por ser lime&ntilde;os o coste&ntilde;os arrogantes con actitud de conquistadores, de patrones que no son. La humildad rural cajamarquina, inocente, resignada a ver c&oacute;mo el progreso pasa frente a sus narices sin que pueda tocarlo, a todos esos individuos les llama ingenieros, sin importar su profesi&oacute;n o catadura.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Solo en contadas excepciones, seg&uacute;n me contaron los piqueteros andinos del paro que a&uacute;n no se levanta en la zona, estos &ldquo;ingenieros&rdquo; le brindan un asiento al agricultor, a la anciana, ahorr&aacute;ndoles horas de caminata desde el caser&iacute;o hasta la posta, desde el poblado a la &uacute;nica bodega. Se trata del encuentro de dos mundos: el del progreso con el estancamiento y la falta de oportunidades, el de la indiferencia con la miseria. Un encuentro que es desencuentro. El desencuentro m&aacute;s cotidiano de la poderosa minera con la poblaci&oacute;n. La poblaci&oacute;n que habita sobre los confines que ocultan el oro codiciado, valioso mineral que solo la empresa tiene la capacidad de extraer. Inexplicablemente, dada la gran cantidad de especialistas en relaciones comunitarias con la que cuenta, la millonaria minera en cuesti&oacute;n no ha sabido manejar este predecible problema sociol&oacute;gico que macera un trauma de ra&iacute;ces ancestrales, que nace desde los tiempos de la conquista y el traicionado Atahualpa. Gran error estrat&eacute;gico de la empresa transnacional, de sus trabajadores y sus contratistas. Las consecuencias est&aacute;n siendo muy da&ntilde;inas para su ya cuestionada legitimidad en el andino, profundo y todav&iacute;a verde, escenario de sus operaciones.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Ana Marzolo: El verdadero cristianismo</title>
	<published>2011-11-22</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1304/ana-marzolo-el-verdadero-cristianismo</link><description><![CDATA[<p>
	Ana Marzolo, recuerde ese nombre porque, aunque a ella no le guste lo que voy a decir, es el nombre de una hero&iacute;na, m&aacute;s bien una santa, en t&eacute;rminos religiosos, o un ser excepcional, en t&eacute;rminos m&aacute;s mundanos. Hace casi cuarenta a&ntilde;os que dej&oacute; su Detroit natal para venir a trabajar, como misionera en las c&aacute;rceles del Per&uacute;, recalando desde entonces en la m&aacute;s temida y sobrepoblada de todas ellas: Lurigancho, un presidio en donde las papas siempre queman. En ese lapso ha sido secuestrada hasta dos veces durante sangrientos motines en los que incluso perdieron la vida algunas de sus compa&ntilde;eras de labores en ese oasis de esperanza en la que se ha convertido la capellan&iacute;a del penal. Acaso la respuesta que me dio cuando le hice la obvia pregunta de por qu&eacute;, a pesar de los riesgos inminentes que corre su integridad, sigue trabajando all&iacute;, puede resumir las dimensiones espirituales del ser humano que tuve al frente durante la elaboraci&oacute;n de un reportaje televisivo que, dados los crueles tiempos que rigen la programaci&oacute;n de la caja boba, result&oacute; mezquino para transmitir una obra tan loable como desconocida. -En cuarenta a&ntilde;os han sido solo dos veces, es muy poco, no est&aacute; tan mal-, me respondi&oacute; la hermana Ana, suelta de huesos. Dos veces en las que ha sentido el fr&iacute;o metal de un arma de fuego sobre la nuca o la filuda punta de una chaveta sobre el est&oacute;mago.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Se trata de un verdadero &aacute;ngel que camina por las cenagosas partes de este mundo, procur&aacute;ndole una esperanza de redenci&oacute;n a lo peor de nuestra sociedad, a aquellos a los que muchos quisieran condenar a la pena de muerte, cuando no desaparecerlos con sus propias manos, como soluci&oacute;n inmediata y facilista frente al fen&oacute;meno de la criminalidad. Observar un cambio de conducta, de actitud frente a la vida, a&uacute;n en esas circunstancias, es su mayor recompensa, pues ni siquiera les pide a cambio que crean en Dios.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	Luego de escuchar durante a&ntilde;os, con paciencia, casi poniendo la otra mejilla, las alarmantes historias que hay detr&aacute;s de las personas que cometen terribles cr&iacute;menes, hasta el punto de haber aprendido su propio lenguaje &lsquo;canero&rsquo;, Ana concluye que, con infancias tan traum&aacute;ticas como las que han vivido sus sentenciados autores, en la mayor&iacute;a de los casos, ella tambi&eacute;n hubiera sido delincuente, que cualquiera de nosotros que tenemos la suerte de no estar tras las rejas, habr&iacute;a sido, casi de forma inexorable, un maldito delincuente. Entendi&oacute; que aquellos que agreden a nuestra sociedad, son tambi&eacute;n, a su vez, v&iacute;ctimas de la misma a las que alguien tiene que ayudar.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
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	Desde que empez&oacute; a transformar un pedazo de tierra, tierra de nadie, plagada de drogadictos expulsados de los pabellones del presidio que en los peores momentos llegaron a alimentarse hasta con carne de perro, su objetivo siempre fue ofrecer una oportunidad de redenci&oacute;n. Un arrepentimiento real que ella llama sanaci&oacute;n, y que pasa por un profundo viaje hacia los remotos parajes del alma en donde habitan los recuerdos infantiles m&aacute;s &iacute;ntimos y lacerantes de casi todo &lsquo;malandro&rsquo;. Es decir, morir un poco, para luego empezar a perdonarse y resucitar.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Es cierto que el cristianismo oficial de nuestros tiempos tiene versiones conservadoras furibundas como aquella que censura programas de televisi&oacute;n, predica contra el aborto terap&eacute;utico y los m&eacute;todos anticonceptivos, hasta inmiscuirse en la pol&iacute;tica. O incluso descarriadas, como la que esconde, bajo las jer&aacute;rquicas sotanas de algunos de sus m&aacute;s eximios representantes, la condenable pedofilia. Sin embargo, y afortunadamente, tambi&eacute;n alberga entre sus abanderados m&aacute;s discretos, una militancia fiel y coherente con lo predicado por Jes&uacute;s en el Evangelio. Ese es el cristianismo en el que quisiera creer. El cristianismo de Ana Marzolo.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Perú y la pobreza multidimensional</title>
	<published>2011-11-08</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1270/perao-y-la-pobreza-multidimensional</link><description><![CDATA[<p>
	A pesar de las cifras macroecon&oacute;micas favorables, de acuerdo a un informe del PNUD publicado la semana pasada, somos el segundo pa&iacute;s m&aacute;s pobre de Latinoam&eacute;rica. Solo nos supera, en este ranking, como en los viejos tiempos, el consuelo boliviano. La contradicci&oacute;n entre un crecimiento econ&oacute;mico que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha liderado la regi&oacute;n y una pobreza tambi&eacute;n ubicada en los primeros puestos, se explica gracias a una nueva medida aplicada por las Naciones Unidas: el &iacute;ndice de pobreza multidimensional (IPM). Este analiza el verdadero acceso a la salud, a la educaci&oacute;n, a los servicios b&aacute;sicos, e introduce tambi&eacute;n el importante factor medioambiental como par&aacute;metros de bienestar. Esto nos aterriza a una cruda realidad de una sola cachetada: el 19.9 por ciento de los peruanos, uno de cada cinco, es pobre multidimensional.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	No tenemos que irnos a una provincia andina o amaz&oacute;nica para notarlo. Los ejemplos sobran alrededor m&iacute;o en el &ldquo;democr&aacute;tico&rdquo; Chorrillos. All&iacute;, abajo, est&aacute; el portero del edificio en el que vivo, la &ldquo;nana&rdquo;, felizmente no vestida de blanco, jugando en el parque con la hijita de mi vecina y los taxistas que a veces tomo en la esquina. Ellos y sus familias tienen que atender sus problemas de salud en los hospitales del Estado haciendo colas interminables, esperando turnos y camas que nunca llegan. Inmersos en un sistema en el que la mortalidad infantil y la desnutrici&oacute;n siguen acechando. Ellos fueron educados en colegios p&uacute;blicos, son v&iacute;ctimas de la hist&oacute;ricamente deplorable educaci&oacute;n peruana que no les dio las herramientas suficientes para encontrar trabajos mejores. Ellos, no les queda otra, (salvo a los taxistas mientras trabajan) se movilizan todav&iacute;a en combis asesinas y, si es que pueden viajar, en buses interprovinciales que siguen matando a sus pares en cantidades industriales en nuestras precarias carreteras.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	C&oacute;mo podemos hablar de desarrollo si en el pa&iacute;s en el que vivimos la salud p&uacute;blica sigue atentando contra la dignidad de una buena parte de peruanos. Si es que la educaci&oacute;n p&uacute;blica, tan importante en las sociedades avanzadas y con menos desigualdad, sigue siendo un elemento tremendamente excluyente, un factor que marca la diferencia entre los que tenemos acceso a las oportunidades y aquellos que est&aacute;n sentenciados, casi desde que nacen, a la eterna marginaci&oacute;n. C&oacute;mo podemos hablar de calidad de vida, de bienestar, si es que los servicios b&aacute;sicos como el agua y la electricidad son a&uacute;n un lujo inalcanzable para una buena parte de nuestra poblaci&oacute;n. (14.1 % seg&uacute;n el estudio). Dif&iacute;cil hablar de progreso si es que persisten y se multiplican impunemente, ya sea por la monstruosa miner&iacute;a informal que nos agobia o por la grosera contaminaci&oacute;n que producen los combustibles que utilizamos, los da&ntilde;os a nuestro medio ambiente y territorio.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La atenci&oacute;n generada por el an&aacute;lisis de los cien primeros d&iacute;as del gobierno de Ollanta Humala incluyendo, por supuesto, el ruidoso esc&aacute;ndalo Chehade, ha hecho pasar casi desapercibido un diagnostico lamentable que nos baja de la nube a la que el se&ntilde;or Alan Garc&iacute;a se obstin&oacute; tanto en subirnos.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>¿A quién castigó el Sr. Burneo?</title>
	<published>2011-11-01</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1255/a-a-quiaen-castigao-el-sr-burneo</link><description><![CDATA[<p>
	*Reflexi&oacute;n a cargo de Carlos Bozanic, ejecutivo del sector pesquero.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	Hace algunas semanas el ministro de la producci&oacute;n manifest&oacute; su inquietud por la falta de pago de un n&uacute;mero considerable de multas por parte de la industria pesquera, ascendentes a S/.891 millones. Burneo tambi&eacute;n expres&oacute; sus reparos al sistema de sanciones ya que, seg&uacute;n &eacute;l y otros funcionarios del sector, resultaba inaplicable para los casos de reincidencia. Lo cierto es que el viernes pasado public&oacute; las modificaciones que hab&iacute;a anunciado a este reglamento y se arrog&oacute; la potestad de cancelar licencias de pesca. Una acci&oacute;n que, de acuerdo a no pocos abogados especialistas en el tema, ser&iacute;a inconstitucional. El objetivo final pareciera haber sido &ldquo;cuadrar&rdquo; a la industria de harina y aceite de pescado.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Pero el ministro Burneo lleg&oacute; m&aacute;s lejos para demostrar su poder. Al margen de los procesos administrativos, el ministro ha hecho uso de su atribuci&oacute;n de decretar el inicio de la temporada de pesca dos semanas m&aacute;s tarde de la fecha recomendada por IMARPE. Con esto se ha perjudicado a muchos, meti&eacute;ndose en el mismo saco a las empresas infractoras y no infractoras, a los m&aacute;s de 10,000 pescadores de la flota &ldquo;anchovetera&rdquo;, a los trabajadores de las plantas procesadoras, a las empresas de servicios del sector, a sus clientes y, finalmente, al propio Estado. Cada d&iacute;a de pesca se producen cerca de S/. 48 millones en aceite y harina de pescado, de los cuales el fisco recauda, solo por el IGV, cerca de S/. 6 millones. El impacto en las celebradas cifras macroecon&oacute;micas, por tanto, ser&aacute; inevitable. En t&eacute;rminos laborales estamos hablando de unos 30,000 puestos de trabajo directo y hasta 100,000 puestos indirectos los que fueron afectados con la demora.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	La pesca de anchoveta en el Per&uacute;, entre la frontera norte y el paralelo 16&deg; de latitud sur de nuestro litoral, se desarrolla en dos temporadas. La primera suele comenzar en abril y terminar en julio, la segunda se extiende entre octubre y enero. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, un manejo responsable del IMARPE y de las autoridades hab&iacute;a mejorado la predictibilidad de esta actividad, convirtiendo al Per&uacute; en el proveedor preferido de los productores de alimentos para la acuicultura mundial, los cuales pagan premios de hasta US$ 150/TM sobre la competencia (Chile, Sud&aacute;frica, Islandia, entre otros). Con el crucero de investigaci&oacute;n del IMARPE concluido hace m&aacute;s de 20 d&iacute;as, el mercado esperaba, como era ya costumbre, que el Per&uacute; anuncie la cuota asignada para la temporada, as&iacute; como el inicio de la misma. Sin embargo, este anuncio se ha venido postergando caprichosamente, generando olas de especulaci&oacute;n que afectan la imagen del pa&iacute;s y beneficia a los especuladores que encuentran en la incertidumbre espacio para mayores m&aacute;rgenes y tambi&eacute;n a nuestros competidores en este importante mercado internacional. Esto sin contar la p&eacute;rdida de d&iacute;as de pesca muy valiosos para todos en t&eacute;rminos econ&oacute;micos.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Autocrítica generalizada</title>
	<published>2011-10-25</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1239/autocraitica-generalizada</link><description><![CDATA[<p>
	&iexcl;Que pasen los padres de Ciro Castillo! &iexcl;Que pase el hermano de Ciro Castillo! &iexcl;Que pasen los padres de Rosario Ponce! &iexcl;Que pase Rosario Ponce! Solo falta decir lo que, sin ninguna duda, se viene: &iexcl;que pase el cad&aacute;ver de Ciro Castillo! Es un hecho, el ins&oacute;lito cap&iacute;tulo de la investigaci&oacute;n forense sobre el cuerpo de Ciro Castillo y todo lo que este pueda &ldquo;decir&rdquo; promete mucho m&aacute;s rating todav&iacute;a. Si bien en los tristemente recordados &ldquo;talk shows&rdquo; la escena suprema, el s&uacute;mmum de audiencia en el que todas las partes del drama se encontraban en el set, era frecuente de acuerdo a sus formatos, aquello, aunque no parezca, es muy dif&iacute;cil de que ocurra durante la emisi&oacute;n de un programa period&iacute;stico. Ante tal dificultad, a la televisi&oacute;n peruana no le queda m&aacute;s que suministrar por dosis la noticia &ldquo;del a&ntilde;o&rdquo; estelar de turno. Entonces se le hacen &ldquo;sentidos&rdquo; reportajes a cada uno de los protagonistas de la historia, y adem&aacute;s se les entrevista en vivo posteriormente porque no queda otra. El otro camino al &eacute;xito seguro fue la especulaci&oacute;n salvaje e impune. En este contexto de entrega total al &ldquo;respetable&rdquo;, los sellos de agua sobre las im&aacute;genes &ldquo;exclusivas&rdquo; de cada canal acerca del caso Ciro Castillo se asemejan a las marcas de fuego sobre las reses que distinguen la rentable mercanc&iacute;a. Porque esta noticia es mercanc&iacute;a pura, y ser&iacute;a interesante hacer un estudio de cu&aacute;nto es lo que han ganado los anunciantes gracias a este insumo infalible que hipnotiza al reba&ntilde;o de la teleaudiencia como la magia negra. Con el drama de moda los medios se han ganado un merecido impuesto a las &ldquo;sobreganancias&rdquo;. Queda claro, hay que decirlo, que el programa o diario que no aborde ese tema, no existe y no vende, se queda sin mamadera y la mamadera es la desgracia ajena en &ldquo;prime time&rdquo;. Esta es la cosecha de lo que los propios medios hemos cultivado, el p&uacute;blico al que nos &ldquo;debemos&rdquo; nos lo exige y nos premia con creces concedi&eacute;ndonos su generosa sinton&iacute;a en este pol&eacute;mico c&iacute;rculo vicioso sin final a la vista.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Se reconfirma, con este caso digno de an&aacute;lisis en las facultades de comunicaci&oacute;n y sociolog&iacute;a del pa&iacute;s, que el periodismo peruano, televisivo y escrito, m&aacute;s ilustrado puede alcanzar el mismo nivel que los vilipendiados &ldquo;talk shows&rdquo;, que son puro negocio. &iquest;Qu&eacute; le vamos a decir a Rosario Ponce los periodistas, como gremio, si se comprueba que ella no tuvo nada que ver con la muerte de quien fuera su novio?, &iquest;c&oacute;mo le vamos a responder, a reparar el da&ntilde;o causado luego de lucrar con su infeliz situaci&oacute;n? &iquest;Es para esto que queremos la libertad de expresi&oacute;n como derecho absoluto y despenalizado? &iquest;C&oacute;mo explicarle a la sociedad que a los medios nos importa m&aacute;s la muerte de un estudiante de clase media que dos decenas de otros peruanos de clase baja? La semana pasada murieron cerca de 20 personas calcinadas por la informalidad de siempre, una informalidad tan letal como el hecho de que para nosotros, los periodistas peruanos, es m&aacute;s importante descifrar el enigma Ciro Castillo, que plantear una profunda revoluci&oacute;n de nuestros valores para evitar que nuestros compatriotas pobres sigan muriendo como ganado.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>El Sarcoma de Chávez</title>
	<published>2011-10-18</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1222/el-sarcoma-de-chaavez</link><description><![CDATA[<p>
	El presidente Hugo Ch&aacute;vez tendr&iacute;a una expectativa de vida de solo dos a&ntilde;os m&aacute;s, ha declarado hace un par de d&iacute;as Salvador Navarrete, quien fuera m&eacute;dico de la familia presidencial hasta antes de que se detecte el c&aacute;ncer que est&aacute; matando al mandatario venezolano. Al margen de la simpat&iacute;a o rechazo que uno pueda sentir frente a su figura e influencia, estamos hablando del presidente m&aacute;s medi&aacute;tico de Latinoam&eacute;rica. Un l&iacute;der que, como sabemos, ha sabido ganarse un espacio permanente en las secciones internacionales de los medios debido a un estilo frontal, pleitista, que genera pol&eacute;mica y titulares, rechazo y adhesiones. De otro lado, es tambi&eacute;n el mandatario m&aacute;s ambicioso y obstinado en permanecer en el poder pues, a&uacute;n desahuciado en secreto, insiste con una reelecci&oacute;n que, por eso mismo, pretende adelantar.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	El referido m&eacute;dico ha precisado que su expaciente no presenta un c&aacute;ncer de pr&oacute;stata sino un sarcoma, uno de los procesos oncol&oacute;gicos m&aacute;s agresivos y dif&iacute;ciles de combatir. Se trata del crecimiento anormal de alg&uacute;n tejido conjuntivo que puede ser m&uacute;sculo, hueso, cart&iacute;lago o grasa. La neoplasia se desarrolla hacia adentro del cuerpo, desplazando y luego aplastando los &oacute;rganos vitales. En el caso espec&iacute;fico de Ch&aacute;vez, este sarcoma, palabra cuya sola fon&eacute;tica ya asusta, parecer&iacute;a haberse iniciado a partir de su pelvis. Frente a la malignidad de un tumor de tales caracter&iacute;sticas, solo queda aplicar fuertes dosis de quimioterapia o radiaciones que, por cierto, matan tanto lo bueno como lo malo, hasta que el azaroso balance permita la existencia. Mientras sobrevive, el paciente sufre impactantes da&ntilde;os en su apariencia personal como la p&eacute;rdida del cabello y el pelo de las cejas, mostrando una imagen fr&aacute;gil y vulnerable, t&iacute;pica de las campa&ntilde;as de sensibilizaci&oacute;n social frente a esta terrible enfermedad. Como dice ese lugar com&uacute;n, es un mal que no se le desea ni al peor enemigo. La televisada decadencia que estamos presenciando, esta vez la protagoniza un personaje que durante sus discursos y, en general, en todas sus numerosas apariciones p&uacute;blicas, siempre se mostr&oacute; altivo, autosuficiente y soberbio. El contraste, por tanto, es sorprendente y hasta conmovedor. Ahora, a la luz de lo que se viene confirmando, esa mirada arrogante y, al mismo tiempo, carism&aacute;tica, deja traslucir, cada vez con m&aacute;s crudeza, el inocultable desconcierto de un hombre autoritario y megal&oacute;mano, con pretensiones mesi&aacute;nicas, que se cre&iacute;a omnipotente. Un hombre que siente c&oacute;mo se le va acercando la muerte sin que todo su poder pueda hacer algo para evitarlo. Como adem&aacute;s revel&oacute; Navarrete: &ldquo;Ch&aacute;vez pensaba que no se iba a enfermar nunca&rdquo;. Pero a&uacute;n con la fecha de caducidad sopl&aacute;ndole la nuca, el presidente venezolano va a necesitar las c&aacute;maras hasta que su dignidad, valent&iacute;a y salud le permitan sostener su persistente ambici&oacute;n electoral. No obstante, la ca&iacute;da por entregas de un &iacute;cono de nuestros tiempos, para bien o para mal, ya deja traslucir, tambi&eacute;n, las sonrisas cada vez menos ocultas de sus numerosos adversarios que no pudieron hacer, por m&aacute;s que lo intentaron, lo que la naturaleza, todo indica, har&aacute;: sacarlo del poder.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>EXCLUSIÓN MEDIÁTICA</title>
	<published>2011-10-04</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1190/exclusia-n-media-tica</link><description><![CDATA[<p>
	Las tragedias ajenas ejercen una impresionante fascinaci&oacute;n entre los lectores y televidentes de todos los estratos sociales. Para notarlo s&oacute;lo basta con observar las congestiones vehiculares que se producen, por ejemplo, en la V&iacute;a Expresa, cuando ocurre alg&uacute;n aparatoso accidente de tr&aacute;nsito que activa nuestro morbo disfrazado de curiosidad. Esto se evidencia mucho m&aacute;s a&uacute;n cuando los involucrados en ellas son personas pertenecientes a los sectores econ&oacute;micamente acomodados y socialmente &ldquo;tradicionales&rdquo;. Para las clases medias y altas, la muerte de Walter Oyarce o la desaparici&oacute;n de Ciro Castillo, y los contextos en los que se produjeron, significan una imperdible oportunidad de verse retratadas en los medios en situaciones temidas e indeseables, pero retratadas al fin. El perverso atractivo consiste en el alivio temporal de ser s&oacute;lo espectadores, mezclado con el siempre presente temor de ser alg&uacute;n d&iacute;a protagonistas de estas terribles historias que bien los podr&iacute;an estar aguardando a la vuelta de la esquina o hasta en sus propios hogares. La aparente escasa distancia entre la comodidad de la butaca casera y la tragedia observada en la pantalla genera un espacio ideal para el desarrollo de la morbosa fantas&iacute;a de ser ellos la propia noticia, algo que escapa de su control. Este espacio es la plataforma de su placer encubierto.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Para las clases menos favorecidas, por su parte, este tipo de noticias en las que son &ldquo;otros&rdquo; los que sufren, representan una oportunidad igualmente valorada y perversa aunque desde la orilla opuesta. Esta consiste en el consuelo de observar en la pantalla y los tabloides que los &ldquo;ricos&rdquo; tambi&eacute;n lloran, que tambi&eacute;n la pasan mal, que tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas. La fascinaci&oacute;n hacia las tragedias de las clases m&aacute;s adineradas es transversal a nuestra sociedad, y es &ndash;quiz&aacute;s por eso mismo- muy bien aprovechada por los medios de comunicaci&oacute;n quienes, bajo el pretexto de la fiscalizaci&oacute;n y la &ldquo;heroica&rdquo; b&uacute;squeda de la verdad, atiborran sus contenidos noticiosos rivalizando por quien aporta m&aacute;s datos, m&aacute;s im&aacute;genes, m&aacute;s testimonios &ldquo;exclusivos&rdquo; sobre la historia de turno que se exprime hasta el hartazgo con la finalidad suprema de generar m&aacute;s sinton&iacute;a, ganarle a la competencia y as&iacute; poder subir las tarifas por avisos publicitarios. Per&uacute;, un pa&iacute;s en donde tan s&oacute;lo en los domingos hay casi una decena de programas &ldquo;period&iacute;sticos&rdquo;, ofrece un escenario tan salvaje como peculiar para este tipo de fen&oacute;menos sociales que, si bien ocurren en todo el mundo, en nuestro pa&iacute;s se evidencian de manera m&aacute;s cruda y primitiva. Tanto o m&aacute;s terrible como morir asesinado por barristas del equipo contrario es morir por el s&oacute;lo hecho de haber consumido alimentos envenenados proporcionados por un emblem&aacute;tico programa social del Estado en un una remota provincia. Sin embargo, ambas noticias, igual de lamentables, no reciben el mismo tratamiento en la palestra informativa, porque tampoco reciben la misma valoraci&oacute;n en el imaginario colectivo de los consumidores de la industria noticiosa. Si se tratara de ficciones, el gui&oacute;n futbolero es mucho m&aacute;s &ldquo;vendedor&rdquo; que el gui&oacute;n provinciano. El punto es que son realidades. Este tipo de exclusi&oacute;n, la que parte de nosotros mismos y no del Estado, es la m&aacute;s dif&iacute;cil de combatir.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Hincha de ti, hincha de nada</title>
	<published>2011-09-27</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1173/hincha-de-ti-hincha-de-nada</link><description><![CDATA[<p>
	Me pregunto y me seguir&eacute; preguntando qu&eacute; es lo que ponen en juego los hinchas peruanos de equipos peruanos de f&uacute;tbol peruano, como buena parte de mis queridos amigos y compatriotas, cada vez que hay un partido. El fat&iacute;dico s&aacute;bado &uacute;ltimo, d&iacute;a en que se jug&oacute; un cl&aacute;sico intrascendente como siempre y triste como nunca, observaba en la oficina c&oacute;mo mis compa&ntilde;eros de trabajo ingresaban, como por arte de magia, a una estado de ansiedad, para m&iacute; incomprensible, por el solo hecho de ver jugar a la U contra Alianza, dos equipos m&aacute;s que mediocres, hist&oacute;rica y estad&iacute;sticamente, p&eacute;simos a nivel internacional. Un duelo deportivo cuyo resultado es capaz de influir, para bien o para mal, dependiendo del arbitrario bando en el que se est&eacute;, en el &aacute;nimo de muchos por el resto del d&iacute;a o la semana o, incluso, en la autoestima, hasta el pr&oacute;ximo enfrentamiento. &iquest;Cu&aacute;l es el misterioso &ldquo;sentimiento&rdquo; que une a los hinchas peruanos con los fracasados equipos peruanos de sus amores? &iquest;Qu&eacute; obtiene, a cambio, un hincha peruano por alentar a un equipo peruano que nunca gana en las competencias de verdad y m&aacute;s bien cosecha resultados humillantes? Esa es, precisamente, la magia del f&uacute;tbol, dir&aacute;n algunos, en respetable opini&oacute;n inmediata. Cuando despu&eacute;s, todav&iacute;a con la oficina inquieta por la justa reciente, nos enteramos de la terrible muerte del hincha aliancista Walter Oyarce, me sent&iacute; a&uacute;n m&aacute;s marginal frente al gratuito fanatismo, m&aacute;s de reba&ntilde;o que de tribu, que generan estos dos equipos peruanos que, durante toda su existencia, no han logrado otra cosa que no sea la f&uacute;til &ldquo;gloria&rdquo; de haber triunfado, un d&iacute;a uno, un d&iacute;a otro, el uno sobre el otro y viceversa. Nada m&aacute;s que eso. No puedo, nunca pude, identificarme con esas dos precarias parcelas a las que nuestra sociedad nos propone pertenecer, pr&aacute;cticamente desde que nacimos, sin mediar explicaci&oacute;n razonable de por medio. No encuentro nada que me una a esos equipos, pues nada me atrae de ellos, no les encuentro nada de interesantes. No me identifico con ellos y ellos tampoco han hecho nada para que me interesen hasta el punto de que formen parte de mi identidad, como suele suceder en el caso de sus golpeados hinchas. Me resulta, adem&aacute;s, imposible admirarlos, sentirme orgulloso de ese par de instituciones que, salvo por los m&eacute;ritos personales en la cancha de uno que otro de sus integrantes en el pasado ya lejano, no califican para representar dignamente a nadie, pues la &uacute;nica identidad que tienen en com&uacute;n, son la recurrente derrota internacional y la eterna corrupci&oacute;n de sus dirigencias. Ni siquiera cumplen con el requisito elemental que s&iacute; cumplen los equipos de los pa&iacute;ses vecinos para justificar su hinchada: Ganar, ganar copas. El asunto no puede ser tan simple como ser de la U o del Alianza, ser merengue o ser grone, para convertirse en un enemigo, en un potencial asesino o en un potencial asesinado. En el Per&uacute; de hoy, lo es. As&iacute; de simple.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>El Contralor sí tiene quien lo fiscalice</title>
	<published>2011-09-13</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1142/el-contralor-sai-tiene-quien-lo-fiscalice</link><description><![CDATA[<p>
	Enrique Arias es un exmiembro del Partido Nacionalista Peruano -no del Partido Aprista- que hace m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os fund&oacute; una ONG a la que llam&oacute; &ldquo;Valores contra la Corrupci&oacute;n&rdquo;. Un buen d&iacute;a, a inicios del 2011, como muchos de los hilos de madeja que llegan a los medios period&iacute;sticos para ser investigados, recibi&oacute; un correo electr&oacute;nico que daba cuenta de supuestas irregularidades cometidas dentro de la Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica -nada menos que el ente fiscalizador por antonomasia de nuestro pa&iacute;s-. El d&iacute;a 27 de agosto pasado, una semana antes de que Fuad Khoury, el actual Contralor, anuncie a los cuatro vientos que m&aacute;s de diez mil empleados p&uacute;blicos podr&iacute;an estar comprometidos en actos de corrupci&oacute;n, el se&ntilde;or Arias present&oacute; dos denuncias constitucionales ante el Congreso de la Rep&uacute;blica haciendo uso de sus derechos como ciudadano y cumpliendo el objetivo de la instituci&oacute;n que dirige. La primera de ellas corresponde a la supuesta contrataci&oacute;n irregular de un exempleado de la contralor&iacute;a, el se&ntilde;or &Aacute;ngel Parodi Zevallos. Arias se pas&oacute; cinco meses solicitando informaci&oacute;n acerca de este tema puntual. En un primer momento, la Contralor&iacute;a le respondi&oacute; con un cuadro detalle de su personal en el que se indicaba que el se&ntilde;or Parodi hab&iacute;a sido designado, desde el diez de febrero del 2010, como asesor en motivaci&oacute;n de la Gerencia de Gesti&oacute;n y Desarrollo Humano de la referida entidad. Sin embargo, no satisfecho con la respuesta, Arias solicit&oacute; luego que la Contralor&iacute;a precise la forma en la que Parodi fue contratado. Fue entonces cuando la Contralor&iacute;a le hizo llegar una resoluci&oacute;n firmada por el propio Contralor en la que se invocaba una norma solo aplicable a funcionarios y directivos para contratar a dedo al empleado en cuesti&oacute;n, como asesor de su despacho y no de la Gerencia de Gesti&oacute;n y Desarrollo Humano, un puesto al que muchos peruanos quisieran postular, sobre todo si el sueldo asciende a 10,400 soles mensuales. El punto es que el se&ntilde;or Parodi nunca fue nombrado ni como funcionario ni directivo. El propio contralor, en su descargo, admiti&oacute; ante c&aacute;maras que el se&ntilde;or Parodi, conocido suyo, era un empleado de confianza. De acuerdo a las claras distinciones que hace la Ley Marco del Empleo P&uacute;blico, un empleado de confianza no es ni funcionario ni directivo. Adem&aacute;s de esto, el se&ntilde;or Parodi consign&oacute;, en una declaraci&oacute;n jurada, que era Bachiller en Derecho de la Universidad Cat&oacute;lica cuando no lo era, sorprendiendo a la instituci&oacute;n que lo contrata y postergando, repito, a cientos de peruanos mejor calificados acad&eacute;micamente que bien podr&iacute;an haber postulado al puesto que en realidad ocup&oacute;: el de asesor en motivaci&oacute;n en la Gerencia de Gesti&oacute;n y Desarrollo Humano, no del despacho del Contralor. En consecuencia, el Estado Peruano le termin&oacute; pagando m&aacute;s de 166,000 soles de todos los contribuyentes. Un cargo tan delicado como el del Contralor General de la Rep&uacute;blica no puede cometer este tipo de faltas que, por la naturaleza de su funci&oacute;n, fiscaliza en otras entidades. Si su trabajo es mirar la paja en el ojo ajeno, tiene que dar el ejemplo. El &ldquo;error&rdquo; ha significado para el Contralor una denuncia constitucional en un momento, sin duda, inoportuno. Pero eso no le incumbe al denunciante. A esto, por cierto, se le agrega otra denuncia constitucional por consignar un domicilio inexacto en una declaraci&oacute;n jurada a la Municipalidad de Ate con fines matrimoniales. Peligroso.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Ciro Castillo, ensayo sobre un enigma</title>
	<published>2011-08-30</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1101/ciro-castillo-ensayo-sobre-un-enigma</link><description><![CDATA[<p>
	Cu&aacute;ntas car&aacute;tulas, Ciro. Nunca lo imaginaste, ni en sue&ntilde;os. Cu&aacute;ntos titulares. Cu&aacute;ntas historias han contado tus fotograf&iacute;as profanando tu historia en vano intento. Cu&aacute;ntos periodistas que no cuentan tu historia rebuscan como recicladores lo que dejaste de tus d&iacute;as. Cu&aacute;ntas otras preguntas le seguir&aacute;n haciendo a la &uacute;ltima mujer que amaste hasta el misterio de tu muerte, presunta como ella sola.</p>
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	Nosotros, mientras tanto, permanecemos aqu&iacute;, en el c&oacute;modo sill&oacute;n de turno, tan cerca, tan lejos, de esos c&oacute;ndores. No te da lo mismo, lo s&eacute;, que sigamos merodeando en las entra&ntilde;as del Colca, ese valle en el que te perdiste, deleit&aacute;ndonos, impunes, con cada bocado que nos da la angustia pr&oacute;jima que sigue derramando tu padre, con las respuestas rotas de tu indescifrable compa&ntilde;era de viaje. No te da lo mismo, lo s&eacute;. Mas no olvides, Ciro, no olvides que no nos dejar&aacute;n cambiar de canal, que leamos otro peri&oacute;dico, antes de que aparezcas y se acabe la funci&oacute;n de tu tragedia. Oneroso lamento que acompa&ntilde;a, desde sus proleg&oacute;menos, hasta el andar de un nuevo gobierno que se estren&oacute; con tus dudas ya extraviadas. Por cierto, &iquest;por qui&eacute;n habr&iacute;as votado, Ciro? &iquest;Cu&aacute;l era tu color favorito? &iquest;Qu&eacute; m&uacute;sica escuchabas? &iquest;Qu&eacute; hubieras querido hacer con tu vida m&aacute;s adelante? Eso ya no importa. Frente a la infalible magia negra que provoca el enigma de tu ausencia, eso ya no importa.</p>
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	A&uacute;n si tus restos yacen ocultos en la puna, algo ya grita que no te encontraremos, que muchas flores ser&aacute;n arrojadas a esas monta&ntilde;as para recordarte de verdad, cuando los medios se cansen, nos cansen y, por fin, te olviden. Que tu tumba ser&aacute;, por un decreto de urgencia del destino, ese inh&oacute;spito ca&ntilde;&oacute;n arequipe&ntilde;o por donde ya desfil&oacute; la impotente comparsa del sistema, que Rosario no guarda celosamente el secreto de tu partida. No obstante, concedamos un momento, tan solo un momento, por si acaso la realidad nos traiciona y, en cambio, has huido para siempre. Aseguremos ese supuesto negado, ese pedazo de sentido y de delirio, para poder escribir, en ese caso, que t&uacute; as&iacute; lo buscaste. Perd&oacute;nanos, entonces. Ya no queremos, Ciro, ver por cap&iacute;tulos la pesadilla serial de tu paseo sin vuelta, el reparto de los tuyos en esta novela siniestra, desesperante, sin ep&iacute;logo en el viento. Ya no queremos, Ciro, ver a tu padre en esa lucha lacerante, ver a tu madre llorando en horarios estelares. Ya no queremos, Ciro, es cierto, pero tal vez queremos seguir consumiendo la mercanc&iacute;a que desdibuja, por entregas exclusivas, lo poco que queda de tu sonrisa congelada. No nos culpes.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>La paz sea contigo</title>
	<published>2011-08-23</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1084/la-paz-sea-contigo</link><description><![CDATA[<p>
	Mientras que en el Medio Oriente recrudece el tr&aacute;gico conflicto entre palestinos e israel&iacute;es, en el Per&uacute;, en cambio, sendos representantes de los pueblos antagonistas en el drama de Tierra Santa se han sentado en la misma mesa, la del gobierno de Gana Per&uacute;. Ocupando, nada menos, que dos de los cargos m&aacute;s importantes de nuestra democracia.</p>
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	Podemos ver, por un lado, al presidente de la PCM, Salom&oacute;n Lerner Ghitis, un miembro del pueblo jud&iacute;o que compone el coraz&oacute;n de Israel y, en el otro, al presidente del Congreso, Daniel Abugatt&aacute;s, quien tiene or&iacute;genes palestinos por sus cuatro costados. Si bien ambos son peruanos, sus respectivas estirpes bien los califican como portavoces locales de los intereses de estos dos pueblos hist&oacute;ricamente enfrentados. Ser&iacute;a muy interesante escuchar qu&eacute; opinan al respecto.</p>
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	En el caso del primero, su credo religioso se hizo evidente durante la ceremonia de juramentaci&oacute;n de su cargo. Lerner no jur&oacute;, prometi&oacute;, y no lo hizo frente a la cruz. Se trata de un jud&iacute;o perteneciente a la rama azkenas&iacute;, aquella que desciende de los jud&iacute;os de Alemania y Europa Central y que hoy conforman la clase dominante de la sociedad israel&iacute;. Poco antes de que, en 1948, el estado jud&iacute;o declare su independencia, muchos de ellos migraron por el mundo huyendo de los estragos del holocausto. Algunos llegaron hasta Latinoam&eacute;rica y la familia Lerner termin&oacute; estableci&eacute;ndose en nuestro pa&iacute;s.</p>
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	En la otra orilla est&aacute; Daniel Abugatt&aacute;s Majluf, quien desciende de dos de las tantas familias &aacute;rabes integrantes de una minor&iacute;a cristiana que abandon&oacute; el Medio Oriente. Miles de &aacute;rabes cristianos, a inicios del siglo pasado, se vieron forzados a huir de sus tierras ante los maltratos sufridos a manos de la gran mayor&iacute;a musulmana que hoy prevalece entre los palestinos y el mundo &aacute;rabe en general.</p>
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	Cuando la familia Abugatt&aacute;s lleg&oacute; al Per&uacute;, sin embargo, el estado de Israel a&uacute;n no exist&iacute;a. En nuestros d&iacute;as, un muro de hormig&oacute;n de hasta siete metros de altura y cientos de kil&oacute;metros de largo separa Beit Jala, la ciudad de sus ancestros, ubicada en Cisjordania, del difuso territorio israel&iacute;. Lo cierto es que al margen de la ONU y de cu&aacute;l de las dos posiciones en este conflicto sea la correcta, a inicios del a&ntilde;o pasado, durante el gobierno aprista, el Per&uacute; reconoci&oacute; oficialmente la existencia del estado de Palestina. No obstante, si Daniel Abugatt&aacute;s quisiera ir a visitar la tierra de sus antepasados, tendr&iacute;a que solicitar una visa ante la embajada de Israel en el Per&uacute;. Pero el ejemplo citado no es el &uacute;nico caso de saludable convivencia &aacute;rabe-jud&iacute;a dentro de las filas de Gana Per&uacute;.</p>
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	El lado palestino tiene otros dos representantes. Uno de ellos es Omar Chehade, el segundo vicepresidente, y tambi&eacute;n, Randa Mussallam Abu-Shaibeh, actual secretaria del despacho de la Presidencia, quien es palestina de nacimiento. Precisamente originaria de la parte &aacute;rabe de Jerusal&eacute;n, la sagrada ciudad que es una de las manzanas de esta discordia. Mientras que, por el lado hebreo, el economista Daniel Shydlowsky, tambi&eacute;n jud&iacute;o azkenas&iacute;, es el nuevo Superintendente de banca y seguros. Me pregunto hacia qu&eacute; lado se inclinar&iacute;a la postura oficial del nuevo gobierno peruano frente a una eventual guerra en el Medio Oriente. Una guerra cuyos tambores, a la luz de los hechos recientes, han vuelto a sonar fuerte.</p>
]]></description>
	</item><item>
	<title>Adiós a las armas</title>
	<published>2011-08-16</published>
	<link>../../columnista/21/rene-gastelumendi/1063/adiaos-a-las-armas</link><description><![CDATA[<p>
	Ocurri&oacute; una noche del 2006. Acab&aacute;bamos de partir con tres amigos hacia el Monumental en el auto de uno de ellos. Yo iba en el asiento trasero a la derecha. Un gran concierto de nuestro querido Gustavo Cerati nos esperaba y est&aacute;bamos felices, pero algo tremendo se interpondr&iacute;a a la gloria de haber estado en lo que fuera una de las &uacute;ltimas presentaciones del gran m&uacute;sico argentino como solista en nuestro pa&iacute;s. Ni bien empezamos a bajar a la V&iacute;a Expresa por la entrada de la avenida Reducto, en Miraflores, rumbo a la Javier Prado, un Hyundai dorado se detuvo delante nuestro bloque&aacute;ndonos el paso. Las bocinas empezaron a sonar como locas y dos sujetos encapuchados, apunt&aacute;ndonos con sus rev&oacute;lveres, bajaron de su interior. En ese momento, el silencio ya era sepulcral. Los asaltantes caminaron hacia nosotros y nos ordenaron bajar a punta de insultos, sin dejar de empu&ntilde;ar sus armas. &ndash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el &lsquo;chimp&uacute;n&rsquo;?-, nos increp&oacute; uno de los criminales mientras que con su compa&ntilde;ero nos rebuscaban los bolsillos. Ninguno de nosotros ten&iacute;a arma, ninguno de nosotros puso resistencia, afortunadamente. -&iexcl;Al suelo, carajo, y qu&eacute;dense all&iacute;, carajo!-, fue lo &uacute;ltimo que nos gritaron antes de que se llevaran el Audi en el que &iacute;bamos. Mis tres amigos y yo est&aacute;bamos ilesos. Aterrados, casi temblando, pero con vida.</p>
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	&nbsp;</p>
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	Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, el destino le ten&iacute;a guardada a esta historia un giro perturbador aunque fascinante. Me encontraba por trabajo dentro de una c&aacute;rcel, haciendo un reportaje recurrente sobre el feroz hacinamiento en las prisiones peruanas. Era un penal transitorio administrado por la Polic&iacute;a Nacional llamado Santa B&aacute;rbara, en el Callao. De pronto, un individuo de ojos orientales me pas&oacute; la voz.- &lsquo;Colorao&rsquo;-, me llam&oacute;. -No me grabes, no me grabes, baja la c&aacute;mara, nos pidi&oacute;. -&iquest;Te acuerdas de la bajada Reducto, una vez que te asaltaron con tus &ldquo;patas&rdquo;?-, sigui&oacute;. Yo me qued&eacute; helado y le respond&iacute; que s&iacute;, ya intuyendo lo que se ven&iacute;a. Los dem&aacute;s internos y los guardias penitenciarios empezaron a acercarse, curiosos, prudentes. -Yo fui pe&rsquo;, &lsquo;Colorao&rsquo;, yo fui-, proclamaba con autoridad de taita. A m&iacute; me dicen &lsquo;Gok&uacute;&rsquo;, yo me llamo Luis Escate Mar&iacute;n y me acaban de traer de Piedras Gordas-, me segu&iacute;a diciendo. -Fue como nueve o diez de la noche, &iquest;no, causa?-, continu&oacute;. Yo no pod&iacute;a creer lo que estaba sucediendo. Cazador y presa, por la magia del periodismo, acabamos encontr&aacute;ndonos frente a frente en una c&aacute;rcel. &ldquo;Gok&uacute;&rdquo; es un criminal de La Victoria con amplio prontuario que acaba de salir en los peri&oacute;dicos por haber sido recientemente liberado, una vez m&aacute;s, por nuestro Poder Judicial. El l&iacute;der de la banda de &lsquo;marcas&rsquo; que nos hab&iacute;a asaltado, mientras con desparpajo se vanagloriaba de su atraco, me termin&oacute; dando un buen consejo para compartir en estos d&iacute;as de inseguridad ciudadana. Durante el inusitado di&aacute;logo, se dio el tiempo para &ldquo;explicarme&rdquo; que su robo hab&iacute;a sido &ldquo;fino&rdquo;, &ldquo;limpio&rdquo;, sin violencia, sin que corrieran bala ni golpes porque no hab&iacute;amos &ldquo;guerreado&rdquo;. &ndash;&ldquo;Nosotros solo disparamos cuando la gente &ldquo;guerrea&rdquo; por sus autos, por su plata y no acepta que ya &ldquo;perdi&oacute;&rdquo;. No lo olvides, &lsquo;Colorao&rsquo;&rdquo;-. Termin&oacute;. Al d&iacute;a siguiente, &lsquo;Gok&uacute;&rsquo; se fug&oacute; de Santa B&aacute;rbara.</p>
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	</item>
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